España
Albert Rivera, presidente de Ciudadanos: «Esta legislatura tiene los días contados»
El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, ha pasado esta mañana por los micrófonos de la Cadena Cope para responder a las preguntas de Carlos Herrera. El diputado, como el resto de la clase política, lleva una semana levantándose con noticias que cuestionan la fortaleza del Gobierno y la «honradez» académica del presidente Pedro Sánchez. Por todo ello, Rivera ha sido claro: «Esta legislatura tiene los días contados».
El presidente de Ciudadanos ha comentado las últimas averiguaciones en torno a la tesis y el libro posterior publicado por Pedro Sánchez, al que han encontrado numerosos ejemplos de plagio. «Me parece muy grave lo de la tesis», ha resumido Rivera, quien ha explicado el porqué de su pregunta parlamentaria del pasado miércoles. La pregunta que inició el «incendio».
«Sánchez vetó la ley de transparencia universitaria y encendió todas las alarmas», ha explicado Rivera. «Qué extraño que alguien haga una tesis doctoral para divulgar su tesis, su idea y su doctrina y la oculte, ¿no? Eso solo puede ser por dos cosas: porque la tesis sea un bodrio o porque sea un plagio. Y puede que sea las dos cosas incluso, como estamos viendo (…) Yo le pido a Sánchez que se tranquilice, que se serene y que dé la cara».
Además de una comparecencia parlamentaria, para la que dice que buscará una mayoría, Rivera pidió ayer a La Moncloa que publique los informes en los que apuntaba porcentajes de coincidencia en la tesis de Sánchez inferiores a los que señalaban los responsables de programas antiplagio como Plagscan.
Sánchez legitimó el 1-O
En materia parlamentaria, el líder de Ciudadanos ha dejado caer que la legislatura «tiene los días contados», además de por la tesis, por lo difícil que tiene Sánchez aprobar los presupuestos. Una validación en las Cortes que se complicó especialmente ayer durante la sesión de control al Gobierno, en la que Joan Tardà condicionó su apoyo a que el Ejecutivo levante –como si pudiera– los cargos por rebelión contra los sediciosos.
«Los separatistas no saben lo que es la separación de poderes, cosa que no me sorprende, pero es una evidencia (…).
Los separatistas amenazan a jueces, coaccionan a jueces, pintan la casa del señor Llarena, pinchan las ruedas o amenazan a fiscales, rodean los juzgados…», ha respondido Rivera. «Sánchez hizo ayer una cosa muy grave: que es admitir en sede parlamentario que el 1 de octubre no fue algo ilegal, sino que admitió incluso el recuento falso que hicieron los separatistas de ese golpe (…). No quiero que mi país esté en manos de los que quieren liquidarlo».
«El Sanchismo, más allá de quien gobierne, tiene un problema mayor: que es dar legitimidad al nacionalismo y el populismo, que es un peligro para nuestro futuro», ha concluido.
En cuanto a la reforma constitucional anunciada por el Gobierno para limitar los aforamientos, el presidente de Ciudadanos ha sido muy explícito: «En muy pocas horas se mostró otra vez el fraude de Sánchez». El presidente, que para muchos realizó este anuncio para alejar el foco mediático de su tesis doctoral, no satisfizo con su propuesta a la formación naranja.
«Nos dimos cuenta otra vez del fraude y la mentira que es Sánchez, porque dijo que esto no afectaba a los casos de corrupción», ha lamentado Rivera. «Sánchez propone que los delitos de prevaricación y cohecho sigan aforados. Entonces ¿qué propone? ¿Una reforma de la Constitución para nada?».
El PP pide urnas
Desde el PP el secretario general del PP, Teodoro García Egea, se ha preguntado si el presidente del Gobierno va a amenazar a El País con acciones legales a través de un burofax como hizo con este diario. «En vez de amenazar, en vez de esconderse, debería dar explicaciones en una rueda de prensa, porque si no las va a tener que dar ante el Senado».
Por su parte, la vicesecretaria de Estudios y Programas del Partido Popular, Andrea Levy, ha declarado que «la única rectificación que le queda ya al señor Sánchez es dejar el Gobierno y poner las urnas», tras los cambios de criterio de su Ejecutivo en las últimas semanas en materias como la política migratoria, la desatención al juez Llarena o los anuncios de subidas de impuestos.
A juicio de la dirigente popular, el presidente del Gobierno lo único que quería era «llegar al poder a cualquier precio», incluso haciendo rehenes a todos los españoles de los «pactos ocultos de subidas de impuestos» a los que llegó con Podemos, además de mostrar una «mayor ligereza en las cuestiones de la convivencia constitucional en Cataluña con los independentistas».
Durante una entrevista en Telemadrid, Levy ha lamentado que la «falta de rumbo y objetivo» del Ejecutivo socialista están poniendo en riesgo el futuro de nuestro país, sobre todo cuando con 84 diputados intenta gobernar a base de bandazos diarios. «Malo fue llegar al Gobierno con independentistas y Podemos; y malo es tener un Gobierno en caída libre», ha incidido.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
