España
Abascal: «No somos mucho del CIS, sino del Cid y creemos en las remontadas»
El presidente de Vox, Santiago Abascal, ha ironizado con los resultados del barómetro preelectoral del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), para asegurar que en su formación no son mucho del CIS sino del Cid y «creemos en las remontadas».
Abascal se ha referido a los datos que pronostican para VOX una horquilla de entre 14 y 21 escaños, cuando ahora tiene 24 diputados, en un acto de precampaña electoral en Jaén, donde ha llenado el Teatro Infanta Leonor y decenas de personas han quedado en la calle sin poder entrar.
Sobre el CIS ha criticado que «no le ha dado al PSOE 350 diputados porque era demasiado», pero «a nosotros -ha dicho- lo que nos gustan son las reconquistas como hicimos en Andalucía dando un vuelco, nos dijeron que tendríamos un diputado y tuvimos doce» «fue el gran artífice del cambio político en Andalucía».
«Para estar tan abajo en las encuestas los notamos a todos muy nerviosos», ha insistido Abascal, sobre todo ahora que «el PP ha desvelado ya la gran trampa, que tenemos reuniones masónicas con el PSOE -ha afirmado-, no es a nosotros a quien convoca a consultas el PSOE es a Pablo Casado, a Rivera, a nosotros no nos convocan».
«Somos los únicos que en esta campaña decimos la verdad. Ni con nuestro voto a favor, ni con nuestra abstención vamos a facilitar un gobierno del Partido Socialista», mientras que son «todos los otros los que quieren pactar con el PSOE», ha añadido.
En referencia a los actos de precampaña del resto de partidos ha dicho que algunas formaciones «han empezado a enarbolar las banderas en sus mítines e incluso poner el himno de España». «Que las utilicen. Estaremos encantados de que todos estén con la bandera nacional, será la señal de que España ya no están en peligro», ha asegurado.
En referencia a Cataluña, ha dicho que no van a dialogar sobre la unidad de España con «unos rebeldes, unos corruptos y unos golpistas». «No vamos a dejar robarnos el legado extraordinario de generaciones de españoles», ha incidido.
En este sentido, ha insistido en que VOX es el único que se atreve a decir la verdad «que en Cataluña hay un golpe de Estado permanente» y que ante todo lo que está ocurriendo, en su opinión, «solo hay un remedio»: a Torra hay que detenerle ponerlo ante el juez», además de suspender la autonomía en Cataluña, e intervenir la TV3.
Del «desenterramiento de un muerto», en referencia a Franco, ha echado la culpa al expresidente del Gobierno Mariano Rajoy por permitir que las leyes de memoria histórica de José Luis Rodríguez Zapatero siguieran adelante.
También ha acusado al Gobierno de «que Felipe VI, nuestro rey, tenga que fotografiarse junto a Maduro y junto a Ortega» y «vamos a pedir a la Diputación Permanente del Congreso -ha continuado- que ese viaje no se produzca».
Rivera participa en el acto ‘España en marcha’ de la formación naranja, el viernes en Madrid.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
