España
‘Alt News’: «Cataluña será independiente antes de 20 años y nuestro Ejército ya no podría ganarle ni al de Marruecos»
«El español es un Estado fallido que merece la extemaunción y ser enterrado. El Estado es una institución creada por el hombre para solucionar sus grandes problemas de convivencia, orden, paz y justicia, pero el Estado, en España, se ha convertido en el problema, no en la solución». Esta ha sido una de las conclusiones hoy de «Alt News», el espacio radial de Radio Cadena Española que conduce y dirige Santiago Fontenla y en el que colabora el director de AD, Armando Robles.
Robles se ha mostrado muy crítico con la situación española, como consecuencia según él del fracaso del Estado, en manos de unas instituciones ineptas y corruptas que han mentido, despilfarrado, prevaricado, traicionado y cometido tantos errores y abusos que han convertido España en una nación conflictiva, privada de futuro y habitada por una población cobarde, cretinizada y sin apenas resortes defensivos.
La OPA de Armando Robles al sistema incluyó a la institución castrense. Lanzó al respecto un severo alegato contra los mandos militares y su proverbial incompetencia. «Solo piensan en el dinero. No queda honor en la mayoría de ellos. Solo les interesa preservar sus prerrogativas económicas y laborales. En caso de conflicto bélico, Marruecos se merendaría a nuestro Ejército de forma fulminante».
Opinó también que la presente crisis estructural en España es la más evidente prueba del fracaso del Estado como institución. Alertó que, de seguir así las cosas, Cataluña será independiente antes de 20 años y lamentó el silencio de todos los partidos con representación parlamentaria, en especial Vox, ante la entrada cada día en España de casi dos centenares e ilegales. «Vox solo hace propagandismo. ¿Por qué Vox no habla apenas de inmigración y nada de racialismo? Pues porque Vox es disidencia controlada, un partido sionista dedicado a poner el foco en temas que, siendo importantes, no son tan decisivos para nuestro futuro como la inmigración. VOX sigue dando titulares pero no consigue que sus ideas se concreten en una política de fondo. Y ello pese a tener la llave de importantes ayuntamientos y comunidades autónomas».
De las críticas de Robles no se libraron tampoco los católicos. «La cobardía de los católicos españoles, liderados por una Conferencia Episcopal satanizada y corrompida, es la más clara demostración de que en España ya no quedan hombres de fe. Han permitido que se caricaturice el cristianismo y que la Navidad se haya transformado en una fiesta laica y al servicio de intereses en las antípodas de los valores defendidos por Jesús. Los cristianos han permitido que se celebre la Navidad sin que Jesús sea el gran protagonista. Esto es tan absusdo como celebrar un cumpleaños y olvidarte del que cumple años».
Por otra parte, Robles señaló que las consecuencias del fracaso del Estado son inmensas y devastadoras: el sentimiento de nación se debilita, la solidaridad se diluye, la gente declara en las encuestas que nunca se enrolaría en las fuerzas armadas para defender España de una invasión extranjera, los políticos, responsables de la dirección del país, son despreciados y considerados por los ciudadanos como el segundo gran problema de la nación, después de la crisis económica, y la imagen del país es la de una nación podrida que se dirige hacia el fracaso colectivo.
«¿Cuando vamos a aceptar que España es ya un Estado fallio que nos llena de oprobio y de vergüenza?», se preguntó Robles. Como prueba de sus aseveraciones, este botón: «¿Pùede llamarse digno, tiene algún futuro, el país que pone en las manos de un fugitivo de la justicia española y de un preso por sedición la decisión de que tengamos gobierno o no? ¿Podemos tener razones fundadas para el optimismo si el futuro de los españoles y la estabilidad del sistema depende de lo que decidan Puigdemont y Junqueras?
Aseguró por último que la Abogacía del Estado redactará un infome al servicio de la investidura de Pedro Sánchez.
PINCHE ABAJO PARA ESCUCHAR EL PROGRAMA:
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
