Internacional
Cuando ser un malnacido es actividad profesional: Alemania prohíbe matar embriones de pollitos porque “sienten dolor”, pero permite el aborto en humanos
Recientemente la legislatura alemana aprobó una ley que prohíbe matar a los embriones de pollitos de seis días, ya que son «sensibles al dolor», así como matar a los pollitos debido a su sexo. Mientras tanto, los bebés humanos son legalmente torturados y asesinados en el vientre materno en Alemania y en la mayoría de los países del mundo a través del aborto.
En 2020, la ministra alemana de Agricultura, Julia Klöckner, presentó un proyecto de ley para prohibir la matanza de pollitos macho. Esto afectaría a 45 millones de pollitos machos que se matan anualmente en la cría de gallinas ponedoras alemanas, ya que los pollitos machos no pueden poner huevos ni producir suficiente carne con la rapidez necesaria para ser engordados y sacrificados.
Los legisladores alemanes han decidido que, a partir de 2022, se prohibirá matar a los pollitos macho, ya que los embriones de pollitos son «sensibles al dolor a partir del séptimo día». Por lo tanto, se exigirá a las granjas que utilicen métodos para determinar el sexo de los pollitos antes de que nazcan para poder retirarlos de la cría.
Además, a partir de 2024, habrá que utilizar métodos para determinar el sexo del embrión de pollito a una edad aún más temprana para poder eliminarlos mientras se encuentran en una fase menos desarrollada, garantizando así que los embriones de pollito no sientan ningún dolor. Klöckner dijo que, con la aprobación de esta ley, «somos pioneros en todo el mundo».
La Asociación Alemana para el Bienestar de los Animales expresó su alegría por esta propuesta, pero criticó que esta prohibición en dos fases no prohibirá realmente la matanza de embriones de pollitos sensibles al dolor hasta 2024.
David Engels, catedrático de Historia Romana de la Universidad de Bruselas, tuiteó sarcásticamente: «Cuando el embrión de pollo goza de más [protección de la vida] que el embrión humano, sabes que has llegado a la mejor Europa».
En Alemania, los bebés humanos no nacidos pueden ser asesinados mediante el aborto por cualquier motivo hasta 12 semanas después de la concepción, cuando la madre se encuentra al final de su primer trimestre. Por otros motivos, se permite abortar incluso más tarde durante el embarazo.
Entre la octava y la novena semana, los bebés no nacidos han desarrollado los párpados y han empezado a tener pelo. En la novena y décima semana, el bebé puede dar volteretas, saltar, entrecerrar los ojos a la luz, fruncir el ceño y tragar. Alrededor de las semanas 11 y 12, la anatomía del bebé se vuelve claramente masculina o femenina. La cara tiene una forma definida y características únicas, y han aparecido las papilas gustativas.
Las pruebas demuestran que los bebés no nacidos pueden sentir sensaciones a partir de las 12 semanas. Los abortos en este momento provocan un dolor insoportable a los bebés cuando son arrancados del vientre de sus madres.
Internacional
Louis, 17 años, asesinado en Narbona: su madre convoca una marcha y exige justicia
La familia de Louis, de 17 años, asesinado tras una brutal paliza en una obra de Narbona, convoca una gran marcha el 5 de julio para exigir justicia. Su madre reclama que los acusados sean juzgados como adultos y que Francia deje de mirar hacia otro lado ante una violencia juvenil cada vez más salvaje.
Narbona vuelve a convertirse en símbolo de una Francia sacudida por la violencia. La familia de Louis, un adolescente de 17 años que murió después de ser atraído a una obra y golpeado hasta quedar inconsciente, ha convocado para el domingo 5 de julio una “marcha blanca” en su memoria. No será, según sus allegados, una simple ceremonia de duelo: será una llamada pública a la justicia, a la responsabilidad política y al fin de la impunidad.
