España
Cayetana Álvarez de Toledo se pregunta «cómo es posible que se haya construido semejante ficción colectiva» sobre Rubalcaba
Cayetana Álvarez de Toledo, diputada electa del Partido Popular, se preguntó este jueves «cómo es posible que en dos días se haya construido semejante ficción colectiva» sobre el exvicepresidente del Gobierno y exlíder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, que falleció el viernes pasado tras sufrir un ictus.
Al presentar al candidato al Ayuntamiento de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, en un desayuno informativo organizado por Club Siglo XXI, la cabeza de lista del PP por Barcelona al Congreso comentó que el PSOE, al igual que el nacionalismo, es «muy hábil» a la hora de construir «marcos mentales» sobre la realidad.
Trasladó su «pésame sentido» a la familia, amigos y compañeros de Rubalcaba, pero se preguntó «cómo es posible que en dos días se haya construido semejante ficción colectiva» sobre Rubalcaba «y su obra». «¿Tiene sentido o sustancia este gran derroche sentimental, esta construcción de una historia y de un relato sobre lo que hizo?», insistió.
Reconoció que, «sin duda», Rubalcaba fue un político «astuto, brillante, hábil y complejo», pero «no derrotó a ETA», una banda terrorista que fue derrotada «por el esfuerzo y sacrificio de la Policía, la Guardia Civil, los jueces y la sociedad española». «¡La derrotaron personas como María San Gil!», enfatizó, con la expresidenta del PP vasco entre el público.
«Hoy mismo se ha detenido a Josu Ternera, que fue negociador por parte de ETA con el Gobierno de Zapatero con Rubalcaba», dijo tras la detención de este dirigente histórico de la banda terrorista que se encontraba huido de la justicia desde hace 17 años y ha sido capturado en el marco de la Operación «Infancia robada», desarrollada conjuntamente por la Guardia Civil y la Direction Générale de la Sécurité Intérieure francesa.
También destacó que el detenido fue quien «negoció la vuelta de EH Bildu a las instituciones democráticas y eso es la historia de la verdad» e insistió así en la importancia de decir «la verdad sobre las personas y los hechos». «Hay que cuestionar los marcos que se construyendo porque cuando se construyen basados sobre ficciones es muy difícil que la verdad y la libertad prevalezcan», remachó.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
