España
Ceuta: Un marroquí de 18 años intenta degollar a una voluntaria de una ONG con la que mantenía una relación sentimental
Un joven marroquí de 18 años de edad ha ingresado en prisión preventiva a la espera de celebración de juicio después de que, presuntamente, intentar degollar a una trabajadora social que estaba desempeñando su labor en Ceuta como voluntaria de una ONG y con la que mantenía una relación sentimental.
Según El Pueblo de Ceuta, la voluntaria, de 24 años de edad, convivía desde hacía tres meses en su domicilio con este joven inmigrante, natural de Tetuán, y desde entonces ha venido sufriendo reiterados malos tratos, hasta tal punto que este pasado jueves día 29 de julio estuvo a punto de costarle la vida.
Estos graves y lamentables hechos se produjeron al parecer por una cuestión de celos por parte del joven marroquí, que tras una fuerte discusión al no permitir que su pareja pudiera realizar un viaje a la península, la encerró, le rompió el móvil y la llevó hasta el dormitorio a golpes para posteriormente intentar degollarla, no llegando a acabar con su vida gracias a que la joven logró apaciguarlo y convencerlo para que, debido a la abundante sangre que estaba perdiendo, la llevara al hospital para ser atendida bajo la promesa que lo perdonaba y que no lo iba a denunciar, tal y como así había venido haciendo con otras muchas agresiones sufridas.
Una vez allí, y tras pasar por triaje y ser llamada a Box, fue cuando la joven, una vez sola, pudo contar todo lo ocurrido, dándose aviso de inmediato a la Policía Nacional que se personó en el Hospital Universitario donde el joven marroquí fue detenido y trasladado hasta la Jefatura Superior de Policía.
Desde el pasado sábado y tras pasar a disposición judicial para prestar declaración, aunque se acogió a su derecho de no hacerlo, el joven marroquí se encuentra en la prisión de Fuerte Mendizábal de manera preventiva, sin fianza y a la espera de que se fije una fecha para la celebración del juicio.
Igualmente, según fuentes policiales consultadas por este diario, se ha podido saber que el joven, hasta hace poco y por ser menor, estaba acogido y tutelado por la Ciudad en uno de sus centros de menores, llegando incluso a pasar una temporada en Punta Blanca debido a un delito cometido.
Por su parte, la trabajadora social agredida prestaba declaración el pasado sábado ante la magistrada del Juzgado de Guardia nº6, acudiendo nuevamente este lunes para ampliar su testimonio ante juzgado de Violencia de Género, donde daba cuenta del maltrato y las agresiones continuadas que ha venido sufriendo durante estos tormentosos tres meses en los que ha estado conviviendo con él.
Del mismo modo, todavía se desconoce cual será el delito que se le impute al joven marroquí. De momento ha ingresado por un presunto delito de violencia doméstica y lesiones agravadas, aunque, tal y como se ha reconocido, tras la ampliación de la declaración este lunes se está a la espera de conocer cual será la calificación fiscal para saber si finalmente se le juzgará un delito mayor, como por una tentativa de homicidio o de asesinato, por lo que el joven podría enfrentarse a una pena mínima de seis años de prisión, incluso algo mayor si se considera tentativa de asesinato ya que podría considerarse que actuó con premeditación y alevosía al encerrarla y atacarla con un cuchillo.
Finalmente, y de momento, también, como medida cautelar, se ha impuesto una orden de alejamiento de 200 metros hasta que se celebre el juicio.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
