España
El ‘Doctor’ Pedro Sánchez plagió más de un 21% de su tesis
Plagscan, una de las herramientas contra el plagio que La Moncloa utilizó para analizar la tesis doctoral de Pedro Sánchez, señala en un comunicado oficial que el Gobierno empleó distintos filtros para maquillar el resultado del examen que realizó sobre el texto del presidente del Gobierno.
En una nota de prensa que acaba de hacer pública, la compañía alemana explica que, después de llevar a cabo un análisis de la tesis doctoral colgada en Teseo por Sánchez, obtiene un resultado del 21% de coincidencia de propiedad intelectual por el 0,96% que proclamó el Gobierno.
Además, hay que tener en cuenta que estas herramientas para detectar plagios solamente son efectivas para descubrir posibles copias textuales y publicadas en Internet. Es decir, este tipo de instrumentos anti-fraude intelectual no detectan posibles copias de documentos impresos o audiovisuales, por ejemplo.
De hecho, y tal y como ya informó La Tribuna del País Vasco, con información del periodista independiente Matthew Bennett (@matthewbennett), el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, utilizó en su tesis, sin entrecomillar, diferentes partes de un discurso que Miguel Sebastián pronunció el 6 de junio de 2011 bajo el título de “Un nuevo ICEX al servicio de las empresas”.
Desde Plagscan se explica claramente estas limitaciones. «Las herramientas de verificación de plagio sin importar cuáles, no son aplicaciones todopoderosas que identifican todo el plagio. A pesar de que el software sea rápido y altamente preciso, no sustituye a la evaluación humana. Los verificadores de plagio son aplicaciones de asistencia, las cuales sirven como una herramienta de apoyo en la evaluación de contenidos», dice la compañía. Y Johannes Knabe, su director de Tecnología, añade: «PlagScan tiene la capacidad de escanear numerosos documentos simultáneamente e indica lacantidad de contenido duplicado. Esto debe ser visto como una advertencia, más que como un resultado final, y requiere un examen más profundopor parte de una persona».
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
