España
Casado tilda de «catastrófica» la gestión de Sánchez y pide elecciones por el bien de España
El presidente del PP, Pablo Casado, no está dispuesto a permitir que el Gobierno socialista cierre el año asentado en la imagen de estabilidad que ansía trasladar su presidente, Pedro Sánchez. Y por ello, ha vuelto a incidir esta mañana en la transitoriedad del actual gabinete exigiendo la convocatoria de elecciones en 2019 por el bien de España como única solución posible a la «catastrófica» gestión realizada por el líder socialista desde su llegada a La Moncloa, hace siete meses.
Considera Casado que los comicios pondrían fin a la «nefasta» e «irresponsable» dirección del país que, ha advertido, pone en riesgo no solo la recuperación económica sino la cohesión de la nación, como consecuencia de los pactos establecidos entre Sánchez y los independentistas.
El líder del PP ha resumido considerando que el presidente del Gobierno puede hacer balance «en un tweet» porque «ha sido catastrófico», tras haber cometido «en política territorial y antiterrorista los mismos errores» que el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. Así, ha considerado una «gran irresponsabilidad» negociar los Presupuestos «con quienes quieren romper España, algo no muy inteligente y vergonzante».
«No nos ha hecho caso en nada», se ha quejado Casado recordando la oferta de pacto que transmitió a Sánchez en materias como Presupuestos o la aplicación del artículo 155 en Cataluña el pasado verano, y acusando al presidente socialista de intentar «destruir» lo construido por el Gobierno del PP durante siete años.
«Hay que reducir la deuda, el déficit y rebajar los impuestos. Ellos (Gobierno socialista) proponen aumentar la deuda, la senda de déficit y los impuestos», ha denunciado. En esta línea, ha advertido de la necesidad de «hacer los deberes» dado que en la economía internacional ahora «pintan bastos» para evitar que «la recesión nos lleve por delante». «Lo pagaremos caro si no recuperamos pronto el Gobierno de la nación», ha remachado.
En cambio, ha defendido la capacidad de crecimiento de su partido argumentando el caso andaluz, donde se ha «sobrepuesto» cuando las encuestas apuntaban que no alcanzaría la presidencia de la Junta.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
