España
(VÍDEOS) YouTube vuelve a cerrar ‘Estado de Alarma’ por mostrar imágenes de la Sanidad madrileña que desmontaban las mentiras de la izquierda
“POR CONTRADECIR LAS RECOMENDACIONES DE LA OMS”
YouTube lo ha vuelto a hacer.
Tras disculparse hace unos días con el canal Estado de Alarma por cerrarles en agosto por una falsa acusación de acoso contra Kamala Harris, la plataforma ha vuelto a clausurar el canal dirigido por Javier Negre por una razón preocupante: subir un vídeo real grabado por un español dentro de un centro de salud semidesierto para demostrar que la Sanidad española no está colapsada como dice la izquierda radical haciendo especial hincapié en la Comunidad de Madrid para atacar a Díaz Ayuso.
Durante una semana no podrán subir vídeos al canal oficial, aunque para sortear la censura los subirán al canal alternativo ‘Estado de Alarma uncensored’ que impulsaron cuando sufrieron el primer castigo en verano. (Aquí pueden suscribirse).
La situación de no colapso sanitario que muestra el vídeo de Estado de Alarma y que viene corroborada por cifras oficiales de la Consejería de Sanidad madrileña choca con la versión del Gobierno de dibujar Madrid como un caos a través de sus terminales mediáticas.
Según el argumento dado por la plataforma a Estado de Alarma para justificar su arbitrario castigo está prohibido en esa red subir “contenido en el que se cuestione explícitamente la eficacia de las directrices recomendadas por la OMS o las autoridades sanitarias locales en materia de distanciamiento social o de confinamiento y pueda animar a los usuarios a no respetar estas directrices”.
Es decir, queda prohibido subir vídeos que desmonten a una OMS que ha dado varios bandazos en sus directrices como el no obligar al uso de las mascarillas a la población y ahora sí hacerlo.
Tampoco, según este injusto criterio,se podrán subir imágenes que demuestren que el Gobierno de España, experto en mentir durante la pandemia, no nos está contando la verdad.
¿Censurarán vídeos donde se hable de los 53.000 muertos que no reconoce el Ejecutivo de Pedro Sánchez?
¿Eliminarán esos vídeos que demuestran que los tests rápidos que nos trajo el Gobierno eran falsos?
En resumidas cuentas todo lo que no venga de fuente oficial, aunque sea mentira, no podrá ser rebatido en Youtube ni con pruebas gráficas.
No era la primera vez que YouTube censuraba un vídeo de carácter sanitario a Estado de Alarma pues hace unos meses ya retiraron una entrevista de Negre a dos médicos que se oponían al uso de la mascarilla y más si cabe cuando ni la OMS ni el Gobierno las recomendaron desde un inicio.
Con el nuevo cierre de Estado de alarma, Youtube manda un aviso a sus usuarios de que a partir de ahora solo se podrán publicar verdades oficiales que podrían ser mentiras y que no podrán ser contrarrestadas ni con pruebas documentales.
El Ministerio de la verdad oficial que manda en Facebook y Twitter parece que llega a YouTube y decenas de youtubers críticos con el Gobierno peligran porque si se han atrevido a cerrar un canal de 300.000 suscriptores con cifras de récord como Estado de Alarma.
Lo sorprendente es que Youtube se haya centrado en castigar al canal de Negre por este motivo cuando hay numerosos vídeos negacionistas subidos a la plataforma, lo que dispara las sospechas de que alguien con influencia en Youtube está molesto con el discurso contrario al Gobierno de Estado de Alarma.
Lo que está claro es que obligar a los canales a ceñirse solo a las fuentes oficiales es la muerte del periodismo de investigación en YouTube. La muerte de la libertad de expresión. El triunfo de la censura. Está claro que Estado de Alarma preocupa al poder.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
