Sociedad
Vox felicita la Navidad con un Baltasar blanco y levanta la polémica en redes sociales
Todo comenzó con un mensaje de ‘whatsapp’. Como tantas historias de nueva generación. Los responsables de Vox en Cádiz felicitaban a en un grupo estas fechas navideñas con un tradicional ‘christmas’ en versión multimedia. Pero pronto saltaba la sorpresa… y la polémica.
Algo chirriaba en la imagen de los Reyes Magos. Y no sólo que los tres tenían la misma barba blanca. Es que Baltasar también era blanco. En la tradición, el tercer rey se caracteriza con un personaje de piel negro.
Por supuesto, la polémica ha saltado en redes sociales, donde ya son cientos los mensajes que se mezclan entre la burla y la ofensa. Vox ha borrado inmediatamente esa postal, cambiándola por otra del Portal con la Virgen, José y el Niño Jesús. Hasta el propio alcalde José María González ‘Kichi’ ha aprovechado para atizar al partido de Santiago Abascal. «Es terrible que precisamente en esta tierra que bebe de cinco raíces, entre ellas la afrodescendiente, se tergiverse la historia, se extienda el racismo hasta en las tradiciones populares. Así es el odio de la extrema derecha, que fulmina las identidades. La riqueza cultural de Andalucía bebe de la población negra. Y Vox no va arrebatarnos ni un ápice de lo que somos y lo que fuimos».
La versión de Vox es bien diferente. Aseguran que se trata de «un lamentable error» porque «la invitación de los tres Reyes es un boceto que no fue aprobado en ningún momento por la dirección nacional ni la provincial del partido». Por ello borraron inmediatamente la imagen, pero no han podido frenar el escándalo al compartirlo el televisivo Quique Peinado en sus redes sociales.
Ana Ros, responsable de comunicación en la provincia de Cádiz, asegura que son «historias que se inventa la gente. Nos realizaron dos propuestas, y el presidente provincial (Juan Carlos Sanz) eligió la del portal de Belén porque la de los Reyes no cumplen con la imagen tradicional, que es el Baltasar negro. Además, nos criticarían mucho por eso», le comentó el propio Sanz.
«Al mandarlo a Madrid, nos comentaron que había que retocarlo porque el logo del partido ha variado un poco. Hasta que un compañero de prensa me envía la imagen y me pregunta si es esa, y le digo que sí en un despiste, pero rápidamente veo que no es y borro la imagen». Todo prendió como la pólvora. «No sé si alguien ha querido mandar esa imagen para hacernos más daño, u otra persona se ha equivocado al mandarla o le han hackeado el móvil. La cuestión es que esa felicitación fue rechazada».
El ‘christmas’ del Baltasar blanco venía acompañado con este mensaje. «Don Juan Carlos Sanz Martín, Presidente de VOX Cádiz, y todo su equipo del Comité Ejecutivo Provincial de VOX, queremos darte las gracias por tu esfuerzo y dedicación este gran proyecto del que formamos parte, y desearte de todo corazón una Feliz Navidad y un próspero 2020. ¡Felices Fiestas!».
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
