Opinión
Asalto al Valle de invierno (si asaltais nuestros cielos, arrasaremos vuestros infiernos)
Una de las principales consignas con las que las élites revolucionarias manipulan a las masas adocenadas y borregomatrix para que le sirvan de carne de cañón en sus actividades golpistas es la de señalar un objetivo material a tomar, que sea la encarnación visible del ideal utópico que persiguen con la sublevación. Si las hordas rebeldes son maniobradas como si de un ejército se tratase ―aunque esté formado virtualmente por descamisados y desarrapados―, el objetivo al que se las dirige adquiere asimismo un rango militar, simbolizando su toma el éxito de la rebelión.
En un terreno estrictamente militar, ese objetivo puede ser un Rubicón que se cruza, unos Alpes que se atraviesan a lomos de elefante, un Toledo que capitula entre allahuakbares, una fortaleza como la Alhambra, una Bastilla asaltada a los compases de una marsellesa cualquiera… pero la especialidad de las rebeliones de las masas consiste en asaltar palacios, preferiblemente de invierno, con monísimos principitos dentro y todo a los que decapitar después, pues los palacetes encarnan a la perfección la casta contra la que se dirige preferentemente el populacho desenfrenado y excitado por Robespierres y Lenines.
Mas los tiempos han cambiado, y en el juego de tronos que persigue el Coletudo Mayor del Reino y su turba parece que los palacios han quedado un poco «demodé», un tanto «vintage», ya que los reyes de ahora no son como los de antes, rebozados en caviar, enjoyados hasta el tuétano, valseando entre pomposos funcionarios y cortesanos. Así que, a falta de Bastillas y palacios de invierno, en el monopoly de la insurrección al que juegan estos niñatos sólo queda el asalto al Valle de los Caídos, con sus monjes dentro y todo. O sea, que el Valle vendría ser una Bastilla pero sin Bastilla, o un Palacio pero sin Palacio.
Objetivo lógico, pues el Coletudo, en sus delirios megalómanos, pretende, nada más y nada menos, que asaltar los cielos. No sabemos si es para quedarse en ellos entronizado como un Dios de la «gente», o para destrozar todo santuario que encuentre en la Patria Celestial, pues ya sabemos que el Turrión, mesías de pacotilla, no tiene Patria. Si a eso le añadimos su paranoica manía de poner como ejemplo a sus femenvestales que suspiran por quemar católicos, y su empeño en legalizar la blasfemia y liquidar el Concordato, pues la escabechina del 36 ya está servida.
Y, a falta de palacios, no me digan que podrían servirle unas cuantas iglesias, que algo hay que asaltar, oiga, para ser un Lenin-alfa. Pero, megalómano como es este «alfa-leninito», su objetivo largamente soñado es el asalto al Valle de los Caídos, palacio de invierno de Franco, Cruz derrotadora de Avernos y Tártaros, Cruz de invierno.
Y es que estos zarrapastrosos no están hechos para comisiones aburridas, ni para reuniones en mesas y hemiciclos, ni para burocráticos despachos que harían languidecer su llama revolucionaria. No, ya que eso no vende bien en la televisión, no tiene la telegenia suficiente que necesitan para encandilar a sus aborregados auditorios, siempre ávidos de sálvames y barrikadas, de asaltos y escraches, de espectáculos y numeritos leninitas. Y eso es lo que seguramente pensará Pablete, que cada vez que oye la palabra Franco le dan ganas de invadir Polonias y Valles.
La Cruz, Turrioncete, es la Cruz la que sobrevuela tus pesadillas galapagueñas, la que activa tus genes luciferinos, tu obsesiva manía pirómana de quemar iglesias: sé que te pone el espectáculo de desenterrar momias y desmochar cruces; de butronear templos para arramblar cálices y mantos de pan de oro para que tus secuaces arriben a la casta del barrio de Salamanca —como el argentinito «black» del que presumes—; de gritar desde tu dacha que el Valle que mejor ilumina es el que arde…
Y ahí te tenemos, proclamando tu psicopatía holocáustica en Círculos de Bellas Artes, emperador de meapilas, mesías de cantamañanas, condottiero de flautataperros, reyezuelo de matacuras, Frankestein rojo, Durruti redivivo, virrey de Monte Pelado, con la ilusión luciferina de ser un Ramasanta para los católicos, sacamantecas de monjas preferiblemente violadas, Draculón de cadáveres franquistas…
Te lo diré muy claro: soy el único español que no te ha visto en los medios de comunicación ni siquiera dos segundos, porque, nada más te vi el rostro duro que te gastas, me dije «aquí hay tomate», y un escalofrío de azufre, un hedor insoportable, me recorrió el espinazo. Vade retro, emperador de las ristras de ajos, general de las estacas, conde de Monte Pelado. Fue verte, y pintarme la cara de rojigualda y echarme al monte fue todo uno.
