España
Aprobada la polémica ley que permitirá a los partidos políticos acceder a tus datos
El Pleno del Senado ha aprobado este miércoles definitivamente el Proyecto de Ley Orgánica de protección de datos personales y garantía de los derechos digitales, con el voto en contra de Unidos Podemos, Compromís, Nueva Canarias y Bildu, en medio de la polémica por el artículo ’58 bis’ sobre utilización de medios tecnológicos y datos personales en las actividades electorales de los partidos políticos.
El texto del Proyecto de ley ha salido adelante en la Cámara Alta tal y como se aprobó en el Congreso de los Diputados ya que PSOE y PP han rechazado todas las enmiendas que habían sido presentadas por Compromís, Ciudadanos, PDeCAT y Unidos Podemos – En Comú Podem – En Marea. La iniciativa legislativa comenzó su tramitación con el PP en el Gobierno. De este modo, sale directamente para su publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE) y su aplicación.
Protección de Datos vigilará con rigor a los partidos con la nueva ley mientras se anuncian recursos al TC
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La polémica de esta ley ha surgido a raíz del citado artículo ’58 bis’ que establece que «la recopilación de datos personales relativos a las opiniones políticas de las personas que lleven a cabo los partidos políticos en el marco de sus actividades electorales se encontrará amparada en el interés público únicamente cuando se ofrezcan garantías adecuadas».
Además, el nuevo artículo indica que «los partidos políticos, coaliciones y agrupaciones electorales podrán utilizar datos personales obtenidos en páginas web y otras fuentes de acceso público para la realización de actividades políticas durante el periodo electoral».
En este contexto, Unidos Podemos – En Comú Podem – En Marea en el Senado ha elaborado una Propuesta de Modificación al dictamen del Proyecto de la Ley Orgánica de Protección de Datos para que el artículo se retirase, pero ha sido rechazada por todos los grupos parlamentarios.
«La aplicación de este texto que puede dar vía libre a los partidos políticos para elaborar perfiles ideológicos de los ciudadanos y ciudadanas. La actual legislación otorga a los datos ideológicos de la ciudadanía una protección de carácter especial. Sin embargo, la nueva LOPD supone una peligrosa involución en este sentido. Resultaría muy peligroso que los partidos políticos tuvieran vía libre, sin previa autorización, para contactar con los ciudadanos y ciudadanas de nuestro país, realizar perfiles ideológicos y, además, almacenarlos para fines distintos a los electorales», ha indicado la senadora Celia Cánovas.
Para la senadora de Unidos Podemos, la nueva norma «puede abrir la puerta a que sus opiniones políticas sean grabadas y almacenadas». «En un momento en el que grupos de extrema derecha utilizan las denominadas ‘fake news’ (noticias falsas) para difundir sus mensajes, es alarmante que esta ley deje un cauce abierto para que una información que pertenece a la propia ciudadanía pueda utilizarse para estos fines», ha apostillado.
PODEMOS ANUNCIA QUE LA RECURRIRÁ AL TC
Tras haber sido aprobada en los términos, la parlamentaria de Unidos ha anunciado que la formación impulsará su modificación mediante una Proposición de Ley Orgánica y recurrirá al Tribunal Constitucional el redactado.
Por su parte, la senadora socialista Begoña Nasarre ha defendido que esta ley «no permite el tratamiento de datos personales para la elaboración de perfiles basados en opiniones políticas», pero, ante «las dudas» que ha despertado el polémico artículo, se ha mostrado partidaria de despejarlas en el desarrollo reglamentario y de que se pidan los informes jurídicos correspondientes, como ha planteado previamente el senador de ERC Miquel Ángel Estradé.
Finalmente, la parlamentaria ‘popular’ María Rosa Vindel ha puesto de manifiesto que es una ley «muy consensuada» en el Congreso, y que modifica otras diez leyes «muy trascendentes». «Es una buena ley, señorías a pensar de las alarmas que causa», ha subrayado.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
