España
Abascal (Vox) inicia conversaciones con líderes internacionales para luchar contra los ataques a la libertad de expresión por parte de los gigantes tecnológicos
Twitter, Instagram, Facebook, Amazon, Apple y Google se dedican a censurar a todo aquel que no piensa como ellos…
La red social Twitter anunció el pasado viernes la suspensión definitiva de la cuenta del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. La excusa que puso la red social fue que la cuenta de Trump podía «incitar a la violencia».
Asimismo, Instagram y Facebook también suspendieron las cuentas del presidente en funciones de EEUU.
Como explica en un artículo Navarra Confidencial: «Resulta que Nicolás Maduro o el gobierno cubano pueden tener una cuenta en Twitter pero no la puede tener Donald Trump. Por supuesto Otegui, IU, Bildu o Podemos pueden tener cuentas en las que, día sí, día no, celebran los aniversarios de Fidel Castro, el Ché, la Pasionaria, Lenin o la Unión Soviética, suben sus fotos con chándales de la RDA, celebran la salida de la cárcel de sus asesinos presos y lamentan la caída del muro de Berlín. Respecto a todo esto, Twitter, Facebook, Google y compañía no tienen nada que decir. Pero tampoco esto es ya hoy lo más preocupante porque la liquidación de la libertad global avanza cada día un nuevo escalón”.
El digital navarro añade: “El penúltimo episodio referido a la imposición del pensamiento único global es la decisión conjunta de Amazon, Apple y Google de dejar de ofrecer acceso a la aplicación de Parler, la red social similar a Twitter que precisamente se estaba convirtiendo en la alternativa a todos los que son censurados en Facebook o en Twitter. A lo mejor alguien lo considera una afirmación excesiva, pero nos atreveríamos a decir que este suceso es mucho más grave que el asalto al Capitolio y desde luego mucho más peligroso”.
En definitiva, que Twitter, Instagram, Facebook, Amazon, Apple y Google se dedican a censurar a todo aquel que no piensa como ellos…
Nos jugamos la Libertad y la democracia frente a la censura y la tiranía, dice Abascal
Ante esta situación de censura que están imponiendo esas grandes corporaciones, el presidente de Vox, Santiago Abascal, ha anunciado en Twitter que ha “empezado a hablar con distintos líderes políticos internacionales, y seguiré haciéndolo en los próximos días”.
Además, el presidente de Vox ha estrenado sus cuentas en Parler y en Gab publicando un mensaje en el que dice lo siguiente:
“Las ‘bigtech’ no pueden convertirse en policías globales del pensamiento. Y mucho menos de un pensamiento sectario, que guarda sitio para talibanes, terroristas y chavistas y censura a los disidentes.
Muchos de los que ahora lo aplauden (porque Trump no les gusta) se arrepentirán muy pronto al comprender que ya no son libres de opinar contra el poder y de que vamos de cabeza a un totalitarismo global dirigido por un puñado de oligarcas y multimillonarios privilegidos.
Si las grandes tecnológicas deciden quién puede opinar en las redes sociales y quién no, ¿de qué sirven constituciones, derechos, soberanías y jueces si todo queda sometido al criterio de unos pocos?
Nos jugamos la Libertad y la democracia frente a la censura y la tiranía.
Por ello ya he empezado a hablar con distintos líderes políticos internacionales, y seguiré haciéndolo en los próximos días.
Es un tema que interesa a todas las naciones que crean en las libertades y en la soberanía”.
(Hispanidad)
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
