España
Carta abierta al director general de la DGOJ, Juan Espinosa García
Señor don Juan Espinosa mediante esta carta le hago saber con el mayor de los respetos mi más absoluto rechazo a sus actuaciones al frente de la DGOJ.
Rechazó, que hago extensible a las respuestas, entre otras cosas, recibidas por el organismo del cual es director general.
Dichas réplicas están relacionadas con mis quejas, reclamaciones, y denuncia que hice efectiva contra la operadora de juegos Yobingo.es- propiedad de Bingosoft Plc.
El asunto se refiere a la actitud de la operadora de juego mencionada. Una vez YoBingo.es, anuló dos auto – exclusiones que previamente llevé a cabo ante la grave situación personal-familiar debido a mi problema con el juego.
Puesto en contacto con la DGOJ, la respuesta que se me dio resulta del todo incompresible, luego, rechazables. Según se dice literalmente -YoBingo.es, tenía potestad suficiente para anular las auto -exclusiones, correspondiendo a la DGOJ, obligar al operador a tener un apartado a disposición del jugador con el fin de que este pudiera auto prohibirse. Lo cual, es una contradicción en sí mismo, una vez la operadora puede hacer lo que quiera con las auto-exclusiones.
No hace falta ser un séneca para comprender que la obligación de tener un apartado en la propia web de juegos se hizo para que los jugadores con problemas, como yo, pudieran tener una válvula de escape al menos durante un tiempo. De no ser así ¿Me puede decir usted qué sentido tiene obligar a los casinos a tener un apartado de auto- exclusión temporal?
A consecuencia de su respuesta, Yobingo.es, se cargó de razón, con lo cual se negó por activa y pasiva a devolver el dinero gastado siendo yo el perjudicado. Esto, no por ser un tema persona deja de tener su gravedad. No tengo duda alguna de que otros jugadores han pasado por lo mismo.
La DGOJ, he incluso usted, me dijo que acudiera a los juzgados, puesto que se trataba de una disputa relacionada con los t&c, lo cual no estoy en absoluto de acuerdo y así lo hice saber.
En realidad, el asunto trata de una normativa de la DGOJ, y no de las normas particulares- términos y condiciones. Es más, el hecho de que se abriera expediente sancionador hace unos meses deja a las claras que la DGOJ, usted, no actuó debidamente. De no ser así cómo se explica que hace dos años fuera algo no sancionable, y ahora se abre un expediente sancionador por el mismo caso entre otros.
En mi opinión, visto lo acontecido, usted, la DGOJ, debería haber mediado. No lo hizo. Lo que sí hizo usted, con Yobingo.es, al menos, es conceder licencias-prórrogas- de juego, siendo público y notorio “las actividades nada recomendables, de la empresa propietaria y su director general, entre otros socios.
Me pregunto si esto es algo normal. No sé qué pensará usted. Lo cierto, es que se concede licencia al menos indicado, al menos en mi opinión y otras muchas más que lo avalan.
Este caso, de por si más que extraño, no es el único. El asunto de la operadora de juegos Merkur magic.es, no le va a la zaga.
Este casino y me consta que muchos más, por no decir todos, una vez el jugador no le es rentable, es decir, no pierde al menos de momento, le pone de patitas en la calle sin más. Usted lo sabe porque yo me he quejado a la DGOJ.
Como era de esperar, de nuevo la tibieza, por no decir algo más, se muestra en sus decisiones, o decisiones de la entidad pública de la cual es secretario general. En este caso, se me viene a decir que la manera de cerrar la cuenta, de juego por la cara, (es susceptible de mejora) De nuevo me indican que puedo ir a los juzgados. ¡faltaba más que no pudiera ir!
Por si usted no se ha enterado le hago saber que la justicia ha dictaminado, al menos por dos veces seguidas, que los casinos no pueden cerrar las cuentas de juego por el mero hecho de que los clientes ganen, so pena de que solo se puede jugar perdiendo, que no es otra cosa, que lo que ocurre en realidad. Si ganas, es que haces trampas, si pierdes es normal.
Supongo, que su visión de este caso sigue siendo que se trata de una norma relacionada con los t&c que los casinos se inventaron para ganar siempre. Pues no. De nuevo no estoy en absoluto de acuerdo.
Esté tema, es algo que la DGOJ debe revisar, so pena de que me diga usted que las licencias se dan para que los casinos hagan lo que quieren con los términos y condiciones que afectan al juego. En definitiva, términos y condiciones abusivos que pocas veces son denunciado producto de la dependencia de muchos pero muchos jugadores que algunos llaman, normales.
En definitiva, señor Juan Espinosa estoy casi seguro, conocidas y sufridas sus decisiones en varias ocasiones que el mayor favor que puede usted hacer a los sufridos jugadores es cesar de su cargo, al menos por mi parte se lo agradecería mucho.
Usted, en mi opinión extraída de mi experiencia, ni pincha ni corta, una vez está por medio los casinos. La última publicación sobre sus viajes en compañía de la patronal del juego no es precisamente un buen ejemplo de neutralidad.
Supongo que usted esté muy tranquilo con sus decisiones. No obstante, para mayor tranquilidad suya y sobre manera de miles y miles de jugadores estos asuntos se investigarán, o, se están investigando.
Atentamente.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
