Internacional
Así se ríe China de todos nosotros
Así que la Unión Europea y EEUU están pidiendo ahora que se retomen las investigaciones sobre el origen del coronavirus. Están «urgiendo» a China a cooperar totalmente y procurar «pleno acceso». ¡Así se habla! El Partido Comunista Chino (PCC) debe de estar temblando, sobre todo después de que el consejero de seguridad nacional del presidente Biden dijera que la consecuencia de la no cooperación sería el «aislamiento» internacional.
Con esa falta de cuajo no se logrará nada. Hace ya mucho que debimos ponernos serios con China, todo el mundo lo sabe.
¿Por qué fracasará esta «poderosa» iniciativa de EEUU y sus aliados? Desde el principio de la crisis del covid-19, China no ha cooperado en absoluto. No ha rendido cuentas y ha rehuido la responsabilidad por sus actos. No se ha limitado a ocultar los hechos y ha desplegado una campaña masiva de desinformación. Con gran éxito. Al margen de las crecientes dudas sobre el origen del virus, no hay razón para que China abandone su estrategia de encubrimiento y cambie de rumbo. ¿Por qué estropearlo todo?
De hecho, China se ha preparado para el día en que quizá se vea sometida a más presión y escrutinio. En abril de 2020 me llegaron informaciones de fuentes europeas que indicaban que el aparato chino de inteligencia había conseguido erradicar toda evidencia de la conexión del Instituto Virológico de Wuhan con una división de armas biológicas operativa en sus instalaciones y con el Ejército Popular de Liberación (EPL). La información de que el virus fue fruto de una fuga de laboratorio ha sido eliminada.
China no sólo ha sido deshonesta, sino que ha librado una vasta campaña global de presión y desinformación. Ya en marzo de 2020 había fuentes que indicaban que el PCC había montado un operativo con más de 2.000 personas y al menos 3.000 millones de dólares para controlar la narrativa, que tenía entre sus ejes el asegurar que imperara la teoría de que el virus se había desarrollado naturalmente y se descartara por completo la de la fuga de laboratorio, y difundir la idea de que China había conseguido controlar el virus en su territorio y desempeñado un papel fundamental en la minimización del impacto global de la pandemia. Finalmente, se pretendía presentar a los Estados Unidos –y especialmente al presidente Trump– como ineficaces e incompetentes en la reacción a la amenaza.
Nada de esto debería sorprendernos. El PCC tiene mucho que perder, tanto en China como en el extranjero, si la verdad sale a la luz. Un debate enturbiado sobre los orígenes del virus sirve perfectamente a los intereses chinos. Evitar las consecuencias de desencadenar una pandemia mundial que ha matado a millones de personas no es un mal resultado. Y en términos económicos a China le puede ir mejor que al resto del mundo, lo que no hará sino reforzar al PCC.
Ahora, frente a la obstinación china, la comunidad internacional parece incapaz de ir más allá de la vacua amenaza de pedir a la Organización Mundial de la Salud (OMS) que prosiga su investigación oficial, que fue pésima, con otra pesquisa. A Occidente le debería dar vergüenza seguir considerando a la OMS la agencia de referencia. Fue una marioneta china la primera vez y volverá a serlo.
El 20 de junio, el consejero de seguridad nacional del presidente Biden, Jake Sullivan, manifestó que el PCC se enfrentaría a consecuencias reales, como el aislamiento, en caso de que no coopere. Recuérdese que China ha sido estentóreamente condenada por países como EEUU, precisamente, por perpetrar un genocio contra los uigures. Sin consecuencias. Desde que fue invitada a sumarse a la Organización Mundial del Comercio (OMC), China no ha dejado de engañar al mundo. Sin consecuencias. ¿Ve usted un patrón ahí? Tenga por cierto que los chinos sí. Ellos confían en que tampoco habrá consecuencias para la difusión de desinformación y el ocultamiento de datos sobre la pandemia.
La comunidad internacional es un tigre de papel. Quizá no falte mucho para que veamos algo del estilo del #bringbackourgirls de Michelle Obama como la más contundente respuesta internacional al PCC. No funcionará. Cuéntenme entre los que dudan de que lo de ahora vaya a ser más eficaz.
Pete Hoekstra, excongresista por Míchigan, ha sido presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes. Más recientemente se ha desempeñado como embajador de EEUU en los Países Bajos.
Internacional
Louis, 17 años, asesinado en Narbona: su madre convoca una marcha y exige justicia
La familia de Louis, de 17 años, asesinado tras una brutal paliza en una obra de Narbona, convoca una gran marcha el 5 de julio para exigir justicia. Su madre reclama que los acusados sean juzgados como adultos y que Francia deje de mirar hacia otro lado ante una violencia juvenil cada vez más salvaje.
