Opinión
Armando Robles arremete en «Buenos días, España» contra el podemita Echenique: «Gusano, miserable, tullido mental»
El portavoz de Podemos Pablo Echenique ha negado la agresión sufrida por la diputada nacional de Vox en Sestao, Rocío de Meer. Y lo ha hecho de la peor formas posible: caricaturizando los hechos al considerarlos «un bulo de la ultraderecha» y asegurando que la sangre de la diputada se trataba de ketchup. Como se sabe, Rocío de Meer recibió una pedrada en su ceja izquierda durante los graves altercados que se produjeron el viernes en la localidad vizcaína de Sestao cuando grupos proetarras intentaron reventar el mitin de la formación de Santiago Abascal. Para no dejar lugar a la duda, el líder de Vox, Santiago Abascal ha publicado en su cuenta de Twitter el parte médico que demuestra la agresión a su diputada.
El programa «Buenos días, España», de Radio Cadena Española, ha hablado hoy sobre este suceso y dado respuesta a Echenique. Para Armando Robles, director de AD, las manifestaciones del portavoz podemita prueban el alienamiento de su partido con las expresiones de violencia procedentes de los filoetarras. Arremetió contra los medios por minimizar los hechos y se preguntó «qué estarían diciendo a estas horas si la destinataria de la agresión hubiese sido una mujer de Podemos o de Bildu».
Robles lamentó la legitimación de la violencia por parte de la izquierda, «siempre y cuando los que la sufren sean de Vox o del PP», y denunció que en amplios sectores de la opinión española se considere «una provocación» que los dirigentes de un partido nacional acudan a una parte del territorio nacional a hacer campaña». Atribuyó la salvaje agresión a la parlamentara de Vox al odio incubado por la sociedad vasca tras décadas de adoctrinamiento nacionalista, y calificó a la democracia española de basura. «Lo siento, pero una democracia donde los representantes de algunos partidos no pueden andar libremente por la calle ni hacer campaña sin sufrir el acoso ni la agresión de los violentos, solo puede calificarse de democracia basura»
También tuvo palabras críticas contra el silencio de las feministas y del resto de las formaciones políticas salvo el PP. «Las feministas tienen interiorizado que si la mujer agredida es de derecha, entonces se lo tiene merecido», dijo.
Respecto a Pablo Echenique, al que calificó de «tullido mental», Robles dijo sentir por él un «profundo asco». «Miserable gusano, a diferencia de lo que tu no alcanzarás a ser nunca, Rocío de Meer es una española de bien que defiende sus ideas con la dignidad de la que tu careces. A vosotros, en cambio, a toda la purria podemita, no se os conoce mejor acción que la de serviros a vosotros mismos y aprovecharos de los que están en peor situación», manifestó.
«Irene Montero fue demandada por su escolta por obligarle a hacer de recadera, mecánica y chófer de la familia. Tu mismo, canalla miserable, fuiste condenado por la contratación irregular de un asistente personal al que pagabas en negro. No es extraño en vosotros. Siempre hacéis lo contrario de lo que pregonáis. Por eso el pueblo os tiene ya tan calados. Dais asco, mucho asco. La mayoría de los de Podemos son parásitos de la política incapaces de sobrevivir alejados del dinero público. Nunca habéis hecho nada decente que merezca ser ensalzado como parangón. Habéis perdido cualquier átomo de humanidad y sois gentuza. Solo os importa el poder, como a Maduro, aunque su población perezca de hambre o la nuestra perezca por vuestra incompetencia al gestionar la crisis del coronavirus. Sois basura política y como tal espero que más pronto que tarde seáis arrojados al vertedero», añadió Robles.
«Pretendes la implantación en España de un régimen comunista como el que ha arruinado a Venezuela, como el que arruinaría a quienes te hicieron sentirte un hombre libre y sin más cadenas que las que te mantuvieron unido al asistente que pagabas en negro», apostilló el director de AD.
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España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
