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España

ERC exige a Pedro Sánchez «la cabeza» del general jefe de la Guardia Civil en Cataluña

Redacción

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Pedro Garrido, jefe de la Benemérita en Cataluña

Vox da la voz de alarma ante un posible relevo en la dirección de la Guardia Civil en Cataluña por intereses puramente políticos del PSOE. Sería una de las «exigencias» del paquete de contraprestaciones que ERC está reclamando a Pedro Sánchez en las negociaciones para apoyar su investidura como presidente del Gobierno, según cuenta El Mundo recogiendo unas afirmaciones este jueves de la secretaria general del Grupo de Vox en el Congreso, Macarena Olona.

En concreto, ERC estaría pidiendo «la cabeza» del general Pedro Garrido. Y es que, este alto mando de la Guardia Civil en Cataluña lleva tiempo en el punto de mira del independentismo, porque ha sido quien ha tenido que bregar sobre el terreno en estos años tan difíciles e intensos. Desde lo relativo al referéndum ilegal del 1-O a, más reciente, la operación Judas, en la que fue desarticulado un grupo de CDR con material explosivo para acciones violentas.

Al hilo de la operación Judas, Garrido soliviantó en octubre al independentismo al decir en un discurso que «la pretendida revolución de las sonrisas» se ha convertido «con más facilidad de la deseada en el rictus que disimula el odio y la mezquindad capaz de generar destrucción, dolor y sufrimiento». Eso hizo que la cúpula de los Mossos se marcharse del acto. En otra ocasión alertó de que tienen que hacer frente al «independentismo supremacista».

Olona, que por su labor de abogada del Estado en el País Vasco mantiene buenos contactos en la Guardia Civil, aseguró que la información que le «llega» es que ERC ha planteado como «exigencia» la «cabeza» de Garrido, y confió en que ésta «no se confirme». Hacer público su temor a que Sánchez se pliegue a ERC tiene también como objetivo que el Gobierno se vea retratado y frenado.

«ERC aplica el manual del perfecto extorsionador que le ha enseñado el PNV», afirmó la diputada de Vox en Twitter, que alude a su experiencia personal. Olona fue trasladada desde el País Vasco a la secretaría general de Mercasa en agosto de 2017 en una controvertida decisión del Gobierno del PP. Se vinculó entonces a las negociaciones que mantenía Mariano Rajoy con los nacionalistas vascos para apoyar los Presupuestos.

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Ella había participado, entre otros asuntos, en las reclamaciones de diversas ayudas públicas obtenidas por el PNV para proyectos que sufrieron un estripitoso fracaso (Karrantza, Hiriko o el equipo Epsilon). Ahora, la portavoz de Vox avisa: si cae el Pedro Garrido como moneda de cambio en la investidura, «temblará el Congreso».

Retirada de la Guardia Civil de Cataluña

ERC presentó en octubre una propuesta de resolución conjunta en la que pidieron que se frenen las operaciones «arbitrarias» de la Guardia Civil contra independentistas, que sus efectivos se retiren de Cataluña y la dimisión de la delegada del Gobierno, Teresa Cunillera.

El texto exigía que se «paren las operaciones policiales de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado» que consideran «prospectivas y que hacen una utilización especulativa y arbitraria de los tipos penales asociados al terrorismo, para reprimir el activismo social y político», en alusión a las últimas detenciones de personas presuntamente violentas y de ideología independentista.

También exigieron la «retirada de Cataluña de los efectivos de la Guardia Civil, dado que se ha mostrado abiertamente como una policía de cariz político que está centrada en perseguir determinados colectivos políticos».

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España

Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

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«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».

Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.

Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.

Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?

Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.

Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.

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En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.

Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.

Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.

Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.

El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.

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Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.

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