España
Cuando Vox habla de la derechita cobarde…
Vox ha introducido en precampaña el término de “derechita cobarde” para referirse al PP. Se trata de un proceso bastante similar al de una persona que desarrolla y extrema sus fobias pretendiendo borrar sus orígenes en la búsqueda de un nuevo relato biográfico. La sobreactuación fóbica contra el PP no tiene, sin embargo, demasiada consistencia política ni mucho menos moral. Veamos por qué:
Cuando Vox habla de la “derechita cobarde”, ¿se está refiriendo a la cabeza de lista del partido en Orense, Begoña Conde, tía del propio Abascal y hasta hace sólo un mes militante y consejera del PP en la televisión pública vasca?
Cuando Vox habla de la “derechita cobarde”, ¿se está refiriendo al candidato ‘número 1’ del partido en Valencia, Ignacio Gil Lázaro, perteneciente al PP desde 1979 a 2018 y parlamentario por esas mismas siglas durante la friolera de 36 años, que se dio de baja en el partido al día siguiente de que Pablo Casado le anunciara que no contaba con él?
Cuando Vox habla de la “derechita cobarde”, ¿se está refiriendo al candidato ‘número dos’ de la lista al Congreso por Barcelona, Juan José Aizcorbe, encargado de dirigir el departamento de Estudios y Programas del PP con Alejo Vidal-Quadras, y que optó a dirigir este partido en Barcelona en el año 1997?
Cuando Vox habla de la “derechita cobarde”, ¿se está refiriendo a Iván Vélez, el candidato por Cuenca que dirige DENAES, la Fundación para la Defensa de la Nación Española que recibió más de 275.000 euros en subvenciones del gobierno de Esperanza Aguirre en la Comunidad de Madrid?
Cuando Vox habla de la “derechita cobarde”, ¿se está refiriendo a Ricardo Chamorro, candidato por Ciudad Real que fuera hasta hace unos meses militante del PP y miembro de una de sus listas electorales en Navarra?
Cuando Vox habla de la “derechita cobarde”, ¿se está refiriendo a la candidata al Congreso por Vizcaya, Nerea Alzola, ex concejal de Sondika y exdiputada en el Parlamento Vasco con el PP?
Cuando Vox habla de la “derechita cobarde”, ¿se está refiriendo a Lourdes Méndez Monasterio, candidata del partido verde por Murcia, y que antes fuera diputada autonómica del PP durante tres legislaturas, entre los años 2004 y 2016, ocupando el cargo de consejera de Trabajo en el Gobierno autonómico de Ramón Luis Valcárcel entre 2002 y 2004?
Cuando Vox habla de la “derechita cobarde”, ¿se está refiriendo a Magdalena Nevado, candidata por Cáceres, hermana de la alcaldesa de Cáceres, Elena Nevado (PP) e interventora del partido durante el gobierno regional de José Antonio Monago?
Cuando Vox habla de la “derechita cobarde”, ¿se está refiriendo a José María Marco, candidato al Senado por Madrid, ultraliberal y defensor de las posiciones del colectivo gay desde hace más de 20 años?
Cuando Vox habla de la “derechita cobarde”, ¿se está refiriendo a Fulgencio Coll, candidato de Vox a la alcaldía de Palma de Mallorca, uno de los generales de confianza de José Luis Rodríguez Zapatero, quien lo nombró Jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra (JEME) entre los años 2008 y 2012?
Cuando Vox habla de la “derechita cobarde”, ¿se está refiriendo a su líder en Valencia y candidato a la Generalitat, José María Llanos, quien cobró durante 8 años de un ‘chiringuito’ del Partido Popular cerrado por corrupción?
Cuando Vox habla de la “derechita cobarde”, ¿se está refiriendo a Isabel Conde Álvarez, la ‘número cuatro’ al Congreso por Álava y esposa del exdirigente popular, Santiago Abascal Escuza, que admitió haber recibido pagos de la trama Gürtel?
Cuando Vox habla de la “derechita cobarde”, ¿se está refiriendo a los que laminaron sin contemplaciones al historiador Fernando Paz, excandidato al Congreso por Albacete, luego de saberse que había defendido una versión distinta a la oficial con relación a los hechos acontecidos en Europa durante la II Guerra Mundial?
Cuando Vox habla de la “derechita cobarde”, ¿se está refiriendo al expresidente de Vox en Las Palmas y anteriormente ligado al PP, José Luis Moyano, denunciado por presuntos delitos de estafa, administración desleal, apropiación indebida, coacciones y falsedad documental?
Cuando Vox habla de la “derechita cobarde”, ¿se está refiriendo a los empresarios agrícolas de El Egido (Almería) que votan mayoritariamente al partido de Abascal y al mismo tiempo contratan a temporeros magrebíes para aumentar sus ganancias?
Cuando Vox habla de la “derechita cobarde”, ¿se está refiriendo a Lourdes Menéndez-Monasterio, hermana de Kiko Méndez-Monasterio, ex director de La Gaceta, antigua mano derecha del podemita Ricardo Sáenz de Ynestrillas, que se marchó de España a México para ejercer hoy de “negro” de Santiago Abascal?
Cuando Vox habla de la “derechita cobarde”, ¿se está refiriendo al responsable de un grupo de comunicación, hoy a las órdenes del partido de Abascal, que tuvo bajo su mando a la mano derecha de Ignacio González en el Canal de Isabel II, autor de la grabación de una cinta con la que ambos pretendieron supuestamente chantajear a Mariano Rajoy, según confesión del propio González?
Y sobre todo, cuando Vox habla de la “derechita cobarde”, ¿se está refiriendo al candidato ‘número 1’ al Congreso por Madrid que hoy muerde la mano que durante años le dio de comer?
¿Se refiere al que cobró del PP, entre 2011 y 2013, un sueldo público de 82.491,84 euros al año con un complemento de productividad de 11.363,16 euros, superior al del presidente del Gobierno?
¿Se refiere al que ocupó el cargo de director de la Agencia de Protección de Datos de la Comunidad de Madrid que presidía Esperanza Aguirre, otra de la “derechita cobarde”?
¿Se refiere al que fue director gerente de la Fundación para el Mecenazgo y el Patrocinio Social, con un sueldo idéntico al que había tenido en la Agencia de Protección de Datos: 82.491,84 euros al año y 11.363,16 euros de productividad?
¿Se refiere al que se dio de baja de la “derechita cobarde” justo cuando la Comunidad de Madrid decidió disolver dicha fundación, el 17 de diciembre de 2013, el mismo día en el que se fundó Vox?
Esta persona se llama Santiago Abascal Conde, el “valiente” que ha acuñado el término de “derechita cobarde” para referirse al partido que, sin embargo sus escasos o nulos méritos curriculares, le permitió vivir y prosperar gracias al dinero público durante catorce años.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
