España
Casado pronostica que el PP estará «diez diputados arriba o abajo con el PSOE»
El presidente del PP ha recalcado este miércoles que su partido se presenta a las elecciones del próximo 10 de noviembre como la «alternativa de desbloqueo» ante la actitud del presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, de no es no.
Así, ha mandado un mensaje optimista a su electorado, indicando que los comicios estarán «diez diputados arriba o abajo», por lo que es posible ganar las elecciones, en declaraciones a la Cadena Cope.
Casado ha señalado que el PP «no es solo el partido de la oposición», sino que representa una «alternativa». Por ello, ha rechazado que tras los comicios de noviembre facilite el gobierno de Sánchez, ya que más allá de pactos de Estado, ha subrayado que no permitirá un gobierno «progresista de izquierdas».
«He recibido el apoyo en las encuestas porque no he bloqueado. Como veo que Sánchez va a estar instalado en el no es no, nos presentamos como la alternativa que desbloquee», ha asegurado, poniendo en valor que el PP ha llegado a pactos con distintas fuerzas en Ayuntamientos y Comunidades Autónomas.
En este sentido, ha mandado un mensaje de optimismo, asegurando que el PP va en alza en los sondeos y ya se encuentra en la frontera de los 100 escaños, mientras que el PSOE se sitúa en 120. Por ello, insiste en que las elecciones van a disputarse «diez diputados arriba o abajo».
Según Casado, habrá circunscripciones como León o Murcia en la que el PP puede sacar mejor resultado que en abril y ese avance irá en detrimento de PSOE o Podemos. «Cada escaño que se lleva el PP cuenta el doble, claro que es posible el cambio», ha insistido.
«Hay que mantener un equilibrio entre la prudencia, la humildad y la ilusión de que es posible el cambio», ha subrayado Casado.
A su juicio, está claro que «ya no es invariable» que los socialistas vayan a ganar los comicios y ha criticado que, pese a que el PSOE «repite las elecciones para sacar más escaños», hace 33 años que no consigue una mayoría absoluta. «Es difícil conseguir lo que no se ha dado en tres décadas y difícil confiar en una persona que no ha conseguido llegar a un pacto de gobierno», ha indicado.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