Pero que no te olvides de que también nosotros sabemos asaltar, y de que, si tú tuviste un 15M, nosotros fuimos capaces de asaltar al mismísimo Napoleón por querer llevarse a un infante del Palacio Real: no te confíes, Rasputín de los Avernos, pues no sabes de lo que será capaz el pueblo español cuando tus mamelukos pretendan profanar la tumba de Franco y desmochar la Cruz del Valle de los Caídos. Seguro que no se te ha olvidado que dimos cera de la buena al satánico Stalin. Ç
Toma nota, pues es posible que tus mamelucos acaben igual: pelearán como nunca, más perderán como siempre.
Y ojo al dato, mameluko vallekano: si asaltáis nuestros cielos, arrasaremos vuestros infiernos.
Opinión
Cutre sanchismo bolivariano, corrupto y caprichoso. Por Jesús Salamanca Alonso
«Esa penetración en las instituciones se ha hecho de forma cutre, rácana y con intención de engorde de bolsillos, a pesar del desprestigio que ello supone…»
Ya no lo pueden ocultar. Se les ha visto enseguida el pelo de la dehesa y han mostrado un alto grado de chulería, bandolerismo e inusual acomodo sin importarles la ciudadanía. Con muy mala fe y peores intenciones, el sanchismo de bragueta caliente ha penetrado en las instituciones como elefante en cacharrería. Y lo han hecho con la colaboración y aquiescencia de esos pequeños partidos asalvajados, sin perspectiva, sin futuro y con miedo a quedar fuera del parlamento; me refiero a los socios del sanchismo, hoy corrompido por los cuatro costados, sin nada que ofrecer y mucho que penar por sus desmanes, presuntos delitos, comisiones ilegales, mordidas brutales, enriquecimiento ilícito, contrabando de joyas y cuentas opacas entre otras gracietas. Ayer decíamos que «el que paga por llegar, llega para robar». Y así ha sido. ¿Ha cambiado algo de ayer a hoy?
Esa penetración en las instituciones se ha hecho de forma cutre, rácana y con intención de engorde de bolsillos, a pesar del desprestigio que ello supone, el riesgo de ser juzgado y la garantía de ser un pasante más de centro penitenciario. Solo apreciaremos una brisa de esperanza cuando el castigo de la prisión acoja a los comisionistas, golpistas, francotiradores del deshonor, corruptos, titulares de «offshore» y abusadores aprovechados del Erario Público. Tranquilos que en Hacienda también se refugian algunos, como se ha podido comprobar. ¿Acaso creen que la cúpula del ministerio de Hacienda, recién dimitida, ha dado el paso por deporte? «Átate los machos, María Jesús, que empiezan a sonar esquilas, vociferar denunciantes y llegar documentación a quien debe basarse en ella y después condenar».
La situación política de corruptos, acosadores y jueces responsables se pone interesante. No hay más que fijarse en la judicialización del sobre de Víctor de Aldama. En este sentido, Donald Trump se ha comprometido a que, de no decir la verdad la «cacatúa» venezolana, acabará en prisión. Pero ha ido más lejos el «amenazador» presidente, de ahí que haya comprometido su palabra. Antes o después, y tras ser buenos amigos, Aldama y Delcy han acabado como el rosario de la Aurora. Para quien no lo sepa, o no lo recuerde, Delcy Rodr´guez ha sido la primera responsable de asesinatos, abundante narcotráfico, procuradora de presuntas riquezas con destino a Rodríguez Zapatero y ha saqueado el petróleo venezolano para dárselo a Cuba, lo que ha supuesto un incontable enriquecimiento para ella. Con ese petróleo no se podía traficar.
