Sucesos
Absuelto el exdiputado de VOX Carlos Hugo Fernández-Roca del delito de abuso sexual
«Han destrozado mi vida y la de mi familia por una denuncia falsa», ha señalado el exdiputado de VOX tras conocer su absolución
La Audiencia Provincial de Madrid ha absuelto al exdiputado de VOX Carlos Hugo Fernández-Roca del delito de abuso sexual del que había sido acusado por una profesora de música veinteañera, M. R. M. , y por el que la Fiscalía pedía que fuera condenado a cinco años de prisión.
La denunciante sostenía que el fuera diputado nacional de VOX por la provincia de Almería abusó de ella sexualmente, tras consumir bebidas alcohólicas, el 7 de noviembre de 2020, pese a las reiteradas negativas de ésta. Por su parte, reclamaba 8 años de cárcel e inhabilitación y que la indemnizara con la cantidad que resultara procedente en ejecución de sentencia.
El tribunal, integrado por las magistradas Ana Revuelta Iglesias, como presidenta, Carmen Herrero Pérez y María Esther Arranz Cuesta, como ponente, considera que no existe base probatoria «firme y suficiente» para condenar al exdiputado en cuanto a la existencia de consentimiento o no por parte de la profesora.
«En esta encrucijada entre dos opciones que ninguna de ellas se presenta como segura, nuestro sistema procesal penal obliga a seguir el camino que proporciona la seguridad de que ningún inocente será condenado, aunque sea a costa de asumir el riesgo de impunidad de infracciones muy graves», expone.
La Audiencia subraya que la «presunción de inocencia se alza impidiendo una condena no fundamentada en una prueba concluyente y rotunda». «No basta la convicción subjetiva del juzgador, sino que es necesaria esa base probatoria sólida que en este caso la Sala echa en falta», pone de manifiesto, y hace hincapié en que la declaración de la víctima ha de estar «rodeada de corroboraciones periféricas de carácter objetivo obrantes en el proceso».
La sentencia es la número 292/2022, de 12 de mayo.
‘HAN DESTROZADO MI VIDA Y LA DE MI FAMILIA POR UNA DENUNCIA FALSA’
El exdiputado de VOX, militar de profesión, abandonó el Congreso de los Diputados en noviembre de 2020 tras conocerse la denuncia por la supuesta violación. «Han destrozado mi vida y la de mi familia por una denuncia falsa», ha declarado a Confilegal tras conocer su absolución.
Se muestra satisfecho con que se haya probado su inocencia. «Pero, ¿Quién resarce el daño causado a mi madre, a mi hermana, a mi padre?», plantea.
La profesora interpuso la denuncia acompañada por un policía nacional. El juez de Instrucción número 11 de Madrid investiga a estas dos personas por falso testimonio a instancias de una denuncia del exdiputado, según han informado fuentes jurídicas.
Fernández-Roca abandonó su puesto en el Congreso, donde ejercía de portavoz de VOX en la Comisión de Seguridad Nacional y adjunto en las de Exteriores y de la Unión Europea, y perdió así su condición de aforado para ser juzgado por el Tribunal Supremo. «Me defenderé en los juzgados ordinarios», señaló entonces.
El caso lo ha llevado el abogado Juan Gonzalo Ospina, quien se ha mostrado «muy satisfecho» con la sentencia absolutoria para su cliente y ha destacado que «se ha analizado muy rigurosamente toda la prueba, que no enervaba la presunción de inocencia, sino que incluso demostraba que era inverosímil la versión de la denunciante».
Refiere que no sólo es un éxito para él, sino «una vez más, un éxito para la democracia que nuestros jueces y tribunales han fortalecido la presunción de inocencia». «Es una sentencia muy valiente», concluye el letrado.
LOS HECHOS PROBADOS
Según los hechos probados, el exdiputado y la denunciante se conocieron el 4 de octubre de 2020 a través de unos amigos comunes, quedando posteriormente algunos días, estando en los inicios de una posible relación sentimental.
Sobre las 21.00 horas del 7 de noviembre de 2020, Fernández-Roca se reunió con la profesora, a la que previamente había llamado por teléfono por encontrarse cerca del domicilio de éste, para acudir a un bar a efectuar una consumición. Ambos acordaron cenar en el domicilio del exdiputado y después de cenar se sentaron en el sofá, donde se besaron, yendo a la cama y mantuvieron relaciones sexuales.
En la vista oral, Fernández-Roca alegó que la joven profesora le denunció por violación buscando «rédito profesional» para entrar en el partido liderado por Santiago Abascal, manifestando que la relación sexual fue «consentida» y que se interrumpió cuando ella le dijo que era su «día fértil».
Según explicó, la denunciante tenía «una obsesión brutal con VOX y la política». «No era normal. Ella quería entrar en política. Me lo pidió. Tenía fijación», subrayó.
Por su parte, la denunciante explicó que conoció a Carlos a través de los que eran sus amigos e indicó que le interesaba porque era una persona mayor y podía hablar con él de cosas más «trascendentales» como ópera o política. «Me pareció interesante conocerle», dijo reconociendo que le gustaba «el señor».
Según su versión, el día de los hechos tomaron muchas cervezas y vermuts. «Estuve bebiendo toda la tarde cubatas de vermut. No me tenía en pie», indicó.
La Audiencia subraya que la existencia de dudas sobre el testimonio de la denunciante no implica que lo considere inveraz, pero sí han creado en la Sala «una duda lo suficientemente importante para no tener convicción suficiente para dar mayor veracidad a una de las versiones». «Y es en este momento cuando debe atenderse al principio pro reo, procediendo por ello la absolución del procesado en el delito sexual que se le imputa», concluye.
La resolución no es firme. Contra la misma cabe recurso de apelación ante la Sala de lo Civil y lo Penal del Tribunal Superior de Justicia de Madrid.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
