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Cristiano habría pagado 375.000 dólares a la mujer que ahora le acusa de una agresión sexual
El diario alemán ‘Der Spiegel’ ha publicado este domingo en su versión ‘on-line’ un documento que detalla el acuerdo que habría alcanzado el futbolista portugués Cristiano Ronaldo con Kathryn Mayorga, la mujer que presentó una demanda contra él por supuesta agresión sexual en junio de 2009.
La misma revista que desveló la noticia ha filtrado, a través de la plataforma ‘Football Leaks’, este documento que supuestamente corresponde a un acuerdo de silencio entre Mayorga y el ahora jugador de la Juventus, aunque por aquella fecha militaba en el Real Madrid.
La cifra por acallar a la ahora demandante, así como a su entorno, sería de 375.000 dólares. «No hay dudas sobre la autenticidad del documento», indicó ‘Der Spiegel’ respecto a unos papeles con las firmas del propio Ronaldo, de Mayorga y de los abogados presentes. El futbolista habría utilizado el pseudónimo de ‘Topher’, como aclararon los mismos abogados en otro documento adjunto.
«Niego firmemente las acusaciones que se han lanzado contra mí. La violación es un crimen abominable que va en contra de todo lo que soy y en lo que creo. A pesar de que puedo aclarar mi nombre, me niego a alimentar el espectáculo mediático creado por personas que buscan promocionarse a mi costa. Mi conciencia clara me permitirá esperar con tranquilidad los resultados de cualquier investigación y de todas ellas», replicó Cristiano el pasado miércoles a través de su Twitter.
Mayorga afirma que conoció al delantero en un hotel de Las Vegas en 2009 y que tanto ella como una amiga aceptaron la invitación de subir con él y un grupo de amigos a su suite. Allí, según su declaración en la denuncia, Cristiano le invitó a entrar en el jacuzzi; pero cuando se estaba cambiando en el baño, el portugués se le acercó, se desnudó y le pidió que le hiciera sexo oral, a lo que ella se negó. Entonces, la habría llevado por la fuerza a una habitación para agredirla sexualmente pese a su negativa.
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Las ciudades incorporan zonas deportivas abiertas para reducir el sedentarismo urbano
Los espacios públicos están adquiriendo un papel cada vez más activo dentro de las políticas municipales relacionadas con salud y bienestar. En muchos municipios, la instalación de áreas deportivas abiertas forma parte de estrategias destinadas a fomentar hábitos saludables sin depender exclusivamente de instalaciones cerradas o de pago.
El crecimiento de estas zonas responde a una realidad evidente: gran parte de la población pasa demasiadas horas sentada y encuentra dificultades para incorporar actividad física a la rutina diaria. La posibilidad de entrenar en parques o paseos urbanos facilita un acceso más directo y espontáneo al ejercicio.
El entrenamiento al aire libre gana usuarios de todas las edades
Lo que empezó como una iniciativa orientada principalmente a personas mayores o circuitos básicos de movilidad ha evolucionado hacia espacios mucho más completos. Actualmente, jóvenes, adultos y usuarios habituales de gimnasios utilizan estas instalaciones como complemento o alternativa a centros deportivos tradicionales.
Los aparatos para gimnasios en exterior se diseñan cada vez con mayor variedad de usos, incorporando ejercicios de fuerza, resistencia y movilidad dentro de un mismo recorrido. Esto permite adaptar el entrenamiento a distintos niveles físicos sin necesidad de grandes infraestructuras.
Además, muchas zonas deportivas urbanas se integran en parques o áreas verdes, favoreciendo una experiencia más abierta y menos condicionada por horarios.
Materiales preparados para uso intensivo y condiciones climáticas
Uno de los principales retos en este tipo de instalaciones es garantizar su durabilidad. El uso constante y la exposición a lluvia, humedad o altas temperaturas obligan a trabajar con materiales especialmente resistentes.
Las máquinas de gimnasio al aire libre actuales incorporan tratamientos anticorrosión, estructuras reforzadas y sistemas que requieren poco mantenimiento. Los municipios buscan soluciones capaces de mantenerse operativas durante años sin deteriorarse rápidamente.
La resistencia del equipamiento se ha convertido en un aspecto prioritario, especialmente en ciudades costeras o zonas con gran afluencia de usuarios.
Espacios deportivos integrados en la vida cotidiana
Otro de los factores que explica el crecimiento de estas instalaciones es su facilidad de acceso. Al estar ubicadas en espacios públicos, permiten realizar actividad física sin necesidad de desplazamientos específicos ni cuotas mensuales.
Muchas personas incorporan estos espacios a sus rutinas diarias aprovechando paseos, trayectos habituales o momentos de ocio al aire libre. Esto favorece una práctica más espontánea y constante del ejercicio.
Los aparatos para gimnasios de exteriores empiezan así a formar parte del paisaje urbano cotidiano en numerosos municipios.
Nuevos diseños para fomentar la interacción y el uso compartido
Las áreas deportivas abiertas también están cambiando en su diseño. Ya no se plantean únicamente como zonas individuales de entrenamiento, sino como espacios donde conviven distintas actividades y perfiles de usuario.
Circuitos funcionales, zonas de calistenia y áreas de estiramiento se combinan con bancos, recorridos peatonales y espacios verdes para generar entornos más dinámicos. El objetivo es favorecer tanto la actividad física como la interacción social.
Esta combinación contribuye a aumentar el uso continuado de los espacios públicos.
El urbanismo incorpora la actividad física como elemento estructural
La expansión de las máquinas de gimnasio al aire libre refleja un cambio más amplio en la planificación urbana. Las ciudades comienzan a integrar la actividad física dentro del diseño cotidiano de calles, parques y zonas comunes.
El ejercicio deja de entenderse como algo reservado exclusivamente a instalaciones deportivas cerradas y pasa a ocupar un lugar visible dentro del espacio público. Este enfoque busca crear entornos más activos y accesibles para distintos perfiles de población.
La tendencia apunta hacia ciudades donde deporte, ocio y vida urbana conviven de forma mucho más natural dentro del mismo entorno.