Me gustaría saber qué ha tenido que ver Delcy Rodríguez en la muerte de Paco Suárez. Tal vez, todo. No lo puede negar. Quizá nada tuvo que ver Zapatero. Yo no le creo capaz, pero no pongo la mano por un sanchista ni para colgar su abrigo. Están empezando a recoger lo que han sembrado. La delincuencia sanchista me agobia, delinquen más deprisa de lo que puedo abarcar. Hoy me entero que PDVSA estaba defendida por Baltasar Garzón; conste que lo cuenta el «Pollo» Carvajal, el mismo que acusa a Garzón de haberse «llevado mucho dinero», pero ni da pruebas ni lo aclara ni lo explica, ¿será que esa información no me ha llegado o es que tira la piedra y disimula la mano?
Tras las fechorías de Delcy, se nota que ha ganado en inseguridad sobre su persona. ¿Venían las «joyas de Nefertiti» en alguna de las cuarenta maletas del aeropuerto? Ha demostrado que colaboró con el PSOE a tiempo total, desde callar trapacerías hasta ocultar las mentiras que se han dicho sobre la falsa liberación de presos por parte de Zapatero y el episodio de Edmundo González, pasando por la posible entrega de mina de otro y joyas sin controlar tras expropiarlas, al menos es lo que cuenta el «Pollo», que más tiene de gallo que de cobardica. Eso, sí, el expresidente, Rodríguez Zapatero, que no vuelva a hablar de liberación de presos bolivarianos porque no lo ha hecho.
Esa falsa liberación y sus amenazas a presos del helicoide, tan solo son palabras vacías del ministro Albares para tapar su propia inutilidad en el exterior. No coincide lo dicho por el «joyero» Zapatero con lo que cuentan los presos y la ciudadanía venezolana. Al «Zapa», como le llaman en Caracas, le consideran una de las personas que más ha colaborado con el régimen y más daño ha hecho a los venezolanos, de ahí su miedo a que hablen Corina Machado, Trump, Edmundo González, Diosdado Cabello y el «Pollo» Carvajal. Ya solo le falta decir a Rodríguez Zapatero que el helicoide y la tumba eran un «resort», un invento de la oposición y un chiringuito financiero para los presos políticos, con ahorro obligatorio.
¿De dónde venía el dinero de las comisiones y mordidas de Rodríguez Zapatero y sus hijas? Canta, canta, José Luis, que te va a arder la lengua. Se habla de unos trabajos, llevados a cabo por las «góticas», que no tenían el valor de lo que ingresaban. ¿Y pensaba ZP que no se iban a investigar esas cantidades astronómicas? Todos sanchistas y «zapateristas» nos toman por imbéciles hasta que alguien los orina en la oreja para que crean que llueve. José Luis estaba convencido que nadie le metería mano por haber sido presidente. Demostraba ser un chulo de estantería, sin más, como Patxi López ante las preguntas del considerado y profesional de la comunicación, Vito Quiles.
A la vista de lo sucedido, estamos ante un mentiroso compulsivo y lo hemos visto en el tema de las joyas: ha dado varias versiones diferentes y difíciles de creer. Es tan torpe que, con tal de que nos creamos sus inventados relatos, lo mismos le da planchar huevos que freír corbatas o arrastrar catedrales. Si bien es tan chapucero y mentiroso como Sánchez, también es falso, corrupto y zángano, además de irresponsable. ¿A quién se le ocurre pringar a sus hijas en su trama, sabiendo que pueden acabar en prisión como él? El tiempo dará fe de cuanto digo. De momento, la doy yo. Al «Bambi» se le ha caído el sombrajo. Hoy tiene menos credibilidad que la directora general de la Guardia Civil, el DAO y la fiscalía general del Estado juntos.
¿Tendrá Zapatero la hombría, categoría moral y dignidad de renunciar al doctorado que la Universidad de León (ULE) le regalo por desconocimiento de sus fechorías y abusos posteriores? ¿Qué mérito y merecimiento tenía este señor? ¿Tendrá dignidad Fernández Mañueco para exigir a la ULE que le retire el doctorado?
Supongo que algo tendrá que decir la Junta de Castilla y León de este caso y de las acusaciones de corrupción al todavía presunto, y tal vez futuro imputado por la UCO, exalcalde soriano.
