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Internacional

Bramidos y crujir de dientes en PODEMOS: Estados Unidos no permitirá la entrada a ninguna persona que haya sido miembro de cualquier partido comunista

Redacción

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MB.- El Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS, por sus siglas en inglés) limitará el acceso a migrar a la nación norteamericana a militantes del Partido Comunista y otros partidos totalitarios, por considerar su permanencia en el país como una amenaza para la seguridad nacional.

El USCIS, mediante una guía de políticas emitida por esta agencia del Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, comunicó que esta alerta también alcanza a los miembros del Partido Comunista de «cualquier Estado Extranjero o de cualquier subdivisión política o geográfica en cualquier Estado extranjero».

Esta guía es parte de una compilación de leyes aprobadas por el Congreso para enfrentar las amenazas a la seguridad de Estados Unidos. Al respecto, se alude en el documento que la membresía o afiliación con el Partido Comunista o cualquier otro partido totalitario es «inconsistente e incompatible» con el «Juramento de Lealtad de Naturalización a los Estados Unidos de América».

«En general, a menos que esté exento, cualquier inmigrante que sea o haya ha sido miembro o afiliado al Partido Comunista o cualquier otro partido totalitario (o subdivisión o afiliada), nacional o extranjera, es inadmisible en los Estados Unidos», se lee en el comunicado.

Un nuevo paso en el distanciamiento entre Washington y Pekín

La decisión emitida desde la USCIS es una medida que engrosa la lista de acciones que aumentan el distanciamiento entre Estados Unidos y China. El Partido Comunista Chino es la tolda política con mayor poder del gigante asiático. Los temas del comercio, el coronavirus, la legislación de seguridad de Hong Kong y el trato de Pekín a su minoría religiosa en la Región Autónoma Uigur de Xinjiang, son otros tópicos de choque entre estos país.

Ejemplo de ello son las iniciativas para enfrentar las políticas del régimen comunista de Xi Jinping y la persecución a esta tribu musulmana. Recientemente la Cámara de Representantes de los Estados Unidos aprobó la Ley de Prevención del Trabajo Forzoso Uigur. Esto comprende la activación de una serie de medidas contra la importación de prendas de vestir, así como otros productos provenientes del noreste de China.

Dicha legislación marca un precedente a favor de esta minoría ubicada en China y que ha sido presa de vejámenes por varias décadas, producto de las persecuciones del régimen comunista que les acusa de separatistas y ha llevado a gran parte de esta etnia a «campamentos de reeducación», acción que fue señalada con preocupación por la ONU en 2018, de acuerdo con BBC Mundo.

La legislación aprobada en el Congreso estadounidense crea una «presunción refutable», la cual asume que todos los bienes fabricados en Xinjiang están hechos con trabajo forzoso. Por tal motivo, tanto su distribución como comercialización en Estados Unidos está prohibida y será considerada ilegal a menos que el importador demuestre lo contrario, reseñó el portal Just Style.

Asimismo, esta ley exige el monitoreo de los eslabones de la cadena de suministro en otras partes de China que estén vinculadas con Xinjiang o involucran transferencias de mano de obra. Se estima que al menos 80 % del algodón de China se produce en la región Uigur, lo que representa 22 % del mercado mundial.

Se espera ahora una votación en el Senado tras la aprobación en el Congreso de la Ley de Prevención del Trabajo Forzoso Uigur. No obstante, esta discusión podría retrasarse debido a las elecciones presidenciales de noviembre.

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Internacional

Louis, 17 años, asesinado en Narbona: su madre convoca una marcha y exige justicia

Redacción

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La familia de Louis, de 17 años, asesinado tras una brutal paliza en una obra de Narbona, convoca una gran marcha el 5 de julio para exigir justicia. Su madre reclama que los acusados sean juzgados como adultos y que Francia deje de mirar hacia otro lado ante una violencia juvenil cada vez más salvaje.

Narbona vuelve a convertirse en símbolo de una Francia sacudida por la violencia. La familia de Louis, un adolescente de 17 años que murió después de ser atraído a una obra y golpeado hasta quedar inconsciente, ha convocado para el domingo 5 de julio una “marcha blanca” en su memoria. No será, según sus allegados, una simple ceremonia de duelo: será una llamada pública a la justicia, a la responsabilidad política y al fin de la impunidad.

