Sociedad
Cuatro muertos en Asturias a consecuencia de las lluvias, que dejan numerosas incidencias
Cuatro personas han muerto en Asturias en una jornada en la que el temporal de nieve y lluvia, que ha afectado sobre todo al Principado y a Cantabria, han provocado también cinco heridos leves y desbordamientos, corte de vías, suspensión de clases y cierres en regiones de la mitad norte peninsular.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha manifestado en las redes sociales su «preocupación» ante el temporal que afecta a varias regiones del norte peninsular y ha expresado su «cariño y solidaridad» para los familiares de las personas fallecidas.
En Asturias, el fuerte temporal de lluvia desde este miércoles se ha saldado con cuatro fallecidos, tres de ellos en accidentes de tráfico y un cuarto al caer a un río coincidiendo con un episodio de crecidas fluviales.
Agentes de la Guardia Civil han hallado pasadas las once de la mañana en el río Porciles, en Tineo, el cadáver del hombre de 41 años vecino de la localidad de Pena desaparecido este jueves al intentar cruzar un río para comprobar el estado de un prado.
También en Asturias, un hombre de 70 años ha fallecido esta mañana en Mieres al caer por un desnivel de 50 metros el vehículo que conducía por el hundimiento de la carretera en La Colladiella.
Un desprendimiento ha sido igualmente la causa de la muerte de otro varón de 62 años que se encontraba en el interior de un vehículo en Lloreo, en el concejo de Laviana, así como de heridas leves a otros dos hombres de 65 y 56 años, que han sido trasladados al Hospital Valle del Nalón.
La intensa niebla en numerosos puntos del Principado ha sido la responsable del fallecimiento de otro hombre de 42 años al salirse su coche de la vía en una pista forestal y caer por un desnivel de unos 500 metros en el concejo de Salas.
En Navarra, tres estudiantes de Secundaria han resultado heridas de carácter leve al volcar esta mañana a causa de la nieve en la NA-150 en Ibiricu el microbús que les transportaba a institutos de la comarca de Pamplona.
En Castilla y León, el río Nela se ha desbordado en la comarca de Las Merindades, al norte de Burgos, provocando el corte de vías y la inundación de la localidad de Villarcayo sin causar víctimas, ha informado el alcalde, Adrián Serna.
En Asturias, a pesar de que según el consejero asturiano de Presidencia, Guillermo Martínez, el nivel de los ríos está «bajando sensiblemente», la Confederación Hidrográfica del Cantábrico (CHC) mantenía hasta las 15.30 la alerta de los ríos -Narcea, Trubia, Nalón, Sella, Cares y Deva- y la prealerta en otros.
Según datos de la CHC en algunas estaciones se han registrado hasta 126 litros por metro cuadrado en las últimas horas, lo que ha provocado la suspensión del servicio ferroviario de ancho métrico en la región, y Adif solo ha restablecido el tráfico en tres tramos.
En Cantabria, la Unidad Militar de Emergencias (UME) ha desplazado a 120 efectivos para ayudar al operativo regional que trabaja en las zonas inundadas, donde las intensas lluvias y el deshielo ha desbordado la mayoría de los ríos.
Los vecinos de Ampuero están expectantes ante el posible desbordamiento del río Asón, que baja con un importante caudal y que ya ha anegado las instalaciones deportivas, un área del centro de la localidad, carreteras y parte del polígono industrial de Marrón, mientras que los ríos Saja, Besaya y Pas están en alerta.
La lluvia ha provocado problemas en centros educativos, como el Leonardo Torres de La Serna de Iguña, que ha sido desalojado, o el Pero Niño de San Felices, cuya planta baja se ha inundado, y ha habido alumnos que no han podido ir a clase porque no han circulado las rutas.
Además, las intensas lluvias han provocado un desprendimiento de tierra a la altura de la localidad cántabra de Las Caldas del Besaya y ha provocado el corte de la línea de ferrocarril que une Santander con Madrid desde las 6.40 horas.
Ante esta situación, el Gobierno cántabro ha declarado el nivel uno del plan especial ante el riesgo de inundaciones, que están provocando «un panorama como quizá no se ha conocido nunca en Cantabria, una auténtica catástrofe», ha dicho el presidente regional, Miguel Ángel Revilla.
La nieve ha sido también protagonista en las últimas horas en amplias zonas del Pirineo catalán y aragonés y en Castilla y León, donde numerosos alumnos no han podido llegar hasta sus centros por la presencia de hielo y nieve en la calzada.
Así, en la provincia de Huesca se han quedado sin clase 1.500 alumnos, por la suspensión parcial o total de 73 rutas escolares, y en el Pirineo catalán las comarcas más afectadas son el Pallars Sobirà, el Berguedà, el Pallars Jussà, Alta Ribagorça y Solsonés, donde cerca de 950 alumnos han dejado de ir a clase por problemas en las rutas escolares.
En Castilla y León, la nieve, el hielo en la calzada o el riesgo de inundación han dejado sin clase a 1.394 alumnos, con mayor incidencia en la provincia de Burgos.
El puerto de la Savina, en Formentera (Baleares) ha reabierto a las 13.30 el tráfico marítimo tras el cierre a primera hora debido al fuerte viento en las Pitiusas.
La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha rebajado los niveles de avisos meteorológicos para mañana y solo continuarán en alerta naranja (riesgo importante) por mala mar y olas entre los 4 y 5 metros la provincia de Gerona y las islas de Mallorca y Menorca.
La lluvia y la nieve mantienen 31 carreteras de la red secundaria de Asturias, Navarra y Huesca, donde están cortadas al tráfico y es necesario el uso de cadenas, ha informado la Dirección General de Tráfico (DGT).
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
