Sociedad
VOX recurre ante el TC la ‘Ley Herodes’: ‘Es una norma antifamilia que consolida la ingeniería social de la izquierda’. La Derechita Cobarde del PP de Casado, apoya al PSOE
VOX ha recurrido este martes ante el Tribunal Constitucional la Ley orgánica de «protección integral a la infancia y la adolescencia», la «Ley Herodes», una norma «consolida la ingeniería social de la izquierda».
La ley, que arrebata la inocencia de los pequeños, niega el reconocimiento de la Alienación Parental y prohíbe la examinación médica para determinar la edad de los menores inmigrantes, entre otros polémicos puntos. Es, para VOX, una ley «antifamilia». «A la izquierda no le importan los menores, solamente quiere tomar a los niños como objeto de ingeniera social, construir una nueva sociedad destruyendo la naturaleza humana y para eso son vitales los niños», afirma en declaraciones a La Gaceta de la Iberosfera Carla Toscano, diputada de VOX y portavoz en la Comisión de violencia de género.
La ley fue apoyada por el Partido Popular, hecho que para VOX ratifica la sumisión del partido de Pablo Casado a los delirios ideológicos izquierdistas. «El PP compra el discurso de la izquierda, demuestra que es un peón más de la agenda globalista», señala Toscano, al tiempo que argumenta que VOX recurre esta ley porque «vulnera el derecho de los padres a educar a sus hijos según sus valores, principio recogido en el artículo 27.3 de la Constitución», y pretende «adoctrinar a nuestros hijos según ideas de la ideología genero y del feminismo».
Un punto «muy peligroso» de la norma es, a juicio de Toscano, que considera violencia cualquier acción que «prive a los menores de un derecho». La trampa -añade- es que no se refiere a los «derechos fundamentales tradicionales», sino a «aquello que la izquierda considera derecho». En este sentido, denuncia que la norma «obliga a utilizar la prueba preconstituida» para evitar que el menor vuelva a declarar en juicio, «lo que hace que sea más fácil acusar al hombre de violencia», y que únicamente se haga mención a la violencia vicaria, la que puede ejercer el padre sobre sus hijos, negando la posibilidad de que esa violencia, esa manipulación, la pueda ejercer la madre.
Así, recuerda que el 70% de los filicidios son cometidos por madres, una estadística extraoficial basada en estudios criminológicos dado que el Gobierno, que niega el dato a VOX, excluye de sus cifras a los niños asesinados por mujeres.
La también diputada de VOX, portavoz adjunto y Secretaria General del Grupo Parlamentario de la formación en el Congreso, Macarena Olona, ha añadido, en declaraciones a los medios de comunicación a la salida del Constitucional, que el recurso responde a la «discriminación a la que todo hombre en España está sujeto por una simple denuncia de la mal llamada violencia de género».
«La Ley Herodes impone la obligación de la educación ‘afectivo sexual’. Se está imponiendo la máxima comunista de que los hijos no son de los padres», ha añadido Olona quien también ha acusado a los poderes públicos de entrometerse «una vez más en la intimidad personal y familiar».
Y ha coincidido con Toscano al recordar que solo VOX se opuso a la ‘Ley Herodes’. «El resto de partidos han votado a favor de que a cualquier padre se le prive el derecho de visitar a sus hijos», ha concluido.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
