España
‘Alt News’: El patriotismo europeo ha involucionado tanto que ha pasado de Wagner a José Manuel Soto y del ‘Nabucco’ de Verdi a ‘Paquito el chocolatero'»
La crisis de Irán ha sido hoy uno de los temas de análisis en el apartado «La ratonera» de ‘Alt News’, el programa de Radio Cadena Española que conduce y dirige Santiago Fontenla.
El director de AD y colaborador del espacio, Armando Robles, se ha mostrado muy crítico con la actitud de algunos dirigentes de organizaciones llamadas patriotas, que acudieron a la embajada de Irán a solidarizarse con las autoridades persas frente a Estados Unidos coincidiendo con el derribo de un avión comercial ucraniano en Teherán y que provocó decenas de víctimas inocentes.
«Hay que ser un inconsciente para ir a la embajada de Irán a expresarle tu apoyo a un país causante de una masacre terrorista que ha indignado incluso a un sector de la población iraní, salvajemente reprimida por la policía», manifestó Robles en alusión a Rafael Ripoll, responsable de España 2000. «Luego se preguntan estos grupos de la mal llamada extrema derecha por qué la gente les da la espalda y por qué un partido como Vox les ha comido la tostada en cuatro días».
Tras reiterar su incredulidad por la «terca fascinación» hacia Irán de muchos de los mal llamados patriotas, el director de AD repuso que «el patriotismo ha involusionado tanto en Europa en los últimos decenios que hemos pasado de Wagner a José Manuel Soto y del ‘Nabucco’ de Verdi a ‘Paquito el chocolatero'».
Armando Robles establecio un correlato entre la revolución de 1979 en Irán y la propagación del terrorismo islámico en todo Occidente, así como el retorno al medievo de la mayoría de países de obediencia islámica. «Irán es una teocracia dirigida por un puñado de clérigos enloquecidos. ¿Es esto lo que Rafael Ripoll defiende para España?», se preguntó.
En el programa ‘Alt News’ se habló también de la importancia del racialismo en la conservación de las identidades europeas, Robles volvió a defender sus ya conocidas teorías en contra del relativismo antopologico. «Si yo defiendo la preservación de las poblaciones autóctonas del Amazonas, me convierto en un humanista amante de los derechos humanos. Si defiendo lo mismo para las poblaciones nativas de Occidente, me convierto en un xenófobo».
En el progama de Fontenla se habló también del nombramiento de la ex ministra de Justicia Dolores Delgado como nueva fiscal general del Estado. Para Robles, «este nombramiento “pretende dar al traste con la independencia de la Fiscalía y pone de relieve la intención de ‘marcar’ y controlar a los fiscales desde el Gobierno”. «No parece razonable que quien está desacreditada por su nula gestión como ministra pueda ser premiada como el cargo de fiscal general», agregó.
Opinó que con esta designación “lo que se pretende es maniatar a al Fiscalía en el asunto del ‘procés’, como se ha hecho con la Abogacía del Estado”, a la vez que el hecho de poner al frente de la Fiscalía General a quien procede de un alto cargo político, aunque sea fiscal, “lo que pone de manifiesto es un claro intento de controlarnos”.
«En qué sentido se resuelvan las numerosas causas abiertas que afectan a la dinámica catalana, así como la posición que adopten las instancias dependientes o que representan al Estado, tendrán una implicación directa sobre las relaciones bilaterales que tanto Gobierno como Generalitat se han propuesto reforzar en esta legislatura. Sánchez se comprometió en el pacto de investidura rubricado con Esquerra Republicana a judicializar la política. Lo que no nos dijo es que su pretensión sería la de politizar la justicia», enfatizó Robles.
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España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
