Internacional
… Y, mientras tanto, China… se hace con las Islas Salomón… y con el Pacífico
El pasado 25 de marzo las Islas Salomón informaron de que estaban «expandiendo» sus acuerdos de seguridad, «diversificando las colaboraciones en materia de seguridad, incluso con China».
Fue un anuncio a la defensiva. La víspera, detractores de un pacto de seguridad con China filtraron un «borrador» del mismo. El Gobierno del primer ministro, Manasseh Sogavare, no confirmó su autenticidad, pero los analistas piensan que Sogavare pretende que sea la versión definitiva. Australia, que ha expresado «gran preocupación», confirmó que el borrador es auténtico.
El pacto, denominado «Acuerdo Marco entre el Gobierno de la República Popular de China y el Gobierno de las Islas Salomón sobre Cooperación en Seguridad», subraya una tendencia perturbadora: tras años de persistentes esfuerzos comerciales, diplomáticos y militares, China está haciéndose con el Pacífico.
Pekín está saltando de archipiélago en archipiélago, y pronto el Ejército de Liberación del Pueblo estará muy cerca de Hawai.
Cleo Paskal, de la Foundation for Defense of Democracies, afirmó a Gatestone que el Acuerdo Marco fue una «decisión unilateral» de Sogavare.» «No hubo debate público», señaló.
El acuerdo, de cinco años de duración y sujeto a renovaciones automáticas, permitirá a Pekín desplegar tropas en las islas y hacer lo que sus generales y almirantes querían. El artículo I dice lo siguiente: «En función de sus propias necesidades, y con el consentimiento de las Islas Salomón, China puede hacer visitas navales, llevar a cabo reabastecimientos logísticos y realizar escalas en las Islas Salomón, y las relevantes fuerzas de China pueden ser utilizadas para proteger la seguridad del personal y los proyectos de envergadura chinos en las Islas Salomón».
Si se aplica en toda su extensión, el Acuerdo Marco otorgará a China la capacidad de romper las líneas marítimas y aéreas que conectan a EEUU con su aliada Australia y su socia Nueva Zelanda.
Durante decenios, Washington permitió a Canberra y a Wellington hacerse cargo de las Salomón y su región, pero, mediante una corrosiva combinación de negligencia y condescendencia, ambas potencias occidentales permitieron a China hacer avances de importancia. Mediante sobornos que ya se han detallado públicamente, Pekín básicamente se ha comprado el Gobierno de Sogavare.
De manera nada sorprendente, Sogavare se está plegando a Pekín. Transfirió el reconocimiento diplomático de las Salomón de Taipei a Pekín en 2019, y en el plano doméstico abrió las puertas a las inversiones chinas a gran escala.
El primer ministro está gestionando mal el país, por ejemplo marginando la isla más poblada, Malaita, y amenazando a su gobernante, Daniel Suidani, que, jugándose la vida, se ha opuesto resueltamente a la toma de las Salomón por China.
En noviembre, el desgobierno de Sogavare desembocó en unos tumultos letales en la capital, Honiara, en la isla de Guadalcanal, en cuya liberación del dominio japonés murieron 1.600 norteamericanos en 1942-1943.
Australia envió policías y soldados para restablecer el orden y salvar al Gobierno de Sogavare, que en aquel momento parecía a punto de caer. Ahora bien, la desafortunada intervención de Canberra hizo más fácil a Sogavare invitar a la policía china en febrero. La presencia de Pekín le consolidó en el poder.
«En función de sus propias necesidades, las Islas Salomón pueden solicitar a China que envíe policías, policías armados, personal militar y otras fuerzas armadas y de mantenimiento del orden a las Islas Salón, para que contribuyan al mantenimiento del orden social protegiendo la vida y hacienda de la gente, procurando asistencia humanitaria, llevando a cabo labores de rescate o procurando asistencia en otras materias acordadas por las partes», dice también el artículo 1.
El día 25 de marzo Honiara informó de que mantendría en vigor el acuerdo de seguridad con Canberra de 2018, pero es evidente que Sogavare está mirando sólo a China en lo relacionado con la asistencia policial y militar.
Con el respaldo del Ejército chino y el Acuerdo Marco, Sogavare puede verdaderamente acabar con la democracia en las Salomón. Paskal, que sigue de cerca lo que sucede en el Pacífico, informa de que el primer ministro está tratando de posponer las elecciones. «Si puede provocar una crisis nacional de seguridad, la utilizará como excusa para mantenerse en el poder», señala. «China ayudará al primer ministro a provocar una guerra civil. La guerra proporcionará a Sogavare una excusa para, al amparo del nuevo acuerdo, llamar al Ejército chino».
Como le contó Paskal a Gatestone, Pekín ya está exacerbando las tensiones para poder acudir al «rescate» de las Salomón.
Las tensiones interinsulares que alimentan la crisis presente no son nuevas. En el año 2000, tras una serie de disputas similares, se firmó el Acuerdo de Paz de Townsville, que Sogavare, que en aquel momento también era primer ministro, no implementó. Paskal sugiere que el acuerdo podría ser la base para uno nuevo.
El de las Salomón no es el único caso de penetración china en Gobiernos del pacífico. Se habla ahora de que China firmará un acuerdo de seguridad con Papúa Nueva Guinea, justo al norte de Australia.
