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España

La izquierda levanta la veda y otra vez el odio entre españoles volverá a escribir las páginas de nuestra historia

Redacción

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Soldados del Ejercito rojo fusilan el Cristo del Cerro de los Ángeles

Alberto González Fernández de Valderrama*.- El Tribunal Supremo, por unanimidad de los seis magistrados que integran la sala sentenciadora, ha decidido dar carta blanca a la profanación de la tumba de Franco acordada por esta Convención Nacional en la que se ha convertido nuestro Congreso de los Diputados, con la abstención cómplice de dos partidos que, debiendo defender la legalidad constitucional y las buenas costumbres, esconden su cabeza para no perderla como si temieran la suerte de Danton, que la perdió en aquellos días en los que la Revolución francesa profanaba legalmente los templos para escarnecer ante el populacho la memoria de sus reyes. Pero el furor jacobino que antaño cortaba cabezas y las colgaba de una pica hoy solo trunca carreras políticas. Y los representantes de estos dos partidos aún tienen una larga vida por delante para soñar con las dulzuras del poder, siquiera sea compartiéndolo en comandita, y saben que la mejor manera de congraciarse con las masas manipuladas y adormecidas que se lo pueden otorgar es exhibirles el diploma de la corrección política que la izquierda ha conseguido hacer obligatorio para el acceso a todo cargo público.

El primer mandamiento de esta nueva doctrina ya lo conocemos: consiste en ser cobarde y no atreverse a llamar a las cosas por su nombre. Cuando se les pregunta a Pablo Casado y a Alberto Rivera su opinión sobre el desenterramiento forzoso y secuestro de un cadáver del lugar privado donde descansa motivado por el odio a su persona, no se atreven a decir que se trata de un ultraje, de una profanación innoble que mancha de oprobio perpetuo las manos de quienes la ordenan. Simplemente se limitan a exponer criterios de mera oportunidad, tales como: “yo no gastaría dinero en esa operación porque tengo problemas más importantes de los que ocuparme” o “a los españoles no nos importa nada Franco, que murió hace muchos años”. Y si llegase la oportunidad de obstaculizar esa decisión del Gobierno preferirían presentar una oposición de perfil bajo y dejarle hacer lo que quisiera antes de que la acusación de “fascistas” les hiciera perder votos al ser propagada por los medios de comunicación que la izquierda domina, que son casi todos.

Pero ya sabemos que estos dos partidos, PP y Ciudadanos, son conocidos con el apelativo de “derechita cobarde” y especialmente el primero de ellos, ya que el segundo –igual de cobarde- puede ser “derechita” o “izquierdita” según sople más o menos fuerte la tramontana, ese viento que se origina en suelo francés y que transporta consigo –como en la famosa canción de Bob Dylan- la respuesta a muchas preguntas que previamente le han sido formuladas desde Madrid. Quién las contesta no es un misterio: se llama Macron; lo difícil es saber quién se las dicta a Macron, porque las recetas empleadas en las cocinas de las logias francesas las elabora un tal Monsieur Bafomet, del que sabemos muy poco ya que no le gusta comparecer abiertamente ante las cámaras de televisión.

Si al menos la sentencia del Supremo se hubiera aprobado por mayoría simple nos podría quedar la impresión de que han considerado la cuestión como jurídicamente compleja y que ha necesitado de serios debates de alto calado intelectual hasta que los magistrados se han decantado en un sentido determinado que casualmente ha contentado al Gobierno como podría haberle desencantado. Pero esa unanimidad huele demasiado al perfume rancio de la adulación. Y no porque esa homogeneidad de criterios entre todos los jueces de un órgano colegiado sea algo muy raro en el mundo jurídico sino porque en este caso concreto cualquier jurista modesto sabe que una ley que autorice a un Gobierno a exhumar un cadáver del interior de un templo de propiedad privada de la Iglesia Católica y a confiscarlo de hecho para volverlo a enterrar donde a su presidente le plazca, sin el permiso de la Iglesia y contra la voluntad de su familia, no puede tener encaje en un Estado de Derecho como el español: constituye una degradación de la democracia en toda regla y consagra el derecho de un Gobierno a disponer de las tumbas de sus enemigos políticos en base a un título legitimador que solo puede llamarse “odio ideológico”, sentando un gravísimo precedente.

Hoy le toca el turno al General Franco pero mañana le puede tocar a cualquier otro político, militar, rey o presidente cuya vida y obra no sea del gusto del gobernante socialista o comunista de turno. Solo es cuestión de esperar para ver cómo crece esa semilla de rencor que Zapatero introdujo en la mente de muchos españoles y que Sánchez riega para que produzca frutos abundantes.

