Opinión
ALVISE PÉREZ: «Artículo de Opinión»
Artículo de Opinión:
En 6 años gobernando, Pedro Sánchez ha rechazado TODAS las entrevistas salvo aquellas pactadas en La Sexta y La Ser; exactamente lo mismo, pero al revés, que ha hecho Feijóo con sus absolutas en Galicia.
España es un país ya dividido territorialmente, con un cártel informativo extranjero, con los mismos terroristas que nos asesinaban hasta hace una década dentro de las instituciones, con un Marruecos envalentonado en su fuerza bélica y diplomática contra nuestra nación, con un Presidente dejándose extorsionar, y una oposición carente de todo valor para enfrentar los intereses extranjeros sobre INDRA y un sistema electoral corrompido.
En esta situación enfrentamos unas falsas elecciones generales para que el pueblo español financie el engaño otros 4 años más.
Los españoles que critiquen la sumisión a intereses extranjeros de la peor y más demagoga generación política de nuestra historia, serán llamados ‘conspiranoicos’.
Aquellos que critiquen la inseguridad masiva en las calles de nuestro país, serán adjetivados como ‘xenófobos’
Y quienes no caigan en el engaño de viejos y nuevos partidos, del argumento del “menos malo” y los falsos “votos útiles” a izquierdas y derechas y se organicen civilmente en la defensa de nuestra nación, sufrirán el vilipendio mediático, la persecución jurídica y la coacción institucional a su más alto nivel.
Porque la única izquierda y derecha en España que va a defender el sustento de esta nación son los puños que veis ahora agarrando vuestros móviles; esas manos con las que trabajáis cada día, con la que os pagáis las facturas y que el sistema esclaviza a impuestos son las únicas manos que lucharán por cada español.
Sigamos uniendo puños.
Sigamos juntando manos.
El día en el que alcemos las manos, sin puños cerrados ni palmas extendidas, este país podrá librarse de toda la estirpe corrupta que la arruina.
Y la mayoría de los que ya las tienen unidas en pro de ese futuro están en esta Comunidad.
Preparando, y ya conseguida, la nueva bomba informativa que nos acerque a la catarsis de este gran país.
Feliz Lunes a todos.
Alvise Pérez.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