La frase pronunciada por su madre resume el estado de ánimo de una familia rota y de una parte creciente de la sociedad francesa: “No es tiempo de duelo, es tiempo de guerra”. Una declaración durísima, nacida del dolor, que apunta directamente contra un sistema que, según la familia, no protegió a Louis pese a las advertencias previas.
Una marcha para que Louis sea “el último”
La concentración partirá a las 11:00 horas desde la plaza del Ayuntamiento de Narbona y llegará hasta el lugar en el que Louis fue agredido. La convocatoria ha sido presentada por la familia como “la última marcha”, una expresión con la que quieren dejar claro que no aceptan que este tipo de crímenes se normalicen ni se diluyan entre comunicados oficiales, minutos de silencio y promesas políticas vacías.
Su tía y madrina, Marie-Julie Marteau, ha explicado en medios franceses que la familia invita a ciudadanos, padres y responsables políticos de todos los partidos. El mensaje es directo: lo ocurrido a Louis no es solo una tragedia familiar, sino un asunto nacional.
La madre exige que los acusados sean juzgados como adultos
La madre de Louis ha reclamado que los presuntos autores sean tratados penalmente como adultos. Su argumento es tan sencillo como demoledor: quien mata como un adulto debe responder como un adulto. También exige una revisión profunda de la justicia de menores en Francia, convencida de que las normas actuales ya no sirven para responder a una delincuencia cada vez más violenta, organizada y consciente de sus actos.
La familia sostiene además que hubo alertas previas sobre la situación de Louis. El joven, que estaba bajo el sistema francés de protección de menores, ya habría sufrido agresiones anteriores. Esa circunstancia eleva el caso más allá del crimen concreto: obliga a preguntar qué falló, quién no actuó y por qué un menor señalado como vulnerable terminó abandonado a su suerte.
Una agresión grabada y una frialdad que indigna a Francia
Según las informaciones difundidas por medios franceses, Louis fue atraído a una obra en Narbona durante la noche del 19 al 20 de junio. Allí fue brutalmente golpeado por un grupo de jóvenes. La agresión habría sido grabada en vídeo por los propios atacantes, un detalle que ha provocado una ola de indignación por la crueldad del crimen y por la aparente ausencia de remordimiento.
Louis fue encontrado inconsciente, con graves lesiones en la cabeza y en el rostro. Fue ingresado en coma inducido y murió días después. Cinco sospechosos, entre ellos varios menores, han sido puestos bajo investigación por asesinato, de acuerdo con la prensa francesa. La investigación continúa abierta y los acusados conservan la presunción de inocencia hasta que haya sentencia firme.
“Creen que son intocables”
La tía de Louis ha descrito públicamente la escena con palabras que estremecen: los agresores se habrían grabado mientras el joven yacía malherido, e incluso habrían regresado al lugar para filmarse de nuevo. “Creen que son intocables”, denunció. Esa sensación de impunidad es precisamente lo que la familia quiere romper con la marcha del 5 de julio.
El caso ha reabierto en Francia el debate sobre la violencia juvenil, la eficacia de los servicios sociales, la justicia de menores y la respuesta del Estado ante ataques cometidos por grupos de adolescentes que actúan con una brutalidad extrema y, en ocasiones, con una exhibición pública de sus actos en redes sociales.
Un crimen que golpea el debate político francés
La muerte de Louis ha provocado reacciones políticas de alto voltaje. Dirigentes de distintos partidos han condenado el crimen y han reclamado una respuesta judicial firme. Pero, más allá de las declaraciones, el fondo del asunto sigue siendo el mismo: una sociedad que ve cómo determinados episodios de violencia extrema se repiten, mientras las familias de las víctimas sienten que el sistema llega tarde.
La marcha de Narbona no solo honrará la memoria de Louis. También será una prueba de la capacidad de Francia para mirar de frente un problema que ya no puede esconderse bajo eufemismos. Cuando una madre dice que ya no es tiempo de llorar, sino de luchar, lo que está haciendo es acusar a todo un sistema de haber fallado.
