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Opinión

#ColetasRata, por Fátima Pellico

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[Q]uerido Pablo Iglesias, te escribo estas líneas tras el gran sopapo, el pedazo de colosal ostión que el pueblo madrileño, siempre rebelde y encabezando la lucha contra los invasores, del color que sean, ha dado a la Izquierda y, sobre todo, a ti.

Miles de personas de varios partidos se han unido masivamente para demostrar que quieren libertad sin ira, libertad, y tú eres exactamente todo lo contrario de la Libertad, de la luz y de la prosperidad. Han expuesto de manera tajante que una mujer de derechas puede desbaratar toda la mentira izquierdista con hechos innegables. Hechos, no palabras, querido Pablo, Pablo querido.

A esa mujer, Isabel Díaz Ayuso, España le debe el haberse sacado de encima a un ser tan inicuo y despreciable como todo lo que toca la izquierda. De sobras es sabido quién eres, de dónde desciendes (mi más profundo desprecio por ello) y adónde eres capaz de llevar a un país con tal de calmar tu sed de sabe Dios qué oscuras cosas… A dónde te gusta bajar es fácil de suponer habida cuenta de lo que sabemos de tu historial coital,que no amoroso.

Madrid te ha convertido en el HAZMERREIR de la política española. Sí, Pablo querido, querido Pablo, el HAZMERREIR de España.

Te presentaste por ese partidillo tuyo de tres al cuarto por Madrid con la esperanza de hacer de la capital tu cloaca particular, donde poder hacer de tu capa un sayo y seguir hundiendo España…Ya podías oler las checas que todavía no estaban pero podrían llegar a estar bajo tu égida…

Y va Madrid y ¡toma, castaña!: una mujer te deja a la altura del betún ( de la manita de Pedro querido, querido Pedro, claro,que el Psoe también se ha llevado el galletón de su vida)

Como el cobarde que eres has dejado plantado a tu electorado porque, claro, un ser de tu tamaño no va a aceptar ser menos que emperador del mundo, como poco, y Madrid se te parecía mucho a eso…

Ahora no eres más que un don Nadie que intentará seguir agitando desde la sombra o desde detrás de los contenedores de las calles. Renuncias a todos tus cargos pero parece ser, seguimos esperando el desmentido, que no renuncias al dinero correspondiente a haber sido vicepresidente. Es decir, mentiras, deslealtades, saltarte el código ético de ese lodazal que es Unidas Podemas, Unides Podemes y Unidos Podemos (permítaseme esta licencia poética fruto del deseo de descojonarme del lenguaje inclusivo/a/e).

Pues nada, Pablo, a ver cuál es tu próximo proyecto, mantennos informadas/os/es, que prometes momentos de mucha risa general. ¡Ah! Y por favor, llévate a tu fiel escudero contigo, el que cantaba esa preciosa tonada dedicada a una mujer llamada Dominga y al que le va sobre ruedas aunque las cosas ya no le vayan igual.

Y nada, ya sabes…A algunos siempre les quedará París y a otros, como tú, los baños para refrescarse.

 

 

Fátima Pellico

https://www.fatimapellico.com

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España

Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

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«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».

Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.

Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.

Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?

Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.

Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.

En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.

Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.

Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.

Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.

El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.

Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.

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