Sucesos
Como no es español, a la calle, pero… Sale de prisión tras quedar absuelto de una violación y lo detienen a los 15 días por abusar sexualmente a una turista
La víctima declaró que se fue con el sospechoso a una playa de Lloret y que tras fumar un cigarro que le ofreció no recuerda nada más.
Salió el pasado 17 de mayo de prisión tras haber pasado casi dos años acusado de seguir a una mujer de 21 años y violarla en junio de 2020 en unos jardines de Lloret de Mar. Unos días más tarde, se conoció la sentencia de la Audiencia de Girona que lo absolvía de un delito de agresión sexual por el que le pedía 9 años de prisión la Fiscalía y 12 el Ayuntamiento de Lloret, personado como acusación popular.
Sin embargo, el tribunal consideró que existían dudas de que Bouzian M.E.H., hubiera cometido el delito ya que el procesado defendió que las relaciones fueron consentidas, no había testigos ni lesiones en la víctima. Pese a que la acusación de la mujer fue «persistente y coincidente», remarcando que no conocía al agresor, la Audiencia de Girona decidió absolver al procesado.
Este viernes, los Mossos volvieron a detener a Bouzian M.E.H, de 29 años y nacionalidad marroquí, por presuntamente abusar de una turista en una playa de Lloret de Mar la madrugada del martes pasado. Los agentes sospechan que le pudo dar algún tipo de sustancia para someterla ya que la víctima declaró que se fue con él a la arena, fumó un cigarro que le ofreció y después empezó a sentirse mal además de notar como él la acariciaba mientras ella se negaba. No recuerda nada más y se despertó en la playa sin ropa interior. La mujer explicó que había conocido al sospechoso unas horas antes.
Ahora los agentes investigan sobre esta agresión sexual y se está a la espera de varios resultados médicos realizados a la víctima ya que fue explorada en el hospital antes de poner la denuncia. Entre ellos el de toxicología para determinar si fue drogada.
Este sábado, el juzgado de guardia de Blanes dejó en libertad con cargos al sospechoso aunque con medidas cautelares como personación periódica en el juzgado, retirada de pasaporte y prohibición de salida del territorio nacional. La causa queda abierta por un delito de abuso sexual.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
