Sociedad
ANÁLISIS: Asi ha conseguido el COVID-19 (Arma biológica china) DESTRUIR Y APLASTAR todas las libertades de las tan cacareadas democracias occidentales. ¡TIANANMEN SEGUNDA PARTE: EUROPA!
En Italia se impuso la vacunación obligatoria para los mayores de 50 años. En Francia el presidente Emmanuel Macron insultó y amenazó a los no vacunados. En Australia se le impidió el ingreso al país y se le canceló la visa al tenista número uno del mundo. Las libertades parecen reducirse en el frenético e interminable camino de la lucha contra la pandemia
Que el presidente de Francia, Emmanuel Macron, amenazara a los no vacunados indignó a más de uno. El moderno sistema democrático del país europeo quedó empañado con los insultos del mandatario, quien usó el calificativo “emmerder” (que viene de la palabra «merde»). En el contexto de sus palabras traducidas al castellano sería algo como «joder» o «fastidiar» a los ciudadanos que se niegan a vacunarse.
Francia se escandalizó. Y es que naciones que encabezaban la lista de las más democráticas están virando a sistemas autoritarios cuando se habla de las vacunas y medidas para reducir los contagios por COVID-19. Al mismo tiempo que Macron lanzaba la amenaza, el parlamento francés debatía una iniciativa para que solo las personas vacunadas puedan acceder a restaurantes y lugares de ocio. Finalmente la Asamblea Nacional aprobó el proyecto de ley y ahora pasará al Senado la propuesta excluir de «aspectos básicos de la vida» a los no vacunados.
En Alemania aquellos que no presenten un certificado conocido como 2G — vacunados («geimpfte») o recuperados («genesene»)— podrán ir a trabajar, pero deberán regresar directo a sus hogares. No pueden entrar a otro lugares a excepción de compras indispensables, urgencias médicas o familiares.
La gran incógnita es qué forma tomarán finalmente los modelos democráticos considerando las imposiciones que se vienen endureciendo en naciones con menores libertades. Por ejemplo, en Argentina bajo el gobierno izquierdista de Alberto Fernández, se ordenó el pase sanitario obligatorio en varias provincias. Los no vacunados pasan a ser ciudadanos de segunda. La paradoja es precisamente esta: las vacunas no son obligatorias, pero la constancia de las dosis sí lo es. Las libertades quedan coartadas ante la excusa de las normas epidemiológicas.
«Tan poderoso es Don #Covid que convierte democracias en dictaduras…», esbozó el experto en geopolítica Omar Bula Escobar.
Desde Italia hasta Australia
La expansión de la nueva variante omicron fue el punto de partida para que las órdenes arreciaran, no solo en Europa, sino en otros continentes. Italia, concebida como una democracia representativa y multipartidista, aprobó una medida que obligará a los mayores de 50 a vacunarse. El país experimenta una ola de contagios. De 68034 casos el 3 de enero, pasó a 189088 el 5 de enero, según Our World in Data. Sin embargo las empresas fabricantes admiten que las dosis no eliminan el riesgo de contagio.
Imponer entonces la inmunización ha sido catalogado por detractores como una medida «totalitaria» e «inconstitucional». En Austria, considerada otra democracia modelo, se ordenó desde noviembre la obligatoriedad de las dosis. A juicio del canciller, Alexander Schallenberg, las vacunas son el «boleto de salida» de la pandemia.
El campeón mundial de tenis Novak Djokovic plantó posición y, por ende, está pagando las consecuencias. Djokovic fue detenido por más de seis horas en el aeropuerto de Melbourne, acusado de no haber cumplido con los requisitos de ingreso al país —tener las vacunas—. Allí le avisaron que sería deportado.
Toda la situación en torno al virus, los pases sanitarios y la vacunación avizoran un evidente autoritarismo y disputas diplomáticas. Que el presidente serbio acusara a Australia de «maltrato» por lo ocurrido con el destacado tenista asoma una tensión en las relaciones bilaterales futuras. Unas donde las inyecciones posiblemente se convertirán en requisito para conversar y concretar acuerdos. Un punto interesante para tener en la mira a mediano plazo.
Estados Unidos no es la excepción
También hay disputas en curso por las imposiciones desde la administración central en la que se suponía una de las naciones más democráticas del mundo, pues son varios los gobernadores que han decidido poner un alto a las decisiones emanadas desde Washington.
El gobernador de Florida, Ron DeSantis, dijo que no permitirá que el Gobierno de Joe Biden cierre la vida de las personas. «En Florida no vamos a permitir que ninguna histeria impulsada por los medios haga algo que infrinja las libertades individuales de las personas, cuando se trata de cualquier tipo de variante del COVID-19», enfatizó.
Los mandatos de vacunas de Biden para empresas y trabajadores de la salud podrían ser bloqueados por la Corte Suprema, tras impugnaciones de compañías y varios estados, los cuales denuncian que la actual Administración se extralimitó en su autoridad. Unos 100 millones de trabajadores han accedido a inmunizarse, pero el mandatario ha dicho que «no es suficiente».
Para muchos gobiernos del mundo siguen sin ser «suficientes» las políticas sanitarias y, exacerbarlas está poniendo entre la espada y la pared a las libertades individuales.
Oriana Rivas
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
