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Europa

Boris Johnson amenaza con expulsar a los «tories» rebeldes que se opongan a su brexit duro

Redacción

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Boris Johnson está preparado para hacer estallar su propia mayoría parlamentaria si lleva a cabo la purga contra las docenas de parlamentarios conservadores que no respaldan los planes para el brexit del primer ministro. Este movimiento extremo allanaría el camino para una inminentes elecciones generales.

En una entrevista con el periódico The Sunday Times, Johnson lanzó un ultimátum a los diputados conservadores dispuestos a llevar la contraria al plan Johnson y votar con la oposición laborista y los liberales demócratas una legislacion para exigir una prolongación del período de negociación con la UE y no abandonarla el 31 de octubre sin acuerdo.

Una fuente de alto rango responsable de la aplicación del partido, ha dicho que cualquier legislador conservador que vote en contra del gobierno esta semana sería expulsado del partido parlamentario y se le prohibirá postularse para los conservadores en las próximas elecciones.

El ex diputado «tory», Nick Boles ha dicho que esta medida significaba que «la extrema derecha tomó el control».

Por otra parte, el ex secretario de Justicia, David Gauke, le escribió al Fiscal General para pedir al Gobierno que se comprometa a cumplir con el estado de derecho, después de que el ministro del Gabinete, Michael Gove, se negara a garantizar que Downing Street cumplirá con cualquier legislación destinada detener un Brexit sin acuerdo.

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Jeremy Corbyn, líder laborista, ha manifestado que estaría «dispuesto a todo» para frenar un brexit sin acuerdo.

Johnson tiene una mayoría activa de solo un escaño en la cámara de 650 escaños, lo que significa que su amenaza de expulsar a legisladores como el ex ministro de finanzas Philip Hammond o el ex ministro de justicia David Gauke podría llevar a una elección.

«Entiendo que convocar elecciones, quizás incluso esta semana, es una de las opciones bajo consideración», dijo la editora política de la BBC, Laura Kuenssberg. «Está lejos de ser inevitable, pero no es imposible que, en cuestión de días, se nos pida a todos que volvamos a las urnas».

El ministro de educación de Gran Bretaña, Gavin Williamson, ha dicho que Johnson no quería convocar una elección, pero que era correcto amenazar a los parlamentarios con la deselección porque estaban socavando la posición de Gran Bretaña con Bruselas.

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España

Lo único bueno que nos trae Europa: retuercen el brazo a Sánchez para aumentar el gasto en Defensa

Redacción

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El portaaeronaves Juan Carlos I se renueva con 50 equipos para su nueva propulsión y 35.000 metros de cableado

La gran revisión del buque insignia ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas

Tras casi cuatro meses de trabajos, el buque insignia a L-61 Juan Carlos I estará puesto a flote este lunes 10 de noviembre, antes de iniciar las pruebas de mar previstas para la primera quincena de diciembre, según ha informado la Armada española.

El proyecto, uno de los más relevantes desde la entrega del buque a la Armada en 2010, ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas , reflejando la magnitud técnica y humana de la actuación. Los trabajos comenzaron el 17 de julio, con la entrada del buque en dique seco , y han incluido actuaciones críticas para garantizar su operatividad durante la próxima década.

El punto central de la modernización ha sido el reemplazo completo del sistema de propulsión, un proceso de alta complejidad que permitirá optimizar el rendimiento energético del buque. Se han desmontado los Pods existentes, desinstalado 48 equipos del sistema anterior e instalado 50 nuevos equipos para sustituir su propulsión de última generación.

El proyecto ha implicado el tendido y conectado de más de 35.000 metros de cableado —tanto de fuerza como de control— y la reutilización y reconexión de otros 31.000 metros ya existentes. Estas tareas aseguran la integración total del nuevo sistema y su compatibilidad con los sistemas eléctricos y de control del buque.

La inmovilización ha incluido un programa de trabajos de varada de gran envergadura: tratamiento de superficies del casco y la superestructura, revisión de hélices transversales, estabilizadores, anclas y cadenas, y la renovación de ánodos y sistemas de protección catódica (ICCP) . También se ha intervenido en el sistema antiincrustante MGPS, se han sustituido o revisado más de 200 válvulas de fondo y se han limpiado y pintado casi 80 tanques y sentinas.

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Entre las labores más complejas destacan también las de mantenimiento de los grupos generadores diésel, que han sido sometidas a un «overhaul» completo para garantizar la confiabilidad y disponibilidad necesarias para alimentar los nuevos sistemas de propulsión.

Modernización total

El capitán de corbeta Héctor Arias Macías, jefe de Máquinas del buque, ha subrayado la importancia técnica y humana del proyecto: «La modernización efectuada en el buque se traduce en una mayor confiabilidad de los sistemas y en una mejora sustancial de las condiciones de vida a bordo».

Según explica, las mejoras en habitabilidad se reflejarán en «las zonas de esparcimiento, aseos y cocinas, que se han renovado por completo junto con las cámaras frigoríficas». Arias ha destacado además «la empatía y profesionalidad con la que todo el personal y las empresas implicadas han afrontado el proyecto», y ha reconocido que «ver al buque de nuevo a flote, tras cuatro meses en dique seco, listo para la siguiente misión, nos llena de orgullo e ilusión».

Imagen del L-61 al frente de un grupo naval

Imagen del L-61 al frente de un grupo naval. Armada Española

 

Por su parte, Joaquín Pery Bohórquez, jefe de programa de Navantia, ha subrayado «la magnitud de esta inmovilización, tanto en términos de empleo en la Bahía de Cádiz, como en el trabajo conjunto con la Armada para garantizar la plena operatividad del buque y la mejora de la habitabilidad para la tripulación».

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Pery ha destacado que «han sido meses de intenso trabajo en los que Navantia se ha involucrado para entregar a tiempo y con la calidad que la Armada requiere», en una actuación que consolida la experiencia del astillero gaditano en el mantenimiento de grandes unidades navales.

El Juan Carlos I, puesto en servicio en 2010, es el buque de mayor tamaño y capacidad de la Armada Española, con una eslora de 231 metros, una cubierta de vuelo apta para aviones AV-8B Harrier II Plus y helicópteros, y capacidad para transportar un batallón completo de Infantería de Marina con sus vehículos y equipos.

Con esta modernización, el buque insignia de la Armada refuerza su papel como plataforma estratégica de proyección anfibia y aérea, preparada para afrontar las nuevas misiones nacionales e internacionales que le sean encomendadas.

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