Desgraciadamente, la historia se volverá a repetir. Veremos algún día a estos resentidos que vieron frustrados sus deseos de eliminar de España todo rastro de religión católica durante la guerra dinamitar la Cruz del Valle de los Caídos para convertir ese lugar sagrado en un museo que exalte las miserias de aquella República comunista; y los veremos fusilar otra vez al Cristo del Cerro de los Ángeles, y también desenterrar a los reyes del Panteón del Monasterio de El Escorial para arrojarlos al contenedor amarillo.

Han levantado la veda y otra vez el odio entre españoles volverá a escribir las páginas de nuestra historia. Porque la izquierda no aprende nunca de su propia vergüenza y tropieza una y otra vez en la misma piedra.

*Abogado

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España

SIEMPRE LO HEMOS DICHO AQUÍ: Federico Trillo atribuye los atentados terroristas del 11M a comandos “enviados por Marruecos” y “bajo control de los servicios secretos franceses”

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El exministro Federico Trillo ha atribuido este lunes los atentados terroristas del 11 de marzo de 2004 en Madrid a comandos “enviados por Marruecos” y “bajo control y coordinación de los servicios secretos franceses”. Así lo ha apuntado en el acto de presentación de su libro ‘Memorias de anteayer’, en el Círculo Ecuestre de Barcelona, presentado por el exdiputado del PP Manuel Milián Mestre.

Trillo ha expuesto una teoría sobre la autoría de los atentados del 11M que se contrapone a la que sostuvo el Gobierno de José María Aznar y que atribuía responsabilidades a ETA.

“Tengo la absoluta convicción de que fueron los comandos ‘moritos’, enviados por Marruecos, bajo control y coordinación de los servicios secretos franceses. Esa es mi conclusión. Siento ser tan claro”, ha afirmado.

Según Trillo, “tanto la CIA como el MI6 coinciden en que detrás de los moros había un servicio de inteligencia continental”. Trillo ha destacado la “torpeza” con la que su Gobierno gestionó aquella crisis, una gestión que “fue no mala, lo siguiente”.

El Gobierno de Aznar, ha comentado, cometió el “error” de no reunir al gabinete de crisis, lo que en ese momento dejó fuera del núcleo que debía analizar las causas y consecuencias de los atentados a los vicepresidentes Rodrigo Rato y Javier Arenas y al ministro de Defensa, el propio Federico Trillo.

“José María se encerró el jueves y el viernes con el ministro portavoz, Eduardo Zaplana, y el ministro del Interior, Ángel Acebes, y no quiso de ninguna manera que estuviéramos Rodrigo Rato, el ministro de Defensa o el vicepresidente Javier Arenas”, ha señalado.

Fraga sugirió relevar a Rajoy como candidato

También ha explicado que el expresidente gallego Manuel Fraga Iribarne, meses después de la derrota del PP en las elecciones generales de 2004, sugirió reemplazar a Mariano Rajoy como candidato del PP a la Moncloa.

En julio de 2004, ha recordado, Rajoy le pidió que fuera a hablar con Fraga para intentar convencerlo de que renunciara a presentarse a la reelección como presidente de la Xunta de Galicia.

Trillo se reunió con Fraga, que no solo no transigió con la idea de ceder paso como candidato a la reelección, sino que le dijo a su interlocutor: “No tenemos candidato a la presidencia del Gobierno”.

“A mí me había mandado Rajoy, que acababa de perder las elecciones, pero eran sus primeras elecciones. No podía admitir semejante planteamiento”, ha razonado Trillo, que ha justificado la derrota electoral de marzo de 2004 por el impacto del 11M. Según Trillo, en ese momento Fraga le sugirió dos nombres que a su juicio podrían relevar a Rajoy: “Tú o Alberto Ruiz Gallardón”.

Llama a “quitarnos de encima al tirano de Sánchez”

Refiriéndose a la política actual, se ha mostrado muy crítico con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que en su opinión no está a la altura del expresidente socialista Felipe González.

“Felipe nunca llegó al nivel de inmoralidad al que está llegando en este momento Sánchez”, ha afirmado Trillo, que ha hecho un llamamiento a “sacar del poder de España a esta mafia que está acabando con la idea de España misma”.

Y ha planteado: “Si fuimos capaces de quitarnos de encima aquellas corruptelas de González, a pesar de ser el mejor gobernante socialista que hemos tenido, deberíamos ser capaces de quitarnos a este tirano de encima”.

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