España
Casado lanza un aviso urgente a Sánchez: «Rompa con Torra y Junqueras y restablezca la ley y el orden en Cataluña ya»
El PP pisa el acelerador ante unas elecciones generales en las que no descarta en absoluto ganar al PSOE.
Lo que parecía imposible hace solo un par de meses, lo ven ahora al alcance de la mano. Pablo Casado ha abierto este sábado en Valladolid la Convención Intermunicipal del PP. En una semana especialmente difícil por la ofensiva de los independentistas violentos en Cataluña, el líder del PP ha confesado que está preocupado y ha enviado un aviso urgente a Sánchez: «Rompa con Torra y Junqueras y restablezca el orden ya».
«Estoy preocupado, me duele España y me duele Cataluña», ha comentado Casado. «Hoy, lo que tiene que hacer un partido de Gobierno y de Estado como el nuestro es mantener nuestra línea de actuación y la unidad de acción con el Gobierno y los constitucionalistas, pero también ser exigentes con una situación que se está desbordando y no puede seguir así».
«No se puede esperar un minuto más para restablecer el orden en las calles de Cataluña. Ni un minuto más», ha avisado Casado.
El presidente del PP ha destacado la «lealtad» de su partido, pero ha advertido de que el Gobierno en funciones debe actuar ya: «Estamos siendo leales, responsables y estamos respondiendo al llamamiento a la unidad entre los partidos constitucionalistas que nos ha hecho el presidente en funciones. Ahora bien, como partido que lidera la oposición ahora, y como candidato del partido que es la única alternativa mando un aviso urgente al Gobierno en funciones de España: se tiene que restablecer la ley y el orden en Cataluña de inmediato».
«Es imprescindible que la convivencia esté garantizada. Cuando una minoría violenta ataca las infraestructuras básicas del Estado no es el momento para exigir silencio, sino para exigir orden. Cuando una minoría empiezan a ejercer la kale borroka, no es momento de hacer llamamiento al diálogo, sino de hacer llamamiento al cumplimiento de la ley y la Constitución».
Casado ha pedido que Sánchez rompa cualquier acuerdo con los independentistas: «El PSC tiene que romper hoy mismo los 40 acuerdos con los independentistas y en la Diputación de Barcelona, porque si no no podemos seguir apoyando la unidad de criterio constitucionalista. No es compatible. O se está con la ley y la democracia o se está con los violentos y quienes los jalean. Hoy mismo rompan con Torra, con Junqueras y con aquellos que jalean la violencia».
«A día de hoy Pedro Sánchez es presidente del Gobierno por los votos de Torra y Junqueras. Gracias a ERC y Junts per Cat, que son los que a día de hoy siguen instigando la desobediencia civil, a tomar las calles y pidiendo el referéndum de autodeterminación».
Casado ha pedido la aplicación urgente de la ley de Seguridad Nacional, para que los Mossos no estén en manos de alguien como Torra: «No podemos ir cuatro pasos por detrás, hay que ir un paso por delante. No podemos tener a Torra ni una día más al frente de los Mossos, que están haciendo un trabajo excelente pero que tienen unos mandos que no merecen».
«No quiero un policía herido más, ni quiero imágenes internacionales de Cataluña ardiendo, pongamos orden ya», ha subrayado.
Por tanto, ha pedido a Sánchez que rompa con los independentistas y que aplique la ley de Seguridad Nacional y ha instado a la Fiscalía a actuar, para que lleve a los tribunales a los individuos de la kale borroka en Cataluña. Casado ha defendido que se envíe ya el requerimiento de cumplimiento de las obligaciones legales y constitucionales a Torra, lo que sería el primer paso para poner en marcha el 155.
Casado ha defendido el papel del PP para combatir la kale borroka en el País Vasco, siempre «con la ley y dentro de la ley, sin atajos». «Hay que tener el coraje y la determinación para acabar con la violencia».
El compromiso del PP es, según ha explicado Casado, reforzar el Estado de Derecho, después de que el PSOE lo debilitara, al eliminar el delito de rebelión impropia y el de referéndum ilegal del Código Penal, y después también de que los socialistas transfirieran la competencia de Prisiones a Cataluña en 1983.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
