A Fondo
«Buenos días España» cree que la cifra de muertos en España por el coronavirus es muy superior a la que da el Gobierno
El programa «Buenos días España», de Radio Cadena Española, parangón de la disidencia identitaria, tiene la virtud de no dejar indiferente a nadie gracias a sus polémicos y políticamente incorrectos análisis y opiniones acerca de la realidad española y del mundo. La emisión de hoy no ha sido una excepción. Armando Robles, director de AD y colaborador del espacio que dirige y conduce Santiago Fontenla, ha dicho estar seguro que la cifra de muertos en España por el coronavirus es muy superior a la que da el Gobierno. «¿Por qué tendríamos que creer las cifras oficiales provenientes de un Gobierno que nos ha mentido desde el minuto 1? Hay mucha gente contagiada y que permanece en sus casas, gente a la que no se les ha hecho el test rápido ni han sido tratadas por ningún médico. Oficialmente esa gente está libre de la pandemia, pero no es así. Algunas de esas personas están muriendo y sus muertes constan como naturales. Muchas funerarias nos dicen que están desbordadas por una situación que consideran mucho más grave de lo que se nos está diciendo», manifestó Robles.
Tras expresar su pesimismo de que la negligencia del Gobierno tenga consecuencias políticas y penales, entre otras cosas por la existencia de una oposición rendida y amordazada, Robles estimó que las restricciones a la población por el coronavirus continuarán durante meses.
«Las restricciones que introducen algunos gobiernos no garantizarán una protección absoluta frente a la pandemia hasta que todo el mundo actúe de forma simultánea», señaló.
«Europa debe olvidar la idea de que la pandemia terminará en un futuro próximo y asumir que la lucha contra el coronavirus podría prolongarse durante meses, quizás años. La pandemia del coronavirus podría ser frenada», dijo.
Apuntó asimismo que «aunque en las zonas más afectadas de Europa se introdujeron medidas estrictas, como cierres y toques de queda, sus ciudadanos correrán el riesgo de sufrir infecciones importadas hasta que todo el mundo actúe de forma simultánea».
También lamentó la situación de indefensión económica en que se encuentran los autónomos, quienes se ven obligados a continuar pagando sus cuotas pese a no registrar ingresos. «Es canallesco y espero que ningún autónomo olvide nunca lo que les está haciendo este gobierno pandémico y maldito. No entra dinero en la caja, pero el contador de facturas no se para. Esta semana deberán pagar los casi 300 euros de cuota a la Seguridad Social y en unos días arranca un mes en el que hay que cumplir las obligaciones con Hacienda, que no perdona. Muchos ya anticipan que de esta ya no salen. Será la ruina para ellos», denunció.
«Son taxistas, propietarios de un bar, de una pequeña peluquería, de una tienda de ropa, todos levantan el país cada día de la semana y se sienten defraudados por el poco respaldo del Gobierno en una crisis sanitaria que terminará mutando con este virus en una crisis económica que ya se antoja profunda, sin precedentes, más después de la prohibición de despedir y del parón económico decretado por Sánchez que prohibirá el trabajo en actividades no esenciales e impone permisos retribuidos a las empresas desde hoy y hasta el 9 de abril», apostilló.
A Fondo
Pánico total en los sindicatos. Por Jesús Salamanca Alonso
«Hoy, los trabajadores ven unos sindicatos fundidos, acomplejados, vendidos al poder, lamerones de lo ajeno, aprovechados y con menos credibilidad que la Fiscalía general del Estado, el Tribunal Constitucional, …»
Dos insignes sindicalistas vallisoletanos me confiesan que los sindicatos mal llamados «obreros» han entrado en pánico ante futuros gobiernos de VOX y de la «derechita cobarde», que se ha tenido que amoldar al acuerdo para formar gobierno regional. Ya sucedió en Castilla y León la legislatura pasada hasta que la insigne derecha de VOX se rasgó las vestiduras, pero se dio un paso importante de legislatura como fue eliminar las subvenciones multimillonarias que recibían los sindicatos «comegambas» o «rebaña-ostras».
Aquel paso, que llevaba tiempo reclamando la ciudadanía, tuvo una vergonzosa retrocesión por parte del PP al verse desamparado, acobardado y sin apoyos, pero quedó patente que los ciudadanos exigen que ese paso se dé de forma permanente. Y ahora se debe hacer; los sindicatos clasistas de la izquierda ventajosa y fomentadora de odio y desigualdad no han hecho nada importante para ser mantenidos por papá Estado a toda costa y a lo grande. Hasta la ministra, Yolanda “Varufakis” Díaz o Yoli «cohete», alias «Tucán», ha hecho el más burdo ridículo con las subvenciones sindicales. Lo raro es que no los haya traicionado, que es su especialidad, aunque nunca es tarde. Está apartada del Consejo de ministros desde que se marchó a la entrega de los Óscar. Cada día despierta más desprecio y menos simpatías. Doy fe.
