España
Vistalegre «Plus Ultra»: Da comienzo la campaña más difícil de VOX
Hace unos minutos, y con la capacidad del Auditorio de Vistalegre aumentada con gradas de 360º hasta más de 15000 personas, ha dado comienzo el acto de VOX denominado «Plus Ultra». «Más Allá», que es, efectivamente, hasta dónde VOX tendrá que llegar si quiere contrarrestar esa supuesta tendencia que le dan todas las encuestas de pérdida de votos que desfilan, ordenaditos, a las arcas de ese PP que ya ha reconocido que «desbloqueará» la situación política «aunque sea» con Pedro Sánchez. ¿Notan el olor?
La gestión de los más de 600 cargos públicos que obtuvo VOX en las pasadas elecciones no ha sido buena. Es más, siendo sinceros podemos decir que ha sido entre mala y malísima. Algunas provincias y Comunidades -como la catalana- parecen perdidas para siempre por lo que podríamos llamar «la invasión de los idiotas». Y remitimos al lector a todos los artículos publicados por Alerta Nacional sobre este tema.
Así que VOX lo tiene muy difícil. De lo que ocurra en los próximos días dependerá si los resultados son buenos, excelentes, o terribles.
Pero no podemos olvidar que han vuelto a llenar Vistalegre con aún más gente -sí, traída de toda España- pero esta es una práctica de todos los partidos y ni PP ni PSOE pudieron reunir a más de 8000 personas en la pasada campaña. VOX se presenta con 15000.
Veremos también si «actuaciones» sobreactuadas como la de la ensoberbecida Malena Contestí -acusando a su ex-partido de prácticamente todo lo malo que se le ha pasado por su cabecita rubia- afectan a los resultados electorales. Igual no, porque políticos que salen de los partidos con cabreos monumentales y soltando maldades de sus tribus políticas se han dado en todos los partidos y, que yo sepa, mucho no han afectado a nadie.
Y, como no podía ser de otra manera, y con una actuación perfectamente coordinada con sus medios afines, las acémilas de FEMEN se han encadenado a las vallas de Vistalegre para «protestar»… cuando aún era de noche y no había llegado ni un solo participante del acto. No fuera a ser que las sacasen a collejas del lugar. Llegó la policía, rompió las cadenas con cizallas, y no hubo nada. Salvo alguna foto de las interfectas.

Protesta… con nocturnidad
Preguntadas al respecto, no hacen comentarios acerca de cuando realizarán la misma protesta en la Mezquita de la M30.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
