España
Críticos de Vox se organizan en toda España con Javier Ortega Smith como líder de referencia

C.L.- El gran éxito experimentado por VOX en las últimas elecciones está ensanchando sin embago las diferencias internas en la formación. Las dudas sobre si el partido estaba preparado para procesar la consecución de 52 diputados en el Congreso, crecen en algunas provincias. Consideran que el éxito electoral vino dado por acontecimientos que galvanizaron en favor de VOX el cabreo de muchos españoles por acontecimientos como los disturbios en Cataluña y la exhumación de Franco. Los críticos opinan que el partido debe tener una sólida base electoral estructural y no estar a merced de las coyunturas ni de las convulsiones políticas provocadas por otras formaciones. De ahí que reclamen al partido que vire hacia posiciones sociales y, en ese contexto, ven en Javier Ortega Smith, secretario general de Vox, la referencia natural para liderar el poyecto político.
Los buenos resultados del 10N no han impedido que las diferencias internas hayan aflorado en algunas circunscripciones. La Ejecutiva Regional de Vox en Murcia, donde ganó las pasadas Elecciones Generales logrando tres diputados, dimitió en bloque. La explicación dada fue cuando menos pintoresca: el exceso de trabajo.
La razón de fondo, según revelan fuentes del partido en esa región, apuntaría a la existencia de «insalvables» diferencias entre los líderes regionales y miembros de la dirección nacional, entre los que se apuntan los nombres de Espinosa de los Monteros y el empresario Coello de Portugal. “Vox ganó en Murcia porque aquí las bases han tenido un papel fundamental en la gestión del partido. Nos centramos en los problemas que preocupan a los murcianos. Si hubiésemos seguido el guión de Madrid, el resultado habría sido otro”, señala uno de nuestos interlocutores.
Apuntan al respecto a Javier Ortega Smith como el único líder capaz de vertebrar un partido con sensibilidades tan diferentes y que, si se mantiene unido, es solo por el éxito del 10-N.
“Más pronto que tarde aflorarán los problemas internos que ya existen”, se apunta desde Vox Cataluña.
Salvo en Barcelona, donde el partido verde obtuvo dos asientos en el Congreso, en el resto de Cataluña el partido está roto. Nuestras fuentes lamentan que Iván Espinosa de los Monteros haya apostado por exmiembros desleales de Plataforma por Cataluña para llevar las riendas de una formación que pide a gritos más participación de las bases en la toma de decisiones. “Con Ortega Smith las cosas funcionarían de forma distinta. Vox carece de una estructura democrática en la mayoría de las provincias. Los candidatos son designados a dedo. Los militantes no contamos para nada. Entendemos que Ortega Smith es la persona señalada para convertir a Vox en un partido paticipativo y transversal, capaz de penetrar en los barrios obreros, en contra de la estrategia elitista de Iván Espinosa de los Monteros y sus amigos de Hazte Oír».
“Mucha gente habla, y hace comparaciones. Javier Ortega es un hombre del pueblo: con arrestos y que habla muy claro: los más ancianos del lugar lo comparan en conocimientos, presencia y oratoria con José Antonio Primo de Rivera. Las semejanzas en lo personal y hasta en lo físico son obvias. Se le ve que se preocupa por la gente normal; por el obrero, por el currante. Y eso la gente lo nota y le gusta. Javier Ortega hará mucho daño a la izquierda porque plantea contenidos sociales sin las soflamas sectarias de los comunistas de Podemos y del PSOE, que ya no gustan a nadie”, destaca una de las más destacadas representantes del sector crítico de Vox en Cataluña.
En Valencia, por su parte, no están siendo pocos los movimientos en el seno del partido desde que Espinosa de los Monteros, en contra del criterio de Ortega Smith, se opuso a la incorporación de Juan García Sentandreu, abogado, fundador del partido Coalició Valenciana, quien también ha sido presidente del GAV (Grup d’Acció Valencianista) y cabeza visible de la Coordinadora d’Entitats Culturals del Regne de Valencia, una organización de referencia del anticatalanismo.
200 afiliados, entre ellos Sentandreu, enviaron una carta a la dirección nacional para exigir la creación inmediata de un comité ejecutivo local en Valencia. Los críticos de Vox en Valencia coinciden con los de otros territorios al oponese a que la creación de los comités locales dependen de la dirección nacional.
