España
Ciudadanos admite estar dispuesto a pactar con el PSOE tras las elecciones: «No tenemos líneas rojas»
Cada vez más son más los indicios que apuntan a un posible pacto entre el PSOE y Ciudadanos tras las elecciones generales del 28 de abril. El líder de la formación naranja, Albert Rivera, ha incidido en que las próximas elecciones está en juego que los partidos golpistas «manden» nuevamente «en la política nacional», como ha ocurrido, opina, con Sánchez al frente de un gobierno. Sin embargo, ese panorama podría cambiar si el PSOE con el partido naranja sosteniendo a un Ejecutivo presidido por Sánchez.
Francisco Igea, candidato de Ciudadanos a la Presidencia de Castilla y León, ya ha manifestado que su partido «no tiene líneas rojas» y abre la posibilidad de un pacto postelectoral con el PSOE e incluso con Podemos.
Preguntado sobre si los populares saldrían del Gobierno en caso de que los votos le diese a Ciudadanos para pactar con el PSOE, Igea señala: “Nosotros sí creemos que es mejor que haya un cambio. Habrá un cambio siempre y cuando lo lideremos nosotros. El cambio del PP al PSOE lo tenemos que liderar nosotros y para eso tenemos que conseguir suficientes votos, porque tenemos suficientemente claro lo que que queremos”.
En Andalucía, el entonces candidato naranja al 2-D, Juan Marín, dijo también que “el cambio sólo será posible si lo lidera Ciudadanos” y al final terminó siendo vicepresidente de un Gobierno encabezado por el PP.Por otra parte, Ciudadanos no descarta pactar con el PSOE un acuerdo de gobierno en la Región de Murcia tras las elecciones de mayo. Para Juanjo Molina, diputado en la Asamblea Regional, la realidad en la región es distinta a la del conjunto nacional, por lo que ve factible un acuerdo con los socialistas.
Por si las evidencias eran pocas, la portavoz de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Madrid y candidata a las elecciones municipales del próximo 26 de mayo, Begoña Villacís, abrió el pasado 5 de marzo las puertas a un posible acuerdo postelectoral con el PSOE, porque aunque la dirección de su partido ha decidido no pactar con ese partido en el ámbito estatal, “en Madrid no ha habido un golpe a la democracia” y “eso lo cambia absolutamente todo”.
Lo dijo en un encuentro con la prensa en el centro de Madrid, al ser preguntada por un posible acuerdo con el PP y con Vox, similar al de la Junta de Andalucía, algo que no rechaza porque, explicó, el único “cordón sanitario” es su programa electoral, es decir, que hay disposición para “hablar con todas” las fuerzas políticas que obtengan representación en el Ayuntamiento de Madrid y el eje serán las medidas concretas que se pongan sobre la mesa, “no mirando quién sino para qué”.
La diferencia con Andalucía, precisó, es que en Madrid “las negociaciones las va a encabezar Ciudadanos” porque es el partido que tiene “más papeletas para poder liderar un pacto” a la vista de las encuestas. Las medidas, añadió, tendrán que ver con la limpieza y el asfaltado de las calles o la bajada de impuestos, especialmente el IBI, que ahora es “el más alto de toda la historia” a pesar del superávit en el consistorio.
Reconoció, en ese sentido, que con el PP “será más probable que podamos sumar”, ya que ahora son los dos partidos de la oposición, pero abrió la puerta también a un acuerdo con el PSOE. “No es el mismo Partido Socialista”, dijo, el estatal y el municipal, porque el de Sánchez ha sido “el cómplice perfecto del independentismo”, pero “en Madrid no ha habido un golpe a la democracia. Eso lo cambia absolutamente todo”, apuntó.
El posible pacto de Ciudadanos con el PSOE contaría con el apoyo del candidato naranja a la Alcaldía de Barcelona, Manuel Valls. El exprimer ministro galo aboga por la cooperación” entre socialistas, conservadores y liberales en toda España».
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
