España
Cosas de la izmierda chavista: El consulado de Venezuela en Madrid tiene seis cónsules
Cuando se trata de Venezuela, la capacidad de asombro tiene que ser infinita, pues todo lo que tiene que ver con el país suramericano desde que llegó el difunto Hugo Chávez al poder y asumió el mando su heredero político Nicolás Maduro, siempre está plagado de irregularidades y situaciones que resultan, cuando menos incomprensibles. Eso es lo que sucede actualmente en el consulado de Madrid en España, donde hay seis cónsules en funciones; una situación, que a todas luces parece irregular, pero a fin de cuentas, no hay quien que controle las actuaciones del régimen venezolano.
De acuerdo con la información publicada en la página web de la representación diplomática venezolana en la capital española, en esta sede hay 13 personas trabajando, de las cuales uno ostenta el cargo de cónsul general, otros dos tienen el cargo de cónsul general adjunto y otros tres solo el cargo de cónsul, mientras que el resto figura solo como personal local.
Los funcionarios acreditados en el consulado de Venezuela en Madrid son Yaifred Raquel Ron Aguilera con el cargo de cónsul general; Janeth Zulay Zarramera, con el cargo de cónsul general adjunta; Diógenes Ernesto Carrillo Jiménez, como cónsul general adjunto; Jordana Emilia Ramírez Santos, María Gabriella Ramírez Sifontes y Darwin Jainz Bordier Rangel, estos últimos tres con el cargo de cónsul.
Este personal diplomático vive y disfruta en la capital española de las bondades del capitalismo que tanto critica el régimen venezolano, pues al final, las labores que se desarrollan en esta representación diplomática de Venezuela en España deja mucho que desear, porque en realidad para los venezolanos siempre es complicado tramitar cualquier tipo de documento de los que deberían poder tramitar en el consulado.
El ex embajador venezolano Milos Alcalay aseguró que es completamente inusual que una representación consular, de cualquier país, tenga a seis cónsules nombrados simultáneamente y destacó que lo más llamativo de esta situación es que esos nombramientos han sido hechos con poca transparencia y que al final no hay una verdadera gestión consular por parte de estos funcionarios.
“No es habitual tener seis cónsules en ningún país, pero lo verdaderamente grave es que esas personas no cumplen con las gestiones consulares, porque no solo pasa en España, sino en todos los países que hay venezolanos en este momento, que se les hace complicado gestionar un pasaporte, una cédula de identidad, las partidas de nacimiento o los demás documentos que necesitan para estar al día en esos países donde ahora les toca vivir”, expresó Alcalay en conversación telefónica con Moncloa.com.
El ex diplomático venezolano señaló que mantener a este personal en esta representación no es regular y que posiblemente obedece al principio de reciprocidad que Venezuela pueda tener con España y la representación diplomática que el país mantenga en Venezuela.
“Si hay un consulado es para que gestionen los trámites que necesitan los venezolanos, pero todos conocemos cuál es la realidad. Esta gente está allí y no cumple para nada con las funciones que deberían cumplir y al final son los venezolanos los que padecen estas irregularidades”, dijo Alcalay.
Hay que recordar que en el caso de España, y al igual que otros 52 países del mundo, el Gobierno reconoció al ex diputado venezolano Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela, desde febrero de 2020, por lo que en este país hay, en la actualidad, dos representaciones diplomáticas de Venezuela. Una que ocupa el consulado que está ubicado en la calle Apolonio morales y otro, cuyo representante es el embajador Antonio Ecarri.
“A pesar de la situación de confusión que debe tener todo el mundo, la realidad es que si ese consulado sigue funcionando en España, es porque hay un reconocimiento de las autoridades españolas del régimen de Nicolás Maduro y por lo tanto continúan trabajando allí, a pesar de que al final no es que ayuden mucho a los venezolanos que están allí con los trámites”, expresó el diplomático de carrera.
En 2020 el régimen de Nicolás Maduro designó a Mauricio Rodríguez Gelferstein como representante diplomático de su gobierno en España, en reemplazo de el ex embajador Mario Isea, que estuvo en el cargo desde 2013.
A lo largo de los últimos años han sido varios los impasses diplomáticos entre Venezuela y España, lo que ha llevado a que hayan sido retirados los embajadores en un par de oportunidades, pero en este momento no hay una, sino dos representaciones diplomáticas del país caribeño en España.
Se dice que en la actualidad hay más de 440 mil venezolanos residiendo en España de manera legal, más una inmensa cantidad de migrantes que continúa llegando al país a tramitar la protección internacional, por lo que es importante que haya una representación diplomática que les sirva para gestionar documentos de identificación a estas personas.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