Narbona vuelve a convertirse en símbolo de una Francia sacudida por la violencia. La familia de Louis, un adolescente de 17 años que murió después de ser atraído a una obra y golpeado hasta quedar inconsciente, ha convocado para el domingo 5 de julio una “marcha blanca” en su memoria. No será, según sus allegados, una simple ceremonia de duelo: será una llamada pública a la justicia, a la responsabilidad política y al fin de la impunidad.
La frase pronunciada por su madre resume el estado de ánimo de una familia rota y de una parte creciente de la sociedad francesa: “No es tiempo de duelo, es tiempo de guerra”. Una declaración durísima, nacida del dolor, que apunta directamente contra un sistema que, según la familia, no protegió a Louis pese a las advertencias previas.
Una marcha para que Louis sea “el último”
La concentración partirá a las 11:00 horas desde la plaza del Ayuntamiento de Narbona y llegará hasta el lugar en el que Louis fue agredido. La convocatoria ha sido presentada por la familia como “la última marcha”, una expresión con la que quieren dejar claro que no aceptan que este tipo de crímenes se normalicen ni se diluyan entre comunicados oficiales, minutos de silencio y promesas políticas vacías.
Su tía y madrina, Marie-Julie Marteau, ha explicado en medios franceses que la familia invita a ciudadanos, padres y responsables políticos de todos los partidos. El mensaje es directo: lo ocurrido a Louis no es solo una tragedia familiar, sino un asunto nacional.
La madre exige que los acusados sean juzgados como adultos
La madre de Louis ha reclamado que los presuntos autores sean tratados penalmente como adultos. Su argumento es tan sencillo como demoledor: quien mata como un adulto debe responder como un adulto. También exige una revisión profunda de la justicia de menores en Francia, convencida de que las normas actuales ya no sirven para responder a una delincuencia cada vez más violenta, organizada y consciente de sus actos.
La familia sostiene además que hubo alertas previas sobre la situación de Louis. El joven, que estaba bajo el sistema francés de protección de menores, ya habría sufrido agresiones anteriores. Esa circunstancia eleva el caso más allá del crimen concreto: obliga a preguntar qué falló, quién no actuó y por qué un menor señalado como vulnerable terminó abandonado a su suerte.
Una agresión grabada y una frialdad que indigna a Francia
Según las informaciones difundidas por medios franceses, Louis fue atraído a una obra en Narbona durante la noche del 19 al 20 de junio. Allí fue brutalmente golpeado por un grupo de jóvenes. La agresión habría sido grabada en vídeo por los propios atacantes, un detalle que ha provocado una ola de indignación por la crueldad del crimen y por la aparente ausencia de remordimiento.
Louis fue encontrado inconsciente, con graves lesiones en la cabeza y en el rostro. Fue ingresado en coma inducido y murió días después. Cinco sospechosos, entre ellos varios menores, han sido puestos bajo investigación por asesinato, de acuerdo con la prensa francesa. La investigación continúa abierta y los acusados conservan la presunción de inocencia hasta que haya sentencia firme.
“Creen que son intocables”
La tía de Louis ha descrito públicamente la escena con palabras que estremecen: los agresores se habrían grabado mientras el joven yacía malherido, e incluso habrían regresado al lugar para filmarse de nuevo. “Creen que son intocables”, denunció. Esa sensación de impunidad es precisamente lo que la familia quiere romper con la marcha del 5 de julio.
El caso ha reabierto en Francia el debate sobre la violencia juvenil, la eficacia de los servicios sociales, la justicia de menores y la respuesta del Estado ante ataques cometidos por grupos de adolescentes que actúan con una brutalidad extrema y, en ocasiones, con una exhibición pública de sus actos en redes sociales.
Un crimen que golpea el debate político francés
La muerte de Louis ha provocado reacciones políticas de alto voltaje. Dirigentes de distintos partidos han condenado el crimen y han reclamado una respuesta judicial firme. Pero, más allá de las declaraciones, el fondo del asunto sigue siendo el mismo: una sociedad que ve cómo determinados episodios de violencia extrema se repiten, mientras las familias de las víctimas sienten que el sistema llega tarde.
La marcha de Narbona no solo honrará la memoria de Louis. También será una prueba de la capacidad de Francia para mirar de frente un problema que ya no puede esconderse bajo eufemismos. Cuando una madre dice que ya no es tiempo de llorar, sino de luchar, lo que está haciendo es acusar a todo un sistema de haber fallado.