La frase pronunciada por su madre resume el estado de ánimo de una familia rota y de una parte creciente de la sociedad francesa: “No es tiempo de duelo, es tiempo de guerra”. Una declaración durísima, nacida del dolor, que apunta directamente contra un sistema que, según la familia, no protegió a Louis pese a las advertencias previas.

Una marcha para que Louis sea “el último”

La concentración partirá a las 11:00 horas desde la plaza del Ayuntamiento de Narbona y llegará hasta el lugar en el que Louis fue agredido. La convocatoria ha sido presentada por la familia como “la última marcha”, una expresión con la que quieren dejar claro que no aceptan que este tipo de crímenes se normalicen ni se diluyan entre comunicados oficiales, minutos de silencio y promesas políticas vacías.

Su tía y madrina, Marie-Julie Marteau, ha explicado en medios franceses que la familia invita a ciudadanos, padres y responsables políticos de todos los partidos. El mensaje es directo: lo ocurrido a Louis no es solo una tragedia familiar, sino un asunto nacional.

 

La madre exige que los acusados sean juzgados como adultos

La madre de Louis ha reclamado que los presuntos autores sean tratados penalmente como adultos. Su argumento es tan sencillo como demoledor: quien mata como un adulto debe responder como un adulto. También exige una revisión profunda de la justicia de menores en Francia, convencida de que las normas actuales ya no sirven para responder a una delincuencia cada vez más violenta, organizada y consciente de sus actos.

La familia sostiene además que hubo alertas previas sobre la situación de Louis. El joven, que estaba bajo el sistema francés de protección de menores, ya habría sufrido agresiones anteriores. Esa circunstancia eleva el caso más allá del crimen concreto: obliga a preguntar qué falló, quién no actuó y por qué un menor señalado como vulnerable terminó abandonado a su suerte.

Una agresión grabada y una frialdad que indigna a Francia

Según las informaciones difundidas por medios franceses, Louis fue atraído a una obra en Narbona durante la noche del 19 al 20 de junio. Allí fue brutalmente golpeado por un grupo de jóvenes. La agresión habría sido grabada en vídeo por los propios atacantes, un detalle que ha provocado una ola de indignación por la crueldad del crimen y por la aparente ausencia de remordimiento.

Louis fue encontrado inconsciente, con graves lesiones en la cabeza y en el rostro. Fue ingresado en coma inducido y murió días después. Cinco sospechosos, entre ellos varios menores, han sido puestos bajo investigación por asesinato, de acuerdo con la prensa francesa. La investigación continúa abierta y los acusados conservan la presunción de inocencia hasta que haya sentencia firme.

“Creen que son intocables”

La tía de Louis ha descrito públicamente la escena con palabras que estremecen: los agresores se habrían grabado mientras el joven yacía malherido, e incluso habrían regresado al lugar para filmarse de nuevo. “Creen que son intocables”, denunció. Esa sensación de impunidad es precisamente lo que la familia quiere romper con la marcha del 5 de julio.

El caso ha reabierto en Francia el debate sobre la violencia juvenil, la eficacia de los servicios sociales, la justicia de menores y la respuesta del Estado ante ataques cometidos por grupos de adolescentes que actúan con una brutalidad extrema y, en ocasiones, con una exhibición pública de sus actos en redes sociales.

Un crimen que golpea el debate político francés

La muerte de Louis ha provocado reacciones políticas de alto voltaje. Dirigentes de distintos partidos han condenado el crimen y han reclamado una respuesta judicial firme. Pero, más allá de las declaraciones, el fondo del asunto sigue siendo el mismo: una sociedad que ve cómo determinados episodios de violencia extrema se repiten, mientras las familias de las víctimas sienten que el sistema llega tarde.

La marcha de Narbona no solo honrará la memoria de Louis. También será una prueba de la capacidad de Francia para mirar de frente un problema que ya no puede esconderse bajo eufemismos. Cuando una madre dice que ya no es tiempo de llorar, sino de luchar, lo que está haciendo es acusar a todo un sistema de haber fallado.

 

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