Sociedad
Así adoctrina el Gobierno de Navarra a los niños: menos amor y más sexo
Las fichas por las que se regirá el programa coeducativo Skolae que el Gobierno de Navarra quiere imponer convertirá la escuela navarra en un laboratorio afectivo-sexual para los niños del futuro.
En una ficha para ser debatida entre estudiantes de entre 14 y 18 años, el programa explica que «hablar con sentido común del amor es más difícil que resolver integrales.
Nadie nos enseñó. Lo poco que sabemos lo aprendimos de lo que vemos en casa, en la calle, en la tele o Internet». Por eso, ahora el Gobierno de Navarra y no los padres quiere señalar a los niños qué es el amor. En otra ficha destinada a menores de la misma edad afirma que «los discursos sobre el amor son un conjunto de prejuicios, frases hechas y lugares comunes que dejan un sabor de boca rancio. Ocurre así porque nuestra idea del amor es muy vieja».
Por eso, ya explica a los niños de Primaria, de 6 a 12 años que «creemos preciso ir logrando desde edad temprana que el alumnado no esté obsesionado por la machacona pregunta: “¿Me quiere o no me quiere?”» y que la sustituya por: «¿Se atreverá a quererme como yo me merezco?». Es necesario anticipar la idea de que las relaciones no son un milagro afectivo idealizado sino una voluntaria construcción desde la corresponsabilidad afectiva y de cuidado.
Prácticas sexuales
La polémica viene a la hora de explicar cómo se hace esa «voluntaria construcción». El programa que, recordemos que se va a aplicar en todos los colegios de la red pública con el consentimiento o sin el consentimiento de los padres, hace que los profesores y profesoras expliquen prácticas sexuales desde edades tempranas.
Así, por ejemplo, los niños y niñas a partir de 12 años tendrán que opinar si es verdadero o falso que «el coito anal es la práctica preferida por los homosexuales».
Estos mismos niños deberán responder en un cuestionario «¿Cuántas personas me atraen en estos momentos de mi mismo sexo?» y «¿Cuántas personas me atraen en estos momentos del sexo opuesto?». Y otro cuestionario les pregunta «¿Cómo nos lo montamos?» en referencia a si «las relaciones sexuales tienen sentido sólo si hay afecto», si «sólo tienen sentido si hay cierto nivel de compromiso» o si «las relaciones sexuales pueden tener sentido incluso sin afecto ni compromiso».
Más polémica puede causar otro ejercicio que se propone en el que se debatirá en torno al autoerotismo o la masturbación, «que definan el concepto, que se informen sobre el tratamiento del tema en otras generaciones, mitos, masturbación masculina y femenina, diferencias y semejanzas, aspectos positivos y aspectos que generan preocupación…». A los profesores les pide que «atenderemos aquellos aspectos que generan preocupación, aclarando dudas y fomentando una actitud de cultivo y comprensión hacia el autoerotismo».
Desde 0 a 6 años
Desde el Gobierno de Navarra, se acusó a quienes critican el programa de coeducación Skolae de manipular el programa y sacar de contexto sus directrices. Para reforzar su posición, la consejera de Educación, María Solana, presentó el programa el pasado fin de semana en un congreso sobre Coeducación celebrado en Madrid y recibió el apoyo de las asistentes.
Las críticas iban dirigidas especialmente a la propuesta de hacer «juegos eróticos infantiles» con niños de 0 a 6 años para el «reconocimiento de la sexualidad infantil desde el nacimiento despenalizando el reconocimiento y la vivencia de dicha sexualidad en el ámbito de la escuela y la familia».
El juego que propone este programa es el de la oca pero adaptada a la diversidad familiar. Así, en las distintas casillas se representan familias heterosexuales, homosexuales, monoparentales y monomarentales. Los niños también podrán caer en casillas donde se besan o se casan dos personas del mismo sexo.
Para profundizar en la diversidad sexual, el programa propone a los niños de 0 a 6 años celebrar también el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, que se celebra el día 17 de mayo, fecha en la que se eliminó la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales. Para ello, los niños confeccionarán una bandera arcoiris, símbolo del movimiento LGTBi.
Las familias
Precisamente este tipo de mensajes son los que más ampollas han levantado entre algunas asociaciones de padres. El presidente del Foro de la Familia, Ignacio García-Juliá acusó este martes al programa del Gobierno de Navarra de imponer «contenidos que pueden entrar en conflicto con valores o creencias de muchísimos progenitores, especialmente en lo referente a sexualidad e ideología de género». En su opinión, «la familia es el principal obstáculo de los poderes públicos para imponer una ética estatal. Por ello, el objetivo es acabar con el derecho de los padres a educar conforme a sus valores y creencias garantizándose el libre acceso a las conciencias de los menores, como ya intentaron en su día con Educación para la Ciudadanía y ahora retoman con programas como Skolae».
A este respecto, la coordinadora de Izquierda Unida en Navarra, Marisa de Simón, aseguró el pasado jueves en el Parlamento de Navarra que «esto no es una cuestión de que los padres y las madres decidan. Pueden decir lo que les dé la gana como padres, están en su derecho. Lo que no está en su derecho es a decidir por sus hijos en estas cuestiones».
También el Partido Socialista de Navarra ha ofrecido su apoyo incondicional a este programa. Incluso criticó que el Gobierno de Navarra permitiera que los colegios concertados aportaran sus propios materiales. «El Gobierno de Navarra claudica a las presiones, dice Gimeno, cuando el Gobierno y la Consejera deberían defender en primer línea un programa que, además de ser un mandato legal, es una herramienta para avanzar en la igualdad que ya contempla la propia Constitución, pero también para educar en unas materias que son básicas para la salud y el desarrollo personal», aseguró el portavoz de Educación de los socialistas navarros.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
