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Opinión

Ya no van a caber en un taxi los vicepresidentes

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Hay dimes y diretes que aseguran que Teresa Ribera estaba muy enfadada porque la Agenda 2030 iba a estar en manos de Pablo Iglesias y que amenazó con dimitir y con irse a su casa y que Sánchez le ha dado a ella, le ha otorgado a ella esa Agenda y que la ha nombrado vicepresidenta.

Pero bueno, la nombra vicepresidenta, ya no van a caber en un taxi los vicepresidentes, cuatro, deberán pedir un monovolumen, porque de esa manera le da un pequeño toque a Pablo Iglesias. Saben ustedes, anunció su gobierno filtrando los nombres a la prensa: Castells, Garzón, su pareja, etcétera, etcétera y, además, lo diluye. 33 % de la vicepresidenta del Gobierno ahora es el 25. Y lo guay son las tres mujeres progresistas que pone Calviño, Calvo y Teresa Ribera en la Vicepresidencia y el macho alfa Iglesias queda como cuarto.

Es verdad que Iglesias le es muy necesario a Pedro Sánchez no solo por los escaños que le trae y aunque ahora esté muy cabreado y esté resoplando como un búfalo, Iglesias tendrá su peso trascendental porque cuando vengan moradas y cuando haya que afrontar algunas protestas de colectivos, determinados colectivos, el que va a salir ahí a liderar y a aplacar las cosas va a ser Iglesias, no va a ser Calviño ni Calvo ni ninguno de estos.

Y luego, además, Iglesias le permite a Pedro Sánchez quedar como un moderado, que es exactamente lo que no es, hace muchas cosas pero Sánchez no es un moderado. Sánchez en realidad no se sabe lo que es porque como cada día dice una cosa y cada día miente más que el anterior y dice lo contrario de lo que había dicho y vuelve a decir lo que había dicho antes de lo de lo contrario, claro, establecer un mapa genoma de las opiniones de Sánchez es un jeroglífico imposible porque todo depende del día de la semana al que te remitas. Unos días tienen un color, otros otro y no digamos ya el fin de semana.. No pasa un día sin que se evidencien sus falsedades, eso es cierto, pero le ha devuelto Sánchez a Iglesias esa cosa de anunciar con poca cortesía política sus miembros de gobierno antes de que él anuncie el gobierno completo, que lo hará el domingo después de habérselo contado al Rey y del que se sabe que la ministra de Sanidad y el de Cultura, el almeriense Guirao, no van a estar en el nuevo Ejecutivo que tendrá, como ya les digo, 20 titulares.

Estos son los que habían venido a luchar contra la casta y lo que han traído es un aumento exponencial de la casta. Se sacan direcciones generales, se convierten en Ministerios y ahí se colocan a un carretón de progrés: 60, 70 asesores, cada uno en función de la gente que cada uno tenga que colocar, pero bueno, en fin…

Como les digo, hay dos reflexiones esenciales en el día de hoy: una, que Sánchez con sus socios de Esquerra va a pasar unos días un poco delicados con esta decisión que, ojo, puede repetirse también en el caso de Torra. No con el Supremo, pero sí también por aquellos que dicen que no puede seguir siendo diputado si está en inhabilitado; y dos, que no vamos a hacernos daño en el seno del gobierno, pues depende del día. Nos vamos a divertir o nos vamos a entretener o todos los días tendrán su afán, que es lo bueno cuando tienes gobiernos de este tipo. De verdad que para las crónicas te las dan medio hechas.

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España

Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

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«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».

Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.

Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.

Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?

Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.

Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.

En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.

Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.

Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.

Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.

El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.

Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.

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