Opinión
«Agencia Española de Protección… DE QUÉ?» por Ozymandias

A día de hoy, seis de febrero de 2022, sólo hay dos verdades patentes, una de ellas innegable y la otra, que se sabe, pero se niega porque parece surrealista que algo tan bochornoso sea verdad.
La primera es que se demuestra una vez más que el PP es exactamente lo mismo que el PSOE. Tal cual.
La otra verdad, la que parece imposible, es que los españoles de bien, los que tenemos derechos y deberes y los cumplimos, nos vemos abofeteados de continuo en nuestros derechos en beneficio de la Administración y sus chiringuitos, que no hace falta recordar cuáles son, y en beneficio de los miles de pagapensiones que nos llegan por doquier.
En este caso en concreto, éste que esto va a relatar, es sujeto paciente de una de las múltiples injusticias, tomaduras de pelo y vesanias varias que tenemos el honor de padecer como españoles desde que entró esto que se ha dado en llamar democracia y que es una desvergonzada y descarada dictadura, encabezada por socialistas y comunistas.
Por causas médicas me vi obligado a solicitar la revisión de mi grado de minusvalía. Para tal fin rellené, con ayuda de la asistente social, el documento que llegaría a manos de los «evaluadores» junto con el informe de mis médicos de la Seguridad Social (nada sospechosos de estar pagados para escribir lo que yo dijera).
En dicho documento aparece una casilla que el paciente, si no desea que se acceda a su historial médico, debe marcar, dado que es potestativo que quiera que se acceda si presenta los informes correspondientes. Yo pedí a la asistente social que la marcara porque la información sobre mi salud mental es información sensible y yo aportaba los informes elaborados por los médicos que me atienden desde hace seis años.
Pues bien, por razones que ahora no vienen al caso, y que darían para escribir una novela, llegó a mis manos lo que los «evaluadores» habían escrito sobre mí en su «informe» , donde decían explícitamente en varios lugares que habían accedido a mi historial médico (recuérdese que yo había prohibido el acceso en documento oficial), además de leer los informes aportados.
Una vez comprobado que habían accedido, dado que alardeaban sin ningún género de dudas de ello, procedo a poner una reclamación ante la Agencia Española de Protección de Datos, que fue lo que se me recomendó que hiciera ante tamaña tropelía y vulneración de mis derechos. Para tal fin hice llegar a la AEPD la documentación donde se demuestra que denegué el acceso por lo ya explicado y la documentación donde estos «evaluadores» de la minusvalía reconocían haber accedido.
¡Ay pobre, infelice de mí! En mi inmensa estulticia creía que dado que aportaba las pruebas este acceso tendría consecuencias negativas para ellos, pero nada más lejos de la realidad. La AEPD desestimó mi reclamación porque, puestos en contacto con la parte contraria, ésta hizo un escrito donde miente de manera clara y contundente y además explica que, aunque un paciente deniegue el acceso a su historial, ellos pueden entrar cuando quieran dado que deben comprobar que tanto los médicos como el paciente están diciendo la verdad.
Es decir, que la Ley de Protección de Datos solo sirve para Proteger los Datos de acceso de determinados exministros a determinados clubes de carretera. Los ciudadanos de a pie estamos a lo que el primer chiringuito burocrático se le ponga justo en el medio de la bisectriz.
Se pone de manifiesto, en síntesis, que el reclamante solicitó la revisión de su grado de discapacidad por considerar que se había producido un agravamiento.
Hizo constar que no autorizaba el acceso a la consulta de datos por aportar un informe de consulta con una serie de diagnósticos como documento exigido por la norma reguladora del procedimiento. El Decreto 165/2010 de 8 de octubre del Consell en su artículo 4.2, que determina la comprobación de los datos referidos, y la LO 3/2018 de 5 de diciembre en su Disposición adicional octava sobre la potestad de verificación de las Administraciones Públicas, legitima la comprobación de la veracidad y certeza de los datos facilitados por lo que se realizó la preceptiva consulta sobre los datos aportados por el interesado.
Se expone que para la valoración correcta del expediente fue necesaria la consulta de los datos aportados para su verificación, puesto que no se realizan actos de fe en la valoración de la discapacidad, es necesario la comprobación y verificación tanto en la valoración presencial de la ciudadanía con los profesionales, como la verificación de la documentación clínica que se aporta en la valoración.
Respecto a la cláusula que aparece en el formulario en la que se proporciona una casilla que posibilita «no autorizar» la consulta de datos, señalan que en caso de no marcar esta casilla se entiende que se está autorizando o consintiendo la citada consulta. Recuerdan que el artículo 4.11 del RGPD define consentimiento como «la manifestación de voluntad libre, específica, informada e inequívoca por la cual el interesado acepta, mediante una clara acción afirmativa, el tratamiento de sus datos personales». Por tanto, no se considera válido el consentimiento tácito u otorgado por omisión. EN CUALQUIER CASO, AL ESTAR MARCADA LA CASILLA QUE DENIEGA EL ACCESO A ESOS DATOS, NO HAY LUGAR NI MOTIVO NI EXPLICACIÓN COHERENTE POSIBLE AL “RAZONAMIENTO”.
Por ello, el departamento responsable del tratamiento deberá adecuar el formulario al régimen vigente en materia de protección de datos. Consecuentemente con lo expuesto consideran que se ha actuado de conformidad con la normativa en materia de protección de datos.
FINALMENTE, SALTÁNDOSE LA LEY, LA LEGALIDAD Y LA VERGÜENZA EN UN MISMO MOVIMIENTO, DECLARAN QUE:
Es decir, por si alguien no lo entiende bien, dicen claramente que yo no marqué dicha casilla y que , en caso de haberla marcado, ellos pueden entrar siempre que quieran «puesto que no se realizan actos de fe en la valoración de la discapacidad» es decir, que lo que digan los médicos de la Seguridad Social en los informes aportados carece de credibilidad mientras los «evaluadores» no husmeen en una información que atañe a algo tan privado y sensible como la salud mental y dictaminen si se está mintiendo o no.
¿Qué hace la Agencia Española de Protección de Datos con esta información?
Pues ni más ni menos que desestima mi reclamación, pese a tener en su poder los documentos que acreditan que digo la verdad. Se limitan a decir que es que los otros dicen otra cosa ( que es claramente mentira) y que si quiero algo,que haga un escrito o que los lleve a juicio.
¿ Para qué sirve esta agencia? ¿Para qué vale que estén dando la murga día sí, día también, con la LOPD si luego pasan estas cosas?
Lo que se infiere de este caso en concreto, junto con otros muchos que seguramente la gente no se atreva a denunciar, es que estamos desprotegidos, que da igual que presentes pruebas, que por lo que parece es un chiringuito de intermediación, sin más, y que el colegueo está a la orden del día.
Esto es lo que hay. Cada día más y más sangrante.
España
Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».
Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.
Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.
Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?
Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.
Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.
En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.
Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.
Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.
Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.
El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.
Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.









