España
«Buenos días España» critica el discurso vacío del Rey: «Este virus lo que pone a prueba es lo podrido que está el sistema»
Un discurso «pobre», repleto de apelaciones vacías de contenido y de lugares comunes. Un discurso previsible y que podría habérselo ahorrado Felipe VI. Clichés, tópicos y lugares comunes. Han sido algunas de las opiniones sobre el discurso del Rey dadas hoy en el programa de Radio Cadena Española, «Buenos días España», que conduce y dirige Santiago Fontenla.
Armando Robles, colaborador del espacio, percibió en Felipe VI los síntomas de un Rey muy «noqueado» por las circunstancias familiares. «Para este viaje no se necesitaban tales alforjas. Su optimismo con respecto a la sociedad española no se corresponde con la realidad. O el Rey no se entera, no no quiere enterarse, que esa sociedad de la que habla está parcialmente podrida. Hay zonas de España en las que no puede entrar el ejército a salvar vidas porque se imponen los prejuicios ideológicos a la salud pública. En muchas zonas de España se protesta contra la Monarquía y no contra le negligente gestión del coronavirus por parte del Gobierno, que tantas vidas nos está costando. Este virus lo que está poniendo a prueba es lo podrido que está el sistema», manifestó el director de AD.
Robles también refutó el optimismo económico del jefe del Estado, quien ayer habló de un fortalecimiento de nuestra economía tras la crisis del coronavirus. «Este hombre no tiene ni idea de lo que está pasando. Lo que va a ocasionar el coronavirus es la devastación de la economía española. El Gobierno pretende sacar los 200.000 millones de pesetas para afrontar la crisis por la misma vía del rescate bancario que costó unos 65.000 millardos. Es decir, con emisiones de deuda pública que comprarán los bancos sobre fondos virtuales del BCE. Eso significa engordar la deuda en otros 200.000 millones de euros y abonar unos intereses sobre prima de riesgo que nadie sabe lo que subirán. Es decir, que si ya estábamos endeudados hasta las cejas a razón de unos 35.000 euros por persona, ahora subirán a 50.000, suponiendo que las emisiones de deuda publica en forma de bonos o pagarés, encuentren comprador y podamos devolver los intereses», señaló.
«Buenos días España» también abordó las caceroladas en los balcones de toda España contra el discurso del Rey. Para Robles, se trata de iniciativas promovidas por la izquierda radical para tapar su responsabilidad en la expansión del virus chino. Este argumento le permitió reiterar sus críticas a la inacción de la derecha. «Una vez más, la izquierda toma la iniciativa. Ayer fue el Rey y mañana serán los recortes sanitarios de la derecha. Siempre pasa lo mismo porque tenemos una derecha que es basura. PP y Vox son basura. La derecha social, si es que existe tal cosa, también. Los balcones de toda España deberían ser un clamor contra la gestión del Gobierno, pero no. Si el PP gobernara y el 8 de marzo hubiera promovida una manifestación católica con el mismo número de personas que las que acudieron a las concentración feminista en Madrid, a estas horas la tensión política y la ofensiva ciudadana serían insoportables para el Gobierno. Pero ya se sabe que las feministas neocomunistas tienen licencia para todo, hasta para propagar el virus», dijo.
Estos y otros asuntos de la actualidad puede seguirlos en «Buenos días España» pinchando abajo:
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
