Sucesos
La supuesta víctima de una violación grupal en La Malagueta se retracta y retira la denuncia… pero según la Ninistra Montero, las mujeres NUNCA MIENTEN
«La verdad ha visto la luz» señala el abogado de uno de los investigados, pero lamenta que haya quien «instrumentalice la Justicia en beneficio propio»
La denunciante de una violación grupal en la playa de La Malagueta a principios del mes de mayo se retractaba este martes de sus declaraciones y retiraba la denuncia tras declarar en el Juzgado de Instrucción número 5 de Málaga, han confirmado fuentes cercanas al Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA). Acababa así la pesadilla para los tres investigados por su posible implicación y responsabilidad en un delito de agresión sexual.
La denunciante se presentó ayer voluntariamente en el Juzgado que se encontraba en funciones de guardia de detenidos tras ser citada por el correspondiente órgano instructor y tras reconocerse en los mensajes de audio presentados por un testigo, retiraba la denuncia, han precisado a El MUNDO fuentes cercanas al caso.
«SUBIRSE AL CARRO» DE LA VIOLACIÓN
Además y según se desprende de los mensajes en cuestión -que ayer pudo escuchar la denunciante ante la juez y junto a los abogados de las partes- la mujer -de nacionalidad guatemalteca- decidió «subirse al carro» de la violación con objeto de solucionar sus problemas de residencia en España y conseguir alguna prestación económica, han explicado.
El abogado de uno de los investigados, el letrado Raúl Olivares, en declaraciones a EL MUNDO manifestó su satisfacción porque «finalmente la verdad ha visto la luz y se ha hecho justicia»; pero se mostró muy disgustado porque «haya quien instrumentalice la justicia en beneficio propio y esté dispuesto a arruinar la vida de tres personas que en este caso no tenían responsabilidad alguna en el delito contra la libertad sexual por el que se les había, incluso, detenido», señaló.
Olivares -que desde un principio sostuvo que en la declaración de la denunciante había «muchas lagunas e inconsistencias» ya que «facilitó tres versiones diferentes» de lo sucedido en menos de dos horas- considera que sobre este tipo de comportamientos debería «caer todo el peso de la Ley ya que hacen mucho daño, sobre todo, a las víctimas reales de delitos sexuales».
‘IN FRAGANTI’
Si bien será el propio juzgado instructor el que tomará una decisión respecto a la marcha de un proceso judicial que todavía sigue abierto, tal y como han confirmado desde el TSJA en Málaga, ya que a los investigados -de origen marroquí y uno de ellos con antecedentes penales- se les investigaba, asimismo, por la presunta comisión de un delito de robo.
Los hechos que dieron pie a la investigación tuvieron lugar durante la madrugada del pasado domingo 9 de mayo cuando dos testigos alertaron a la Policía Nacional de que una mujer en aparente estado de embriaguez podía estar siendo víctima de una agresión sexual a manos de tres varones en una popular playa de la capital malagueña, La Malagueta.
Las indicaciones de las testigos -dos jóvenes que se encontraban en el mismo establecimiento de ocio donde la víctima había entablado conversación con dos de los investigados esa misma noche-, la escena que los policías presenciaron a su llegada y la propia declaración de la supuesta víctima llevó al juzgado de guardia a enviar a prisión a dos de los investigados y a dejar en libertad a un tercero.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