Además, quiere realizar mejoras en una pista de aterrizaje de Kiribati. Pekín dice que el propósito es exclusivamente civil, pero los usos militares son obvios y nadie se cree las garantías chinas.
Dicha instalación se encuentra a sólo 1.900 millas de Hawai. Dadas las distancias que se estilan en el Pacífico, Kiribati es el vecino de al lado de EEUU.
Gordon C. Chang.
Internacional
Louis, 17 años, asesinado en Narbona: su madre convoca una marcha y exige justicia
La familia de Louis, de 17 años, asesinado tras una brutal paliza en una obra de Narbona, convoca una gran marcha el 5 de julio para exigir justicia. Su madre reclama que los acusados sean juzgados como adultos y que Francia deje de mirar hacia otro lado ante una violencia juvenil cada vez más salvaje.
Narbona vuelve a convertirse en símbolo de una Francia sacudida por la violencia. La familia de Louis, un adolescente de 17 años que murió después de ser atraído a una obra y golpeado hasta quedar inconsciente, ha convocado para el domingo 5 de julio una “marcha blanca” en su memoria. No será, según sus allegados, una simple ceremonia de duelo: será una llamada pública a la justicia, a la responsabilidad política y al fin de la impunidad.
La frase pronunciada por su madre resume el estado de ánimo de una familia rota y de una parte creciente de la sociedad francesa: “No es tiempo de duelo, es tiempo de guerra”. Una declaración durísima, nacida del dolor, que apunta directamente contra un sistema que, según la familia, no protegió a Louis pese a las advertencias previas.
Una marcha para que Louis sea “el último”
La concentración partirá a las 11:00 horas desde la plaza del Ayuntamiento de Narbona y llegará hasta el lugar en el que Louis fue agredido. La convocatoria ha sido presentada por la familia como “la última marcha”, una expresión con la que quieren dejar claro que no aceptan que este tipo de crímenes se normalicen ni se diluyan entre comunicados oficiales, minutos de silencio y promesas políticas vacías.
Su tía y madrina, Marie-Julie Marteau, ha explicado en medios franceses que la familia invita a ciudadanos, padres y responsables políticos de todos los partidos. El mensaje es directo: lo ocurrido a Louis no es solo una tragedia familiar, sino un asunto nacional.
La madre exige que los acusados sean juzgados como adultos
La madre de Louis ha reclamado que los presuntos autores sean tratados penalmente como adultos. Su argumento es tan sencillo como demoledor: quien mata como un adulto debe responder como un adulto. También exige una revisión profunda de la justicia de menores en Francia, convencida de que las normas actuales ya no sirven para responder a una delincuencia cada vez más violenta, organizada y consciente de sus actos.
La familia sostiene además que hubo alertas previas sobre la situación de Louis. El joven, que estaba bajo el sistema francés de protección de menores, ya habría sufrido agresiones anteriores. Esa circunstancia eleva el caso más allá del crimen concreto: obliga a preguntar qué falló, quién no actuó y por qué un menor señalado como vulnerable terminó abandonado a su suerte.
Una agresión grabada y una frialdad que indigna a Francia
Según las informaciones difundidas por medios franceses, Louis fue atraído a una obra en Narbona durante la noche del 19 al 20 de junio. Allí fue brutalmente golpeado por un grupo de jóvenes. La agresión habría sido grabada en vídeo por los propios atacantes, un detalle que ha provocado una ola de indignación por la crueldad del crimen y por la aparente ausencia de remordimiento.
Louis fue encontrado inconsciente, con graves lesiones en la cabeza y en el rostro. Fue ingresado en coma inducido y murió días después. Cinco sospechosos, entre ellos varios menores, han sido puestos bajo investigación por asesinato, de acuerdo con la prensa francesa. La investigación continúa abierta y los acusados conservan la presunción de inocencia hasta que haya sentencia firme.
“Creen que son intocables”
La tía de Louis ha descrito públicamente la escena con palabras que estremecen: los agresores se habrían grabado mientras el joven yacía malherido, e incluso habrían regresado al lugar para filmarse de nuevo. “Creen que son intocables”, denunció. Esa sensación de impunidad es precisamente lo que la familia quiere romper con la marcha del 5 de julio.
El caso ha reabierto en Francia el debate sobre la violencia juvenil, la eficacia de los servicios sociales, la justicia de menores y la respuesta del Estado ante ataques cometidos por grupos de adolescentes que actúan con una brutalidad extrema y, en ocasiones, con una exhibición pública de sus actos en redes sociales.
Un crimen que golpea el debate político francés
La muerte de Louis ha provocado reacciones políticas de alto voltaje. Dirigentes de distintos partidos han condenado el crimen y han reclamado una respuesta judicial firme. Pero, más allá de las declaraciones, el fondo del asunto sigue siendo el mismo: una sociedad que ve cómo determinados episodios de violencia extrema se repiten, mientras las familias de las víctimas sienten que el sistema llega tarde.
La marcha de Narbona no solo honrará la memoria de Louis. También será una prueba de la capacidad de Francia para mirar de frente un problema que ya no puede esconderse bajo eufemismos. Cuando una madre dice que ya no es tiempo de llorar, sino de luchar, lo que está haciendo es acusar a todo un sistema de haber fallado.
