Internacional
¡BOMBAZO INFORMATIVO! Premio Princesa de Asturias de Ciencias, creador de vacuna COVID19 lo tiene CLARO: «“El COVID-19 salió de un laboratorio de Wuhan”
Lo que al principio era descalificado como la hipótesis de los partidarios de supuestas teorías conspirativas podría terminar siendo la conclusión de los científicos más respetados del mundo.
Derrick Rossi es un biólogo de Canadá, recientemente reconocido con el Premio Princesa de Asturias de la Investigación Científica y Técnica.
Es decir, algo del tema entiende. Moderna, la empresa que él fundó, ha sido una de las encargadas de desarrollar una de las vacunas que han dado respuesta a la pandemia del coronavirus, por lo que su palabra tiene autoridad. Y Rossi no tiene dudas. En su opinión, el COVID-19 salió de un laboratorio chino en Wuhan.
Al inicio de esta pesadilla mundial, dos teorías se disputaban el inicio de la pandemia: la de las autoridades chinas, que responsabilizaban a los murciélagos (y a las personas que se los comían en sopa) y la de los “conspiranoicos”, que aseguraban que todo se trató de un arma biológica, diseñada en un laboratorio y “soltada” deliberadamente.
“No tenemos pruebas en ningún sentido, pero este virus es tan diferente al de los murciélagos que me parece improbable que haya sido un salto natural”, señaló. Pero, aunque reconoce no tener las “pruebas” en cuestión, el especialista se anima a decir que él, en su fuero íntimo, no tiene ninguna duda: “Es un hecho que un laboratorio en Wuhan trabajaba con él y yo estoy convencido de que salió de allí, que se les escapó. No creo que haya sido deliberado, simplemente estaban estudiándolo y hubo un accidente. China lo niega, claro, pero es la explicación que veo más lógica”, manifestó.
Hasta el momento, la comunidad internacional ha presionado al Partido Comunista para que brinde más detalles al respecto, pero la realidad es que no ha habido respuesta ni colaboración seria de las autoridades chinas. Pero más allá de la certeza sobre el pasado, Rossi hizo algunas declaraciones sobre el futuro. El científico aseguró que es posible que la vacunación y el tiempo generen una “inmunidad natural”, pero que también existe la posibilidad de que el virus comience a cambiar, convirtiéndose en algo “endémico como la gripe”, que requiera vacunación cada uno o dos años.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
