Sociedad
¡ATENCIÓN A ESTO! Las personas totalmente vacunadas no necesitan mascarillas ni distanciamiento físico: CDC (Centro De Control de enfermedades)
Las personas que están completamente vacunadas ahora pueden reunirse en áreas bajo techo sin mascarillas ni distanciamiento social, según una nueva guía compartida el lunes por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
“Hay algunas actividades que las personas completamente vacunadas pueden comenzar a reanudar ahora en sus propios hogares”, dijo la directora de los CDC, Rochelle Walensky, en un comunicado de prensa. “Dar pasos para alivianar ciertas medidas en las personas vacunadas puede ayudar a mejorar la aceptación de la vacuna anti-COVID”.
Se considera que las personas están totalmente vacunadas dos semanas después de recibir la segunda dosis de la vacuna de Moderna o de Pfizer-BioNTech, o dos semanas después de la vacuna de Johnson and Johnson, la cual es de una sola dosis.
Los CDC dicen que las personas completamente vacunadas no tienen que usar mascarilla y tampoco deben distanciarse físicamente de otras personas que también están completamente vacunadas o de aquellas que no están vacunadas pero que “tienen un riesgo bajo de contraer la enfermedad grave de COVID-19”.
Tampoco necesitan ser examinados o puestos en cuarentena si están asintomáticos luego de estar expuestos a individuos sobre los que hay sospechas de contagio o sobre los que se ha confirmado el contagio de COVID-19, la enfermedad causada por el virus del PCCh (Partido Comunista Chino).
Pero esto no se aplica a aquellos que han sido completamente vacunados en hogares grupales, prisiones y otros “entornos congregados no relacionados con la atención médica”, ya que “pueden enfrentar una alta rotación de residentes, un mayor riesgo de transmisión y desafíos para mantener el distanciamiento físico recomendado”.
Otras personas completamente vacunadas también deben aislarse y hacerse la prueba si tienen síntomas y signos compatibles con COVID-19, ya que aún podrían transmitir el virus del PCCh a otras personas, según los CDC.
Las investigaciones aún están en curso sobre si las personas completamente vacunadas pueden transmitir el virus y si es menos probable que experimenten una infección asintomática.
La agencia federal dice que las personas completamente vacunadas deben continuar practicando medidas preventivas como el uso de mascarillas, el distanciamiento físico y el lavado frecuente de manos cuando estén en áreas abiertas o visiten a personas no vacunadas con alto riesgo de contraer una enfermedad grave por COVID-19.
En cuanto a los viajes, Walensky dijo que los CDC mantienen su orientación actual, la cual es que las personas deben evitar los viajes “no esenciales”.
“Cada vez que hay un aumento en los viajes, tenemos un aumento de los casos [de COVID] en este país”, dijo Walensky en una conferencia de prensa hoy. “Realmente estamos tratando de restringir los viajes en este período de tiempo actual, y tenemos la esperanza de que nuestro próximo conjunto de orientación tenga más ciencia sobre lo que pueden hacer las personas vacunadas, tal vez viajar entre ellos”.
Walensky dice que la guía continuará actualizándose a medida que “más personas se vacunen y la ciencia y la evidencia se expandan, y a medida que cambie la dinámica de la enfermedad en el país”.
También dijo que hasta el lunes “59 millones de personas en Estados Unidos han recibido, al menos, una dosis de la vacuna anti-COVID, y aproximadamente 31 millones o el 9.2 por ciento de la población estadounidense está completamente vacunada”.
(E. Times)
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
