Sucesos
Alvise Pérez. Las noticias del día 24 de Enero. SEGUNDA PARTE
Las noticias de verdad:
1. Los antidepresivos generan resistencia a los antibióticos: nuevos estudios confirman los efectos biológicos de los medicamentos contra la depresión.
2. La CNMV multa al Director Adjunto de El Confidencial por usar información privilegiada para comprar acciones.
3. Sobresueldos en el Congreso: La Presidente del Congreso, Meritxell Batet, ha ocultado durante años sobresueldos al Presidente del Gobierno y la Ministra de Hacienda que aumentarían en hasta un 35% el sueldo real que estarían percibiendo. La oposición exigirá más información bajo la Ley de Transparencia.
4. El ex-embajador de España en Caracas durante el Gobierno de Zapatero cometió delitos contra Hacienda: Raúl Morodo cobró ingresos millonarios de la petrolera estatal venezolana Pdvsa ocultando su correcta tributación. Se ignora si hubo comisiones o mediación del ex-Presidente Rodríguez Zapatero.
5. Uno de los Eneros más sangrientos en 20 años destroza la utilidad del Ministerio de Igualdad: Irene Montero es incapaz de explicar por qué con presupuestos históricos en su Ministerio han subido el número de crímenes, con 6 mujeres asesinadas y una cría de ocho años en lo que llevamos de Enero.
6. Podemos mantiene silencio ante las 3 nuevas detenciones de mujeres periodistas en Irán; el régimen encierra en la prisión de Evin a tres mujeres que criticaron la teocracia que financió a Podemos.
7. Suecia, con récords de violaciones en la UE, aumenta las agresiones sexuales un 50% en solo 5 años, mientras Francia registra el 2° peor dato de su historia y duplica los casos desde 2015. La inmigración, principal causa según informes policiales.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