En los últimos siete años de izquierda presuntamente (y sin presunta) corrompida con apoyos golpistas, comunistas, independentistas y terroristas ha habido infinidad de motivos para convocar huelgas sectoriales y hasta generales, pero el dúo «comegambas» practica el famoso «do ut des». En pocas palabras: dame pan, llámame perro y lléname la faltriquera. ¡Manda huevos! Bien es verdad que han perdido la calle, se han hecho casta, incluso se creen con derecho de pernada con los trabajadores y hoy corren el riesgo de que se les echen encima esos trabajadores responsables, honrados y que no viven de un mundo subvencionado ni duermen hasta las doce de la mañana por estar liberados. Las movilizaciones contra esos sindicatos no se harán esperar y conocerán la horma de su zapato. Al tiempo.
Hay sindicatos sectoriales que no reciben ni un euro, ¿por qué estos vividores sí las reciben? Nunca serán respetados mientras no se hagan cargo de las nóminas de sus propios liberados, ¿qué es eso de que sean las empresas quienes sigan pagándolos si no producen? ¿Qué es eso de que Yolanda y los dos sindicatos más denostados socialmente decidan las subidas salariales sin contar con la patronal? No estaría de más que alguna vez pagaran ellos con el dinero público que reciben. Ellos invitan y el Estado paga con dinero público. ¡Cuánta indignidad y descontrol tienen y cuánta acumulan cada día! ¡Joder, qué tropa!, repetiría incesante don Álvaro de Figueroa y Torres, conde de Romanones.
Este modelo sindical ya no sirve, nadie cree en ellos, son la mofa y el hazmerreír permanente y, cuando salen en TV los líderes de esas formaciones izquierdosas y ultra-izquierdosas, lo primero que se escucha en los bares, restaurantes y mesones es «¡ladrones!» y, además, se enfatiza, repite y contagia a los asistentes. Incluso calificativos, o descalificativos, muchos más gruesos. Y es que han hecho méritos para ello, llevan siete años holgando y presenciando la corrupción de varios miembros del Gobierno y aledaños, incluso viendo y comprobando como huye el galgo de Paiporta o se esconde, a la vez que miente o entorpece la acción judicial, el avestruz de Adamuz o cómo la UCO saca los colores a la «fontanera», «la Paqui», Ábalos, Koldo, Cerdán y demás parroquia, a veces amparados por las hojas parroquiales de izquierdas: las misma que acusan al juez Peinado de tener dos DNI o a Julio Iglesias en falso.
Hoy, los trabajadores ven unos sindicatos fundidos, acomplejados, vendidos al poder, lamerones de lo ajeno, aprovechados y con menos credibilidad que la Fiscalía general del Estado, el Tribunal Constitucional, el Ministerio de Transportes o la presidencia de las Cortes, por no añadir a Felisín Bolaños, Yolanda «Tucán» o Isabelita Rodríguez, más parada que un baile agarrado de los años setenta.
El gran logro sindical español se alcanzará cuando los sindicatos paguen la nómica de sus propios liberados y los gastos de mantenimiento del propio sindicato. Ese día llegará, doy fe de que llegará y tendrá el apoyo de los organismos europeos y de los propios trabajadores. Precisamente será el momento del nacimiento de la modernidad sindical en España y sospecho que Juanma Moreno será quien dé el primer paso junto con Castilla y León, que ya tiene práctica de ello.
Tras las elecciones andaluzas, y el futuro nuevo gobierno de Moreno, ha anunciado que revisará y recortará drásticamente las subvenciones públicas que reciben CC.OO. u UGT cada año. Hablamos de decenas de millones de euros que reciben esas formaciones y cuyo control deja mucho que desear. Ni siquiera sabemos si actúa el Tribunal de Cuentas al respecto ni cómo actúa. Lo del patrimonio sindical lo dedicaremos artículo aparte y en exclusiva.
Los líderes sindicales ya han salido en tromba y planean movilizaciones para seguir mangoneando y chupando del bote, aunque saben que no tienen apoyo de los trabajadores y menos de la ciudadanía en general, pero tranquilos, que llega el día grande de las gambas, el 1º de mayo.
Está claro que lo que proyectan esos sindicatos es «¡un ataque a los trabajadores!» y una amenaza a la Administración para seguir mangoneando y desprestigiándose, aunque ya no pueden desprestigiarse más.
Yo, como trabajador, sigo luchando para acabar con esos privilegios de señoritos y abusadores. Ni creo en ellos ni he creído nunca y jamás me han reportado nada. De ello, doy fe.
