España
Colau gastó más de 17.000 euros en un viaje de dos días a Nueva York sin contar los gastos en comidas
Más dudas sobre los viajes «oficiales» de los miembros del gobierno de Ada Colau. El viaje institucional que hizo el pasado julio la alcaldesa de Barcelona con cuatro colaboradores del Ayuntamiento a Nueva York (Estados Unidos), que duró dos días, costó a las arcas municipales un total de 17.243 euros. Los gastos de la escapada, de los que informa el diario ABC, se debatirán hoy en la comisión de Presidencia, Derechos de ciudadanía, Participación y Seguridad, donde la oposición exigirá explicaciones, también por el controvertido viaje de un mes del número dos en el Ayuntamiento, Gerardo Pisarello, que levantó la polémica el pasado mes de agosto.
De los costes trascendidos destacan los 1.708,35 euros que la alcaldesa y sus acompañantes gastaron en traslados por la ciudad -coste que no incluye el precio de los vuelos, que superaron los 12.000 euros-. Además, el alojamiento en el hotel de cuatro estrellas para los cinco desplazados costó 3.261,44 euros y la factura total no incluye el gasto en dietas de restauración, que están pendientes de concretar. El viaje se debió especialmente a la intervención de Colau ante las Naciones Unidas para defender el papel de las ciudades ante los cambios de políticas para aumentar la vivienda social.
Otra de las escapadas institucionales del Ayuntamiento de este verano, que se explicarán en la comisión fue a Londres (Reino Unido) y supuso un coste de 3.504 euros. Allí acudió la alcaldesa junto a tres colaboradores, también para abordar cuestiones relacionadas con la vivienda, según fuentes municipales. En este caso se gastaron 2.935,04 euros en los vuelos, 170 euros en transporte y 399,31 euros en dietas. No precisaron hotel porque volvieron el mismo día.
Además, la oposición también solicita al Ayuntamiento explicaciones sobre el viaje de la alcaldesa y dos técnicos a Montevideo (Uruguay) para que participara en un seminario, en este caso el pasado abril. El informe del viaje, durante el que la alcaldesa se lllegó a reunir con el expresidente José Mujica, menciona que tuvo un coste anecdótico, de 12,6 euros para el Ayuntamiento, ya que Colau y su séquito fueron invitados por el consistorio local.
El polémico viaje de Pisarello a su tierra natal
La oposición quiere aprovechar la ocasión para pedir explicaciones sobre el cotnrovertido viaje de Gerardo Pisarello del pasado agosto también a Uruguay y Argentina, de donde procede. Durante el sonado desplazamiento, de aproximadamente un mes, el número dos de Colau combinó actos institucionales con actividades personales y de carácter familiar. El consistorio defendió entonces que el coste de ese desplazamiento no había sido para nada irregular.
Durante el debate habrá varias cuestiones sobre la mesa por parte de la oposición, que reprocha al consistorio su doble vara de medir al defender la austeridad y promover estas facturas y también al no dar suficientes argumentaciones sobre los motivos de tales escapadas.
Así, el grupo de Cs preguntará durante la comisión los acuerdos conseguidos y beneficios para la ciudad de estos viajes y el PP quiere conocer los detalles, como la agenda, los horarios, la justificación o los resultados de tales escapadas. Por su parte, el PSC preguntará específicamente por el caso del viaje de Pisarello.
La de los viajes es la enésima polémica abierta por el gobierno municipal, que a menos de un año para las próximas elecciones tiene que afrontar también hoy un duro debate sobre el estado de la seguridad en la ciudad.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
