Internacional
¡GRAVÍSIMO! Alemania se prepara para encerrar a los infractores de las reglas de COVID en los campos de refugiados
Un miembro del Parlamento alemán del partido Alternativa por alemania (AfD) dice que las autoridades han estado ‘leyendo demasiado a Orwell’.
Los infractores de las reglas de bloqueo de COVID en Alemania serán arrestados y detenidos en campos de refugiados ubicados en todo el país, se ha revelado.
Destacamos la información recibida, citando informes de que las personas que desobedezcan repetidamente las reglas serán recluidas en un ‘campo de detención’ en Dresde.
Ahora las autoridades en numerosas áreas diferentes han delineado dónde encarcelarán a quienes violen las leyes de encierro o se nieguen a aislarse después de contraer COVID.
Alemania tiene numerosos campos de refugiados ubicados en todo el país como resultado de la desastrosa decisión de Angela Merkel de dejar entrar a millones de inmigrantes a partir de 2015.
Ahora se están reutilizando áreas de algunos de ellos para albergar a disidentes que se niegan a obedecer las leyes de bloqueo por coronavirus.
“El estado oriental de Sajonia ha confirmado planes para mantener a los que permanecen en cuarentena en una sección vallada de un campo de refugiados que se construirá la próxima semana”, informa el Daily Mail.
La diputada de AfD, Joana Cotar, reaccionó al plan acusando a las autoridades de ‘leer demasiado a Orwell’. El estado afirma que tiene derecho a detener a quienes rompan la cuarentena en virtud de la Ley de Protección de Enfermedades.
Las autoridades de Brandeburgo también utilizarán una sección de un campo de refugiados para internar a los negacionistas de COVID, mientras que Schleswig-Holstein los encerrará en un área de un centro de detención de menores.
Según los informes, Angela Merkel anunciará un nuevo ‘mega bloqueo’ en Alemania que incluirá el cierre de todo el transporte público.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.

maria
27/01/2021 at 06:13
Impresionante, «nacionales / originarios» de alemania encerrados «campos de concentración» aún sin tener covid por salir a deshora, mientras cientos de miles de inmigrantes ilegales campan a sus anchas por alemania saltandose todo tipo de leyes, está claro que los gobiernos actuales, globalistas van en contra de los pueblos originarios de europa, es un hecho y una realidad, nos quieren someter y reducir nuestra población junto con nuestros derechos y libertades o directamente hacer desaparecer.