Europa
Wilders relanza el concurso de caricaturas sobre Mahoma

El parlamentario holandés Geert Wilders anunció en la noche del sábado que pretende relanzar la organización de un concurso de caricaturas sobre el profeta Mahoma, un año después de cancelar una iniciativa similar a raíz de amenazas de muerte.
Wilders, conocido por sus posiciones radicalmente antiislámicas, invitó a sus seguidores de Twitter a “enviarle caricaturas-Mahoma”, dibujos satíricos que representen al profeta. El legislador desea organizar el concurso en las instalaciones del Parlamento holandés, en La Haya, invocando la libertad de expresión.
El líder del Partido por la Libertad (PVV) ya había anunciado en junio de 2018 su intención de organizar tal competencia, antes de cancelarla después de haber sido blanco de amenazas de muerte.
Sin embargo, este domingo emitió otro mensaje. Si bien se felicitaba por el éxito de su convocatori y dijo haber expuesto “la cobardía”, también dio por finalizada la convocatoria.
“Misión cumplida. Fin del concurso”, escribió Wilders junto a un dibujo de un hombre con barba y la etiqueta “Mahoma”.
La iniciativa del 2018 había suscitado fuertes críticas por parte de la comunidad musulmana, particularmente en Pakistán, donde se llevaron a cabo varias manifestaciones, aunque también se produjeron incidentes en Holanda.
Un tribunal holandés condenó a un hombre pakistaní a 10 años de prisión en noviembre pasado por preparar un “ataque terrorista” contra Wilders. Detenido en La Haya, el ciudadano pakistaní había publicado un video en Facebook en el que declaraba que quería enviar a Wilders “al infierno” y pidió a otros musulmanes que lo apoyaran.
Dos días más tarde, el legislador decidió cancelar la competencia. Al día siguiente, un joven afgano apuñaló a dos turistas estadounidenses a la estación central de Amsterdam. Condenado a 26 años de prisión en octubre, este joven afgano dijo que llevó a cabo el ataque para “proteger al profeta Mahoma”, mencionando en particular el nombre de Wilders.
El legislador de 56 años tiene una protección permanente por parte del estado holandés.
España
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El portaaeronaves Juan Carlos I se renueva con 50 equipos para su nueva propulsión y 35.000 metros de cableado
La gran revisión del buque insignia ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas
Tras casi cuatro meses de trabajos, el buque insignia a L-61 Juan Carlos I estará puesto a flote este lunes 10 de noviembre, antes de iniciar las pruebas de mar previstas para la primera quincena de diciembre, según ha informado la Armada española.
El proyecto, uno de los más relevantes desde la entrega del buque a la Armada en 2010, ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas , reflejando la magnitud técnica y humana de la actuación. Los trabajos comenzaron el 17 de julio, con la entrada del buque en dique seco , y han incluido actuaciones críticas para garantizar su operatividad durante la próxima década.
El punto central de la modernización ha sido el reemplazo completo del sistema de propulsión, un proceso de alta complejidad que permitirá optimizar el rendimiento energético del buque. Se han desmontado los Pods existentes, desinstalado 48 equipos del sistema anterior e instalado 50 nuevos equipos para sustituir su propulsión de última generación.
El proyecto ha implicado el tendido y conectado de más de 35.000 metros de cableado —tanto de fuerza como de control— y la reutilización y reconexión de otros 31.000 metros ya existentes. Estas tareas aseguran la integración total del nuevo sistema y su compatibilidad con los sistemas eléctricos y de control del buque.
La inmovilización ha incluido un programa de trabajos de varada de gran envergadura: tratamiento de superficies del casco y la superestructura, revisión de hélices transversales, estabilizadores, anclas y cadenas, y la renovación de ánodos y sistemas de protección catódica (ICCP) . También se ha intervenido en el sistema antiincrustante MGPS, se han sustituido o revisado más de 200 válvulas de fondo y se han limpiado y pintado casi 80 tanques y sentinas.
Entre las labores más complejas destacan también las de mantenimiento de los grupos generadores diésel, que han sido sometidas a un «overhaul» completo para garantizar la confiabilidad y disponibilidad necesarias para alimentar los nuevos sistemas de propulsión.
Modernización total
El capitán de corbeta Héctor Arias Macías, jefe de Máquinas del buque, ha subrayado la importancia técnica y humana del proyecto: «La modernización efectuada en el buque se traduce en una mayor confiabilidad de los sistemas y en una mejora sustancial de las condiciones de vida a bordo».
Según explica, las mejoras en habitabilidad se reflejarán en «las zonas de esparcimiento, aseos y cocinas, que se han renovado por completo junto con las cámaras frigoríficas». Arias ha destacado además «la empatía y profesionalidad con la que todo el personal y las empresas implicadas han afrontado el proyecto», y ha reconocido que «ver al buque de nuevo a flote, tras cuatro meses en dique seco, listo para la siguiente misión, nos llena de orgullo e ilusión». Imagen del L-61 al frente de un grupo naval. Armada Española 
Por su parte, Joaquín Pery Bohórquez, jefe de programa de Navantia, ha subrayado «la magnitud de esta inmovilización, tanto en términos de empleo en la Bahía de Cádiz, como en el trabajo conjunto con la Armada para garantizar la plena operatividad del buque y la mejora de la habitabilidad para la tripulación».
Pery ha destacado que «han sido meses de intenso trabajo en los que Navantia se ha involucrado para entregar a tiempo y con la calidad que la Armada requiere», en una actuación que consolida la experiencia del astillero gaditano en el mantenimiento de grandes unidades navales.
El Juan Carlos I, puesto en servicio en 2010, es el buque de mayor tamaño y capacidad de la Armada Española, con una eslora de 231 metros, una cubierta de vuelo apta para aviones AV-8B Harrier II Plus y helicópteros, y capacidad para transportar un batallón completo de Infantería de Marina con sus vehículos y equipos.
Con esta modernización, el buque insignia de la Armada refuerza su papel como plataforma estratégica de proyección anfibia y aérea, preparada para afrontar las nuevas misiones nacionales e internacionales que le sean encomendadas.






