Economía
Alemania roza la recesión y se aleja del déficit cero

La coyuntura económica alemana se ha enfriado notablemente y el país se ve amenazado por el fantasma de la recesión. ¿Debería estimularse el crecimiento económico con miles de millones de euros en inversiones y contraer para ello nuevas deudas?
Las voces que recomiendan inversión, concretamente gasto público, son cada vez más fuertes. La canciller alemana, Angela Merkel, de la Unión Demócrata Cristiana, y el socialdemócrata Olaf Scholz, titular de Finanzas, quieren seguir por el camino del déficit cero, lo que en el debate público alemán se denomina «schwarze Null» (cero negro), es decir, una política sin nuevas deudas.
En el primer semestre del año, y pese a la recesión económica, el fisco alemán registró un superávit de 45.300 millones de euros (49.800 millones de dólares).
«Alemania está a un paso de la recesión y Olaf Scholz está nadando en dinero», objetó Christian Dürr, vicepresidente del grupo parlamentario del Partido Liberal. Dürr reclama desgravaciones fiscales «para que las empresas recuperen la confianza e inviertan en el futuro».
Fabio De Masi, vicepresidente del grupo parlamentario de La Izquierda, exige que el Gobierno aproveche los tipos de interés históricamente bajos y «haga inversiones masivas que se necesitan con urgencia».
El político manifestó que las inversiones en infraestructura pública son un incentivo para las inversiones privadas y que además aseguran miles de puestos de trabajo.
A la recesión de 2009 en Alemania le siguieron diez años de fuerte crecimiento económico con un auge de los ingresos fiscales; desde 2014, el presupuesto germano ha alcanzado el «cero negro» cada año.
Según las estimaciones de mayo, la ralentización de la economía provocó una disminución de los ingresos tributarios. Debido a esta mengua, el ministro de Finanzas se vio obligado a revisar el presupuesto para 2020 y reducir el gasto público.
Las perspectivas no son muy halagüeñas: las esperanzas de una recuperación económica en el segundo semestre del año están disminuyendo.
En el segundo trimestre de 2019, el producto interior bruto (PIB) se contrajo un 0,1 por ciento en comparación con los primeros meses del año, debido a los conflictos comerciales internacionales y al enfriamiento de la economía mundial.
Otro factor a tener en cuenta es el «Brexit». Dieter Kempf, presidente de la Federación de la Industria Alemana, teme que el crecimiento anual se reduzca a cero si los británicos abandonan la Unión Europea sin acuerdo a finales de octubre. Hasta ahora, la asociación espera un crecimiento económico de no más del 0,5 por ciento para este año.
La recesión económica golpea al gobierno alemán en un momento en el que se enfrenta a grandes retos, entre ellos la protección del clima. El 20 de septiembre, el recientemente creado Gabinete del Clima decidirá sobre un paquete de medidas. La lista de propuestas es larga y muchas de ellas cuestan mucho dinero.
El grupo que forman los dos principales partidos conservadores de Alemania, la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y la Unión Social Cristiana de Baviera (CSU), exige que se combine el clima con la actividad económica.
«Queremos combinar el paquete climático con uno de estímulo económico y así crear un paquete de futuro para Alemania con el claro objetivo de más crecimiento y menos CO2», declaró Alexander Dobrindt, jefe de bancada de los conservadores bávaros en el Bundestag alemán.
Recientemente, el político propuso lanzar al mercado un bono climático para financiar con inversiones de miles de millones de euros en proyectos destinados al desarrollo de tecnologías respetuosas con el clima.
Sven-Christian Kindler, miembro de Los Verdes y de la Comisión de Presupuestos del Parlamento alemán, criticó que la CSU se aferra «servilmente» al fetiche del «cero negro»: «Sería más honesto renunciar al déficit cero y hacer posibles las inversiones en la protección del clima. La protección del clima es más importante que un presupuesto sin deudas».
Kindler argumentó que el Estado está ganando dinero con los nuevos bonos de deuda alemanes y que no tiene que pagar intereses por ellos.
También en el Partido Socialdemócrata hay políticos, entre ellos Karl Lauterbach, vicepresidente del grupo parlamentario socialdemócrata, que piden que se contraigan nuevas deudas para una mayor protección del clima.
«Es necesario que el Gobierno dé un fuerte impulso a las inversiones públicas y privadas», recordó recientemente Joachim Lang, director general de la Federación de la Industria Alemana. «El freno a las deudas estatales consagrado en la Constitución es más crucial que lograr el llamado ‘cero negro’. Alemania debe cambiar su política fiscal de inmediato».
El techo de deuda constitucional dispone que el Estado federal puede seguir tomando préstamos a pequeña escala, hasta un 0,35 por ciento del PIB o incluso más en caso de catástrofes o de una recesión profunda.
Sin embargo, las posibilidades que ofrece el freno a la deuda no dejarían mucho margen financiero.
Según estimaciones del Commerzbank, el cuarto banco más importante de Alemania, «es probable que el estímulo fiscal máximo en 2020 se sitúe en torno a los 5.000 millones de euros (5.500 millones de dólares)».
Claus Michelsen, director de Asuntos Económicos del Instituto Alemán de Investigación Económica, está convencido de que ha llegado el momento de un cambio de rumbo fundamental: «Para lograrlo, hay que superar el dogma del ‘cero negro’ y reformar las reglas del freno a la deuda».
El experto enfatizó que el Estado debería gastar más dinero en proyectos de energía y movilidad o en el área de la digitalización y el mercado inmobiliario. Michelsen acotó que los tipos de interés históricamente bajos ofrecen una oportunidad única para consolidar una economía alemana con perspectivas de futuro.
La Unión de Contribuyentes de Alemania exige la abolición total del recargo de solidaridad, impuesto que se aplica desde 1995 sobre la renta, salarios, rendimiento de capital e impuesto de sociedades para fomentar la economía.
El presidente de la agrupación de contribuyentes, Reiner Holznagel, advirtió: «La demanda de programas de inversión excesivos no es una política justa desde el punto de vista de la equidad intergeneracional».
Por su parte, Stefan Körzell, miembro de la junta directiva de la Federación Alemana de Sindicatos, recomienda que el Estado federal, los estados federados y los municipios «inviertan el dinero adicional inmediatamente – en infraestructura, en vivienda asequible y en proyectos que garanticen la viabilidad de la economía alemana en el futuro».
Economía
El auge del juego online: claves para entender un sector en plena revolución

Introducción
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La nueva era del entretenimiento digital
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