«Algunos peciben a Vox como su cortijo paticular. Sin nuestro trabajo y nuestra implicación en este proyecto político, el partido estaría aún atravesando el desierto», subraya uno de los responsables de la campaña electoral de Vox en Cáceres, donde logró una diputada.
Apuesta por un distanciamiento con las tesis ultramontanas de Hazte Oír y, en ese sentido, también ve en Ortega Smith el perfil social que necesita el partido para convetirse en alternativa y no solo en llave para la gobernabilidad en algunos ayuntamientos y gobiernos autonómicos.
También en Málaga vive Vox un proceso intenso de divorcio. Hay dos líneas muy diferenciadas. No hay entendimiento, no se pueden ni ver y las dos se reclaman como la mayoría para dirigir el partido de en la provincia malagueña. Ya hay dimisiones: han renunciado 15 coordinadores locales.
Muchos de los críticos de Vox en Málaga se decantan sin ambages por el portavoz del partido en el Ayuntamiento de Madrid para liderar el proyecto nacional. Los críticos malagueños preparan una moción de censura. Sería la primera presentada en el partido en toda España, según precisa su líder, Martín Ortega.
Mientras crecen las desafecciones con la gestión de Espinosa de los Monteros, líder de facto de Vox, se anuncia para marzo una reunión en Toledo con críticos de toda España. Allí pretenden hacer público un comunicado exigiendo al partido la convocatoria de un Congreso nacional para definir su posición ideológica y su compromiso social con los españoles de origen. Sostienen que no se puede defender la unidad nacional dejando nuestra soberanía económica en manos de multinacionales extranjeras. En este sentido, identifican al «elitista» Espinosa de los Monteros con la estrategia globalista contraria al proyecto identitario. «Menos reuniones con banqueros sionistas en la Citi de Londres y más visitas a los barrios marginales españoles», espeta uno de los dirigentes más antiguos de Vox en Castilla-La Mancha.
«Estar instalados en la bronca permanente y en decir a todo que ‘no’, puede dar réditos a corto plazo, pero a la larga, nuestros potenciales votantes dejarán de vernos como una opción práctica y útil. Tenemos que defender que los españoles somos el fruto de una herencia biológica de siglos. Tenemos que defender un discurso político identitario, innovado y patriótico, lejos del patrioterismo folclórico, que conecte con los jóvenes y con los trabajadores, y esa tarea solo puede hacerse desde el discurso que siempre ha defendido Ortega Smith», declara Argimiro Santos, ex número dos de Vox en León.
Cree que Ortega Smith es, «sin la menor duda, el líder que debe tomar las riendas de Vox, ejecutar una limpieza de arriba a abajo, y liderar el cambio desde dentro para que Vox sea lo que el destino milenario e inmemorial de España necesita: el revulsivo que cambie el timón de esta fallida democracia manipulada y adulterada por un parlamentarismo de pucherazo, timo y añagaza, y se resuelva el desarrollo de un sistema moderno, social, poderoso y unitario para la mayor gloria de España».
Incluso va más lejos cuando sostiene: «Vox, la gran esperanza para muchos españoles, ha pasado por diferentes etapas, y sus líderes han sido valientes. Es la hora de dejar pasar a los que, con mayor empuje, venían por detrás. Así se retiró Vidal-Quadras, y así debe retirarse también de su actual posición de liderazgo el hombre que ha llevado a Vox a sus mayores éxitos: Santiago Abascal. Y es precisamente ahora, cuando Abascal debería dejar paso a Javier Ortega, por su impulso, preparación, oratoria e incluso energía: Abascal ha pasado una vida entera en política; en buena hora será cuando asuma la presidencia de honor de Vox, y permita que sea Javier Ortega Smith su principal líder y el Jefe que necesita España en estos momentos de zozobra».
«Javier Ortega debe ser el líder de Vox, por todas sus cualidades, y también porque, a diferencia de Abascal, carece totalmente de pasado político. Es un hombre con formación en leyes, con formación militar en las más duras unidades del Ejército Español. Es un auténtico líder», concluye.
España
Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».
Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.
Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.
Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?
Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.
Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.
En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.
Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.
Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.
Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.
El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.
Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